Catalina Urrego nació y creció en la vereda El Yerbal, en Betulia, en una finca donde el café era la base de la vida y el plátano apenas un cultivo intercalado. Su familia siempre estuvo ligada al campo y, aunque ella veía a cientos de campesinos desplazarse en busca de mejor calidad de vida, cargaba con el deseo de emprender sin abandonar la tierra que ama.
En 2016, cuando el Sena llegó al municipio con un curso de derivados del plátano, algo se encendió. Allí aprendió a hacer harina y otros productos, y descubrió que el plátano, que entre cafetales pierde protagonismo, tenía un potencial mucho mayor. A partir de entonces empezó a experimentar con harinas, bocadillos de banano con arequipe, platanitos de limón. Su curiosidad se volvió método.
En 2022 ganó Capital Semilla de la Gobernación de Antioquia y luego, en 2023, el Fondo Emprender. Con esos recursos formalizó su empresa Los Sabores de Cata y fortaleció su planta de producción rural. “Yo empecé sin saber prender un computador, pero uno aprende por disciplina y porque quiere salir adelante”, recuerda.
La finca donde nació su proyecto tiene seis hectáreas, 2,5 sembradas con café y el resto con plátano. Su familia es parte esencial del proceso. Sus tres hijos se encargan de sembrar, abonar y llevar el plátano hasta el área de producción. Su esposo también ayuda en las labores del campo y de la empresa.
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