Una reciente investigación del diario uruguayo Ovación encendió las alarmas alrededor de la Selección Colombia. El estudio, basado en el rendimiento de los últimos 20 partidos de las 48 selecciones clasificadas al Mundial 2026, ubica a la Tricolor en los últimos puestos del escalafón, muy lejos de la élite y apenas por encima de un reducido grupo de equipos con peores números.
Varias selecciones sudamericanas aparecen en la parte baja, como Uruguay, que figura entre las de menor rendimiento reciente tras sumar apenas 25 puntos de 60 posibles en sus últimos 20 encuentros. Este contexto permite dimensionar la preocupación que también rodea a Colombia, cuyo presente estadístico no refleja su habitual competitividad.
El contraste es evidente si se observa el ranking FIFA, donde Colombia se mantiene en la élite mundial. Actualmente, el combinado nacional ocupa el puesto 13 del mundo, por encima de varias selecciones clasificadas al Mundial. Sin embargo, ese posicionamiento responde a un proceso más amplio, mientras que el informe de Ovación pone la lupa sobre la forma reciente, un indicador clave de cara a la Copa del Mundo.
Y es ahí donde surge la principal advertencia. Más allá del nombre, la historia o la calidad individual de sus futbolistas, el rendimiento inmediato es el que suele marcar la diferencia en torneos cortos como el Mundial. Colombia, según esta tendencia, llega con más dudas que certezas.
En los últimos meses, el equipo ha mostrado altibajos en su funcionamiento. Derrotas recientes ante selecciones europeas y ciertas dificultades en el juego colectivo han evidenciado falencias, especialmente en la solidez defensiva y la regularidad competitiva. Estos aspectos coinciden con lo que refleja el estudio: un equipo que, aunque competitivo, no logra sostener resultados de manera consistente.
Colombia aparece en el puesto 43 de este escalafón y solo supera a Escocia, Uruguay, Bosnia, Ghana y Qatar.
El mensaje es claro: la Tricolor necesita aterrizar en la realidad. El margen de mejora existe, pero el tiempo es limitado. Ajustar el funcionamiento, consolidar una idea de juego y recuperar la confianza serán tareas urgentes si quiere ser protagonista en el Mundial.
Porque si algo deja este tipo de análisis es una conclusión contundente: en el fútbol actual no basta con el prestigio. Si Colombia mantiene esta tendencia, el riesgo de una eliminación temprana será real. Pero si logra corregir a tiempo, aún tiene argumentos para cambiar la historia y competir al más alto nivel.