x

Pico y Placa Medellín

viernes

2 y 8 

2 y 8

Pico y Placa Medellín

jueves

5 y 9 

5 y 9

Pico y Placa Medellín

miercoles

4 y 6 

4 y 6

Pico y Placa Medellín

martes

0 y 3  

0 y 3

Pico y Placa Medellín

domingo

no

no

Pico y Placa Medellín

sabado

no

no

Pico y Placa Medellín

lunes

1 y 7  

1 y 7

A Abdolah

  • José Guillermo Ánjel R. | José Guillermo Ánjel R.
    José Guillermo Ánjel R. | José Guillermo Ánjel R.
28 de octubre de 2011
bookmark

Querido, leído y recién conocido (como autor recomendado), Kader. Encontrar un buen libro en estos tiempos de tanta basura editorial, es como encontrar una perla en la boca de una marmota (piedra y animal escasos).

Y su libro, El reflejo de las palabras , es excepcional, una de esas piezas raras que cada tanto llega y corre casi que de manera subversiva, pues carece de marketing y no ampara ningún interés particular. Por eso supe de usted a través de una recomendación que me hizo alguien a la que solo le gustan las cosas bellas (lo que incluye espacios, momentos y relaciones) y por ello evita lo grotesco, lo morboso y la mentira.

Todavía hay gente así y esto es una suerte. Hay mucho territorio seguro para estas personas. Y sí, leí su libro, me asombré y aprendí de cosas que no sabía: que puede existir un hombre que no entiende el tiempo, que lo mejor para resistir los totalitarismos es darse a los asuntos de la casa, que la vida es simple.

El personaje de su libro es el padre. Y si bien en los últimos días algunos escritores han hablado de sus padres (Reinaldo Spitaletta en El sol negro de papá ; Héctor Abad en El olvido que seremos ), en usted esa figura es otra: es un padre sordomudo que escribe en caracteres cuneiformes, que sabe de efectos pero no de causas y que asume el vivir por lo más elemental (el momento o, en términos de Fernando González, las presencias).

Y con el que se debe hablar por señas mientras la historia de Irán va de Reza Kan el modernizador hasta Jomeini, que muere luego de ponerse un manto negro. Y en esta historia de totalitarismos, persecuciones, gente amparada en la presencia de D's y desaparecidos, la vida fluye de la manera más simple: rezos, paisajes, el horno de pan.

Es claro que en el mundo pasan cosas y esto que sucede es más atroz debido al lenguaje con el que se nombran y definen, que cuando no esconde deforma. Con la destrucción del lenguaje comienza el fin de los tiempos, decía Karl Kraus en Die Fackel (la antorcha). La función del lenguaje es nombrar debidamente la cosa nombrada, definirla, unirla a otras cosas. Pero esto hoy no pasa.

Por eso me gusta su padre sordomudo, Kader Abdolah, porque a él no le llegó la deformación del lenguaje, el caos de las contradicciones, las palabras que escondían otras.

A este hombre, que se nombraba Akbar, hubo que hablarle por señas, mientras él miraba a la boca y a los ojos. Y fue imposible mentirle. Quizá esta sea la metáfora de su libro: no más palabras. Gestos.

Kader Abdolah (su nombre real es Hossein Sadjadi Ghaemmadami Farahani) es físico de la universidad de Teherán y en la actualidad vive, en calidad de exilado, en Holanda; en un pólder. La física lo llevó al lenguaje poético y de aquí a la vida como deber ser; exacta. Huyó del totalitarismo y de los dioses políticos.

Te puede interesar

Las más leídas

Te recomendamos

Utilidad para la vida

Regístrate al newsletter

PROCESANDO TU SOLICITUD