Después de la inauguración del aeropuerto internacional José María Córdova en 1985, el Oriente antioqueño jamás volvió a ser el mismo. En ese entonces, cuando el presidente Belisario Betancur aterrizó para su apertura oficial, cerca de 5.000 personas llegaron hasta Rionegro solo para curiosear la construcción.
Los ojos de los visitantes apenas si lograron atisbar lo que se vendría. Esa obra fue una semilla de la transformación económica más profunda que ha vivido una subregión antioqueña.
“El aeropuerto cambió diametralmente la vocación de un municipio histórico a un centro de servicios y logística de toda Antioquia”, resume Jorge Rivas, alcalde de Rionegro.
Cuarenta años después, Rionegro es uno de los municipios con menor tasa de desempleo del departamento, y su transformación se siente en cada esquina: hoteles, zonas industriales, empresas de manufactura textil, metalmecánica y de materiales de construcción que antes no tenían ninguna razón para estar ahí.
El hoy del aeropuerto
El José María Córdova es hoy el segundo aeropuerto más importante de Colombia, tanto en pasajeros como en carga. En 2025 movilizó 14,5 millones de pasajeros —4,2 millones de ellos internacionales—, registró más de 108.000 operaciones aéreas y mantiene conectividad directa con 25 destinos internacionales.
El problema es que esa cifra desbordó todas las proyecciones: el Plan Maestro de 2016 esperaba ese volumen de pasajeros para el año 2036. Llegó una década antes de lo previsto.
Hoy la terminal opera entre el 133% y el 140% de su capacidad diseñada, lo que se traduce en filas de hasta 45 minutos en controles de seguridad y esperas migratorias de hasta cuatro horas para pasajeros internacionales. Para resolverlo, el Gobierno Nacional aprobó un paquete de 26 obras de optimización con una inversión de $164.000 millones.
Pero eso es apenas un respiro. Sara Ramírez Restrepo, gerente general de Airplan, la concesión que opera el aeropuerto, calcula que en dos o tres años esa capacidad ampliada también estará al tope.
El horizonte de mediano plazo contempla la construcción de un nuevo edificio terminal y, más adelante, una segunda pista, con una inversión estimada de 196,9 millones de dólares, que permitiría pasar de las actuales 28 operaciones por hora a 43 hacia el año 2040. En total, la meta para 2055 es movilizar 40 millones de pasajeros al año.
El alcalde Rivas ya trabaja en un módulo específico dentro de la actualización del Plan de Ordenamiento Territorial de Rionegro para proteger el cono de aproximación del aeropuerto y reservar el polígono donde eventualmente se construirá la segunda pista.
Del mundo a Oriente
El aeropuerto no solo conecta pasajeros: es también la puerta de entrada y salida de buena parte del comercio exterior de Antioquia. En 2024, la región movilizó más de 67 millones de kilogramos de carga por esta vía, con un valor superior a los 4.000 millones de dólares, consolidando al José María Córdova como la segunda terminal de carga más importante de Colombia.
Las flores siguen siendo el producto insignia por peso —61 millones de kilogramos exportados en 2024—, mientras que los metales y piedras preciosas lideran por valor, con 3.543 millones de dólares.
El aeropuerto también es puerta de entrada para maquinaria, reactores y partes de aeronaves, con importaciones que superan los 344 millones de dólares combinados.
La cercanía de Medellín a algunos de los principales centros de la industria comercial, como Houston o Miami, sumada a menores niveles de congestión frente a Bogotá, permite que operar vuelos hacia Estados Unidos desde el Oriente antioqueño sea entre 25% y 30% más económico que hacerlo desde el aeropuerto internacional El Dorado la capital.
“Antioquia dejó de ser el segundo aeropuerto para ser el aeropuerto que entiende negocios regionales”, dijo Javier Andrés Benítez Ríos, gerente del aeropuerto.
MRO: la “clínica” de los aviones
Si hay un símbolo del salto que está dando la región, es la llegada de MRO Holdings, una de las empresas de mantenimiento de aeronaves más importantes de la región, considerada la segunda empresa de mantenimiento de aeronaves más grande del mundo, que ahora opera el centro de mantenimiento que Avianca construyó en Rionegro en 2016.
El proyecto original de Avianca, inaugurado el 28 de septiembre de ese año por el entonces presidente Juan Manuel Santos, representó una inversión inicial de 50 millones de dólares y fue desarrollado bajo el acompañamiento técnico de Lufthansa Technik, el mayor proveedor de servicios de mantenimiento aeronáutico del mundo.
El centro cuenta con un área total construida de 44.300 metros cuadrados y un hangar de 8.400 metros cuadrados, diseñado sin columnas centrales para maximizar el espacio, con capacidad para atender simultáneamente cinco aviones de pasillo único —como los de la familia Airbus A320— o dos aviones de fuselaje ancho, como el Boeing 787 o el Airbus A330.
El centro tiene certificaciones de la Aeronáutica Civil de Colombia, la FAA de Estados Unidos y la EASA de Europa, y ofrece desde revisión de sillas y fabricación de piezas plásticas por inyección hasta mantenimiento de botes salvavidas y un centro mecanizado de alta precisión.
El ahorro es significativo: producir localmente un componente plástico, que en el mercado internacional puede costar 10 dólares, aquí sale por apenas 1 dólar, un ahorro del 90%.
Con la llegada de MRO Holdings a la operación, el proyecto entra en una nueva fase de expansión, respaldada por la reciente declaratoria de la Zona Franca Permanente Especial de Servicios Rionegro, inaugurada en enero de 2026.
Con una inversión superior a $46.500 millones, genera 370 empleos formales directos y vincula a más de 800 trabajadores mediante sustitución patronal. Esta zona franca habilita, además, una inversión adicional estimada en 35 millones de dólares en servicios especializados de reparación.
“La llegada de MRO Holdings nos ponen unos retos enormes, no solamente a Rionegro, sino a Antioquia y al país”, explica el alcalde Rivas. “El mercado norteamericano y el de Centroamérica ya están saturados para MRO. Acá lo que se hace es ampliar la oferta hacia aviones europeos”.
Sara Ramírez recuerda que la llegada de este tipo de industria no fue casualidad, sino el resultado de años de gestión articulada.
En 2016, cuando Avianca decidía en cuál de varias regiones establecería su hub de mantenimiento, el Oriente antioqueño se jugó la carta de la formación técnica.
“Nosotros presentamos una propuesta conjunta, en la que participaron el Sena, las universidades y las escuelas de idiomas para que el MRO tomara la decisión. Ellos supieron que, aunque en ese momento no lograran la oferta de empleados que requerían rápidamente, la iban a encontrar. Eso fue determinante”, cuenta.
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Un ecosistema en crecimiento
El impacto del ecosistema aeronáutico va mucho más allá del propio aeropuerto. Según el alcalde Rivas, el aeropuerto es “una ciudad dentro de la ciudad”. Airplan calcula cerca de 12.500 empleos directos relacionados con la operación del aeropuerto, y cerca 30.000 empleos más en las industrias derivadas de logística, manufactura exportadora, agronegocios y tecnología.
La Cámara de Comercio del Oriente Antioqueño, con datos de 2024, contabilizó 827 empresas del sector aeroespacial registradas en la región, generando 5.486 empleos directos, más otras 1.030 empresas con sede en el territorio pero registradas en otras cámaras, que suman 2.169 empleos adicionales: en total, 7.655 empleos asociados al sector, equivalentes al 4,16% de todo el empleo de la subregión.
En total, se han identificado 521 empresas activas en el sector logístico y aeronáutico de la región, y otras 450 empresas locales —de sectores como metalmecánica, electrónica y textiles— con potencial de insertarse en la cadena de suministro aeronáutica, con una facturación conjunta de $6,1 billones.
Rionegro concentra el 26% de esas empresas, seguido de La Ceja con el 10% y Marinilla con el 9%.
Ese crecimiento empresarial ha ido de la mano con una apuesta educativa que empieza a dar frutos. La subregión cuenta hoy con 26.391 estudiantes matriculados en educación superior, una cifra que crece más rápido que en Antioquia y Bogotá en conjunto.
La Universidad de Antioquia ofrece, desde su campus en El Carmen de Viboral, el único pregrado de Ingeniería Aeroespacial del país, con 17 egresados y más de 200 estudiantes activos.
El Sena, por su parte, tiene programas técnicos especializados en mantenimiento de aeronaves, con una bodega de prácticas activa dentro de la Zona Franca de Rionegro, y en 2024 se graduaron 81 técnicos específicamente en esa área, un perfil crítico para sostener el crecimiento del hub.
Según Boeing, Latinoamérica necesitará 135.000 nuevos profesionales de la aviación al año 2043, entre pilotos, técnicos y tripulantes de cabina, lo que abre una ventana de oportunidad para que el Oriente antioqueño siga formando ese talento.
Es sede de la feria aeronáutica más importante del país
A todo este ecosistema se suma un evento que se ha convertido en vitrina internacional: la Feria Aeronáutica Internacional F-AIR, que se realiza cada dos años en Rionegro y que ya va para su decimotercera edición el 11 de julio 2027, consolidándose como la feria aeronáutica más grande de Colombia y una de las principales de América Latina.
“Ha transformado realmente la visión de Rionegro, porque eso atrae inversionistas de todo el mundo”, cuenta el alcalde Jorge Rivas sobre el evento. En su versión más reciente, la feria concretó 516 citas de negocios en cuatro días.
Entre los resultados más destacados de la última edición, se firmaron acuerdos entre Ecopetrol y la Aeronáutica Civil para el desarrollo de combustibles sostenibles, y se avanzó en la regulación de sistemas aéreos no tripulados con aplicaciones en agricultura, logística y atención de emergencias.
Dentro de su programación, cuyas entradas varían entre $30.000 a $100.000, se pueden disfrutar de shows aéreos como los de los supersónicos aviones Kfir, también llamados “Dardos” por su extraordinaria velocidad, de la Fuerza Aeroespacial Colombiana.
También suele participar el equipo acrobático Arpía 51, que ha sido el único grupo en el mundo capaz de realizar acrobacias aéreas con helicópteros Black Hawk.
Esto, además de shows de paracaidismo, de drones, conversatorios, ruedas de negocios, conferencias y demás actividades relacionadas a la ingeniería humana para alcanzar los aires.
Pensar como región
En suma, esta región se sigue posicionando como un epicentro aeronáutico. Sin embargo, para crecer más, tiene que elevar sus expectativas. Así lo advierte Sara Ramírez, gerente de Airplan, quien plantea el reto más ambicioso de todos: convertir a Antioquia en un verdadero hub de conexiones.
“Tener o no conexión es un elemento determinante en la decisión de dónde se establece una industria. Nosotros tenemos que buscar cada día más conexiones con distintos lugares del mundo” afirma.
Para lograrlo, Ramírez insiste en que la clave no está solo en la infraestructura, sino en la articulación regional. “En la industria de la aviación todo es escaso: hay escasez de pilotos, de tripulantes, de sitios de mantenimiento. Quien ofrece el servicio asegura mercado”. Y destaca que mientras hace cerca dos décadas los municipios no hablaban entre sí, hoy conversan más.
El alcalde Rivas coincide en ese diagnóstico y lo extiende a una necesidad institucional más profunda: “No somos municipios aparte; somos nueve municipios del Oriente antioqueño que tenemos que articularnos adecuadamente para generar mayor valor territorial. El reto es que las entidades entiendan que debemos unirnos como una región aeroportuaria, bajo una dirección clara”.
Ese es, en el fondo, el reto que enfrenta el Oriente antioqueño en los próximos años: no basta con tener el segundo aeropuerto más importante del país, ni con haber atraído a una de las mayores empresas de mantenimiento aeronáutico del mundo.
El verdadero salto —convertirse en un hub regional que compita de tú a tú con Bogotá— dependerá de que todos los municipios de la subregión entiendan que su futuro económico ya no se piensa municipio por municipio, sino como una sola región que despega, o se queda en tierra, junta.
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Bloque de preguntas y respuestas
- ¿Por qué el Oriente antioqueño se ha convertido en un hub aeroespacial?
- La combinación estratégica del
Aeropuerto Internacional José María Córdova (el segundo más importante de Colombia), costos operativos entre 25% y 30% menores que en Bogotá para vuelos a EE. UU., la creación de la
Zona Franca Permanente Especial de Servicios Rionegro y la formación de talento técnico (como la carrera de Ingeniería Aeroespacial en la U. de A. y los programas del SENA) consolidaron un ecosistema de más de 800 empresas asociadas.
- ¿Qué es MRO Holdings y qué impacto tiene en Rionegro?
- MRO Holdings es considerada la
segunda empresa de mantenimiento de aeronaves más grande del mundo. Opera el centro de mantenimiento que inauguró Avianca en 2016 (44.300 m² construidos) para realizar revisiones de alta complejidad a aviones de pasillo único y fuselaje ancho, generando cientos de empleos directos e impulsando la fabricación local de componentes con ahorros de hasta el 90%.
- ¿Cuál es el estado actual y el plan de expansión del Aeropuerto José María Córdova?
- En 2025, la terminal movilizó
14,5 millones de pasajeros (superando la proyección del Plan Maestro para 2036) y operó a más del 133% de su capacidad. Actualmente se ejecuta un plan de optimización de $164.000 millones, y se proyecta la construcción de un nuevo edificio terminal y una
segunda pista hacia 2040 con miras a movilizar 40 millones de pasajeros en 2055.
- ¿Qué evento internacional visibiliza este ecosistema aeroespacial?
- La
Feria Aeronáutica Internacional F-AIR, que se realiza cada dos años en Rionegro. Es la más importante de Colombia y reúne a más de 500 ruedas de negocios, exhibiciones de aviación militar (como aviones supersónicos Kfir y helicópteros Arpía 51) y anuncios sobre innovación y tecnología sostenible en la aviación.