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Después de tres intentos, el escritor Ricardo Silva Romero ganó este premio

ElColombiano
El premio lo organiza Eafit en alianza con Familia y Caracol Televisión. Silva Romero ganó entre 127 obras. FOTO róbinson sáenz

Esta vez no perdió nada, aunque el nombre del libro pudiese ser un consejo pesimista: Cómo perderlo todo. Con esa novela, que se cuenta en el peor año bisiesto que se encuentre en las bitácoras del universo, como se lee en la primera página, en la séptima línea, Ricardo Silva Romero se quedó con el Premio Biblioteca de Narrativa Colombiana 2019.

Era la tercera vez que aparecía como finalista, pero nadie va a decir que era la vencida. En 2015 fue El libro de la envidia y hubo un casi y en 2017 volvió con Historia oficial del amor y hubo otro casi, casi.

Y aunque a la hora del almuerzo, aún sin saber si iba a ganarlo (todo), ya decía que igual se sentía contento de ser finalista, de venir a Medellín por tercera vez (donde hace cinco ediciones se entrega el galardón) y disfrutar del clima cultural, así lo llamó, que hay en esta ciudad, casi a las ocho de la noche subió al escenario, hecho (otra vez todo) un ganador. Seguro dijo, eso sí, como muchos dijeron también entre labios, por fin, y celebraron en el auditorio de la Universidad Eafit.

Él, desde el atril, explicó que ha estado viniendo al premio estos años y escribiendo lo que le quería presentar a gente en específico. El de la envidia fue para su padre, el del amor para su mamá y el del Cómo para su esposa. “Me parecía un cierre importante venir a presentar esta novela porque son las personas más importantes de mi vida”.

No fue como en ese 2016 en el que transcurre Cómo perderlo todo, en el que Pizarro, el personaje central, el viejo profesor, queda solo en su apartamento porque su esposa y su hija se van a Estados Unidos a acompañar a la otra hija, que está embarazada, y él solo, aunque lo esconda en las llamadas, es un desastre.

Página 17: Qué extraña había sido la resaca de aquel enero de 2016. Según los periódicos y las revistas, que se han vuelto maestros del suspenso, no iba a haber un año peor: recesión, turbulencia, caos. A ellos, por lo pronto, se le habían ido esos primeros días en las vueltas para el viaje de Julia y Clara. Y él vivía somnoliento y sin ganas de vivir y se sentía incapaz de sentarse a leer como si leer fuera salir a caminar. Tenía revuelta la nostalgia.

El día que Ricardo ganó, es decir ayer, era el último martes de enero, y muy importante, de 2019.

Ahí va

El premio empezó con 127 obras postuladas (27 mujeres, 100 hombres), en diciembre fueron 11 finalistas y a principios de enero quedaron tres. A Ricardo lo acompañaban Juan Miguel Álvarez con periodismo narrativo, Verde tierra calcinada, y Luis González, con otra ficción, El jefe.

El escritor Héctor Abad, organizador y gestor del galardón, dijo que las tres son muy distintas: una muy contemporánea (la del ganador), otra más histórica (El jefe) y el de periodismo, que tiene mucho que ver con el conflicto armado, con el posconflicto. “Son muy representativas de la literatura actual colombiana”.

No es que Héctor, precisa, se haya leído los 127, pero el premio permite dar una mirada al trabajo literario que se está haciendo en el país.

“Nos encontramos con que la vitalidad de la narrativa del país se mantiene. Se publican entre 100 y 150 libros de literatura al año, eso es una cantidad buena. Hay más de 20 editoriales que participaron, hay periodismo, hay ficción. Llegar a los 11 nominados fue difícil, pero nosotros tenemos un grupo de prelectores en los que confiamos y los mejor calificados los hicimos leer más de una vez. Para el jurado fue difícil llegar a los tres, querían cuatro o cinco”.

En el jurado estaba Leonardo Padura (presidente), Ana Roda, Santiago Gamboa, Jerónimo PIzarro, Pilar Quintana (ganadora en 2018) y Héctor Abad (con voz, pero sin voto). Ellos decidieron que fuera Ricardo con Cómo perderlo todo el que se quedara con la escultura del maestro Hugo Zapata, el diploma y los 40 millones de pesos.

En el acta escribieron: “La fluidez narrativa, la riqueza de la trama y la voluntad estilística del autor hacen de esta novela un gran retrato de nuestra época en el que se despliegan –como en el mundo de las redes sociales– decenas de personajes y puntos de vista que se cruzan por azar o por necesidad, en medio del tenso ambiente que recorre la obra. El jurado destaca en ella su lectura crítica de la realidad, su escepticismo e ironía, su fino y generoso humor”. Entonces hay que ir a leer las 607 páginas que tiene.

Mientras tanto, el tono del escritor, muy cercano. Él sospecha que quizá es una de las cosas que ha hecho, que ha logrado: que sea directo. “No hay una traducción de lo oral a lo escrito enorme, ni una traducción de la persona que soy a la ficción. Hay algo lo más cercano que se puede entre lo que uno es y lo que escribe”.

Es 2019 y esta es la historia de cómo ganarse un premio después de dos intentos. O mejor, después de tres novelas.

Esto dijo el escritor durante el premio:

-“Noté que he estado viniendo al premio en estos años y he venido escribiendo libros que he querido presentarle a gente en específico”.

El libro de la envidia fue para su padre, Historia oficial del Amor para su madre y este último para su esposa Carolina.

-“Me parecía un cierre importante venir a presentar esta novela porque son las personas más importantes de mi vida”.

-“En el último semestre de literatura que yo cursé tuve un profesor que dijo que la novela había muerto. Creo que nadie le creyó mucho, él hablaba de que no era necesario hacer mimesis de lo social, que la escritura ahora era posmoderna. Esa era la conclusión de la carrera y yo lo recuerdo no por cobrárselo, sino que lo recuerdo porque en algún momento se llegó a pensar que la historia avanzaba y era irreversible. No era necesario hacer mimesis de la sociedad, que todo iba avanzando y el año 2016 nos probó que no hay que dar nada por sentado”.

-“Pensábamos que no era posible que un loco subiera al poder y acabara con el planeta como en las películas paranoicas de los sesenta, pero fue posible. Me gusta que la novela exista en tiempos de redes sociales en los que la gente actúa con pensamiento de manada, cuando hay esta manía constante de la lapidación”.

-“La novela enseña que no hay que dar nada por sentado. Creo que la novela devuelve el contexto que las redes que nos dominan hoy, nos quitan”.

Después de estar nominado con El libro de la envidia (2015) e Historia oficial del amor (2017), Ricardo Silva Romero ganó con Cómo perderlo todo el Biblioteca de Narrativa Colombiana.

Contexto de la Noticia

· Recibirán, cada uno, 5 millones de pesos y un diploma.

· Verde tierra calcinada es una obra de Juan Miguel Álvarez, con fotografías de Federico Ríos. El tema es el conflicto colombiano, el proceso de paz, las consecuencias y las historias derivadas de la violencia. El libro nació, dijo el escritor, de viajar. Allí hizo entrevista, conoció gente, escuchó cosas. Al final hizo un libro de un relato de viaje con varios capítulos. El hilo conductor es el viaje por el país rural.

· El Jefe es la segunda novela de Luis González Sarmiento, quien ha escrito guiones para televisión, obras de teatro y crónicas. Su obra es una mirada al pasado, hacia los años 40 del siglo XX, para reconstruir desde la fantasía y la historia a Jorge Eliécer Gaitán.


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