Cuando acababan las sesiones de entrenamiento y la mayoría de sus compañeros se iba a las duchas, Germán Ezequiel Cano se quedaba un rato más en la cancha practicando tiros libres y penaltis. Sabía que ese trabajo extra, que nadie le pedía, le daría un plus y le permitiría festejar goles.
Esa disciplina y sacrificio fueron recompensadas con un nuevo Botín de Oro como máximo goleador de la Liga Águila-2, el cuarto que logra con Independiente Medellín y el segundo consecutivo, luego de hacerlo en el Finalización de 2012 (9 goles), el Finalización de 2014 (16) y el Apertura de este año (12).
Fueron 20 las anotaciones con las que el “Matador” volvió a quedarse con esta distinción individual, la última la sumó ayer en la final de vuelta en el Atanasio Girardot.
El delantero argentino marcó el tercer tanto del cuadro paisa luego de un rebote del arquero Sebastián Viera, al minuto 79. Felicidad momentánea, pues el gol del artillero no fue suficiente para que el equipo paisa celebrara la séptima estrella, título que le ha sido esquivo a Cano en las dos etapas con el conjunto rojo.
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