A Leidy Jessenia Solís las adversidades que le han pasado en su vida personal y deportiva la han hecho convertirse en una guerrera, por eso ayer, al momento de esfumarse la opción de medalla y con lágrimas de dolor por no cumplir su meta, dijo en tono fuerte: “acá gané en aprendizaje, cometí un error técnico que no permite llevarle la medalla a mi hijo Alán Matías y a mi familia, pero me voy fortalecida porque Tokio 2020 me espera”.
Estas palabras no sorprendieron a su familia, ni a su tía Nubia Solís, a quien Leidy le heredó ese amor por las pesas, pues como ella dice, su sobrina es una luchadora, que ha superado todos los obstáculos que la vida le ha puesto y por eso el cuarto lugar en Río fue celebrado como una victoria.
En arranque Leidy logró 110 y 143 en envión, intentó con 146 pero falló, total de 253.
La china Yanmei Xiang fue oro con 116 (arranque), 145 envión y total de 261; seguida de Zhazira Zhapparkul, de Kasajistán con 115-144-259, plata y la egipcia Sara Ahmed, con 112-143-255.
“Leidy es una guerrera, un ejemplo a seguir y se ha levantado de muchas cosas, como el accidente cuando estaba embarazada que le afectó los tendones y por lo cual muchos dijeron que era el fin de su carrera, pero ella confiando en Dios y en sus capacidades no desistió. Ahora tuvo que superar el dolor de una hernia para volver a competir y regresó para darnos alegrías”.
“Voy a seguir con más fuerza, a luchar por lo que se viene, seguro será en Tokio”, dice Leidy .
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