Fue una ceremonia de recordación y reflexión con el luto y la sobriedad necesarios. Se leyeron los nombres de todas las víctimas oficialmente identificadas en la tragedia que causó el terrorismo de Al Qaeda.
Muy temprano, a las ocho de la mañana de Nueva York (siete, hora colombiana), el parque de la memoria estuvo lleno de familiares y visitantes solidarios que quisieron orar, guardar silencio u ofrecer unas palabras por las víctimas de la tragedia del 11-S.
No hubo asomo de odios ni pedidos de vindictas. Apenas el estremecimiento por aquellas imágenes de hace diez años que ya no se borrarán de la memoria de la humanidad.
Hemos aprendido todos. Ni el terrorismo ni la guerra ni la violencia. El diálogo, la razón y el respeto. El recuerdo para aquellos héroes.
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