El centro geográfico de Bogotá, un cuadrilátero que desde el cielo llama la atención por su intenso color verde, está dominado por árboles, corredores peatonales y amplias superficies que conectan a los parques Simón Bolívar, El Salitre, la Biblioteca Virgilio Barco y la sede del Ministerio de Deporte.
Allí, frente a la intersección de la avenida calle 63 con carrera 60, ahora se levanta de manera abrupta una estructura metálica antinatural. Es una escultura que no se mimetiza con el paisaje. Se impone.
Más de once metros de altura y siete de ancho levantan una cruz fragmentada en barras de acero color rojo que sostienen, en su centro, una piedra de bronce de más de tres toneladas. Desde cualquier ángulo, el monumento obliga a detener el paso y a mirar hacia arriba.
Así se presenta Umbral, la nueva escultura que la capital del país incorporó esta semana a su espacio público como homenaje al personal de la salud que falleció durante la pandemia de Covid-19.
La obra es autoría del artista Carlos Castro Arias y fue entregada a la ciudad por la Academia Nacional de Medicina y la Alcaldía Mayor de Bogotá, a través de la Secretaría de Cultura, con respaldo de aliados públicos y privados.
El monumento es uno de los legados permanentes de la Bienal Internacional de Arte y Ciudad BOG25, evento que el año pasado movilizó a más de tres millones de personas en la ciudad.
Mucho más que un monumento
Umbral nace de una iniciativa que comenzó a tomar forma en 2025 con la campaña de donación “El arte de dar las gracias”, convocatoria que permitió reunir aportes de entidades del sector público, empresas privadas y personas naturales.
La intención desde el inicio fue levantar un monumento que reconociera de manera explícita al cuerpo médico y personal de la salud que perdió la vida mientras atendía a la población en los momentos más críticos de la emergencia sanitaria.
El lugar elegido no es casualidad. La escultura se ubica en el Parque de la Biblioteca Pública Virgilio Barco y se integra al Polígono Cultural y Turístico del Parque Metropolitano Simón Bolívar, corredor que articula otros espacios, como el Jardín Botánico, el Parque de los Novios, el propio Simón Bolívar y la biblioteca diseñada por el maestro Rogelio Salmona. La intención del Distrito es consolidar allí un nuevo eje cultural y turístico, donde el arte público dialogue con la arquitectura, la naturaleza y la memoria urbana.
A casi seis años del inicio de la pandemia, Bogotá optó por fijar para siempre en su espacio público una memoria que hasta ahora había circulado en cifras, homenajes efímeros y actos institucionales.
Según datos de la Academia Nacional de Medicina, 460 trabajadores y trabajadoras del sector salud fallecieron en Colombia a causa del coronavirus, 130 de ellos en Bogotá. Cerca de 100.000 personas del sector resultaron contagiadas durante la emergencia.
Para el alcalde de la ciudad, Carlos Fernando Galán, Umbral materializa ese reconocimiento desde la fuerza del arte monumental. “Con este monumento la ciudad les dice con orgullo que no los olvidará. A las familias de estos heroicos servidores, toda nuestra solidaridad y todo nuestro afecto. A quienes nos cuidaron cuando el miedo, la incertidumbre y el dolor se instalaron en nuestras vidas, queremos decirles ‘gracias’ de corazón”.
Por su parte, Gabriel Carrasquilla, presidente de la Academia Nacional de Medicina, dice el impacto de la pandemia fue “descomunal” y puso a prueba la ética y el compromiso del personal de la salud.
“Hoy Umbral es una realidad y queda como símbolo de gratitud y reconocimiento al personal de la salud que atendió hasta con su propia vida esta prueba de gran exigencia, pero también de la preparación y compromiso que debe asumir toda la sociedad en general ante la posibilidad de una nueva pandemia”, comentó a EL COLOMBIANO en el acto de inauguración.
¿Qué significa la pieza?
La obra fue seleccionada entre diez propuestas presentadas en la convocatoria lanzada en 2025 en el marco de la Bienal BOG25. El jurado valoró su presencia visual y espacial, la claridad de su lenguaje formal y su capacidad de adaptarse al contexto urbano. También pesaron criterios técnicos y operativos, así como su coherencia conceptual con la idea de memoria colectiva.
En términos materiales, Umbral se construye a partir del símbolo universal de la cruz, asociado históricamente a la protección de la vida en escenarios de guerra, catástrofe y enfermedad.
Pero ese símbolo se fragmenta en más de cincuenta barras de acero dispuestas en sentido horizontal y vertical. En cada una están inscritos los nombres de las 460 personas del sector salud fallecidas en el país durante la pandemia.
La estructura sostiene en su centro, a 11 metros del suelo, una enorme piedra de bronce que concentra la carga visual y física de la obra.
El autor, Carlos Castro, define la pieza como “una herida en el espacio. Una presencia contundente que se impone en el paisaje urbano como un grito silente, como una memoria suspendida en el tiempo. Es un lugar de paso, una frontera simbólica entre el recuerdo y el presente, entre la vida y la muerte, entre lo individual y lo colectivo. Una metáfora visual del esfuerzo compartido, de la solidaridad que emerge en medio del colapso”.
Lea también: Puertas Vivas, ver las puertas de los pueblos de Antioquia como un museo a cielo abierto
El último monumento de gran formato en espacio público de Bogotá se había entregado en 2015. Se trata de Escenario en Construcción, del cartagenero Oswaldo Maciá, ubicado en la rotonda de la calle 19 con carrera 3, en el sector de Las Aguas, centro histórico de la capital.
Santiago Trujillo, secretario de Cultura, recordó que “la pandemia dejó una herida profunda en la epidermis de la ciudad, una herida que fue sanada por el gran sacrificio del personal médico, y que hoy gracias al arte en el espacio público nos invita a tejer memoria, construir y recuperar la esperanza en un acto de resistencia frente al olvido”.