Este sábado, en el sexto concierto de temporada de Filarmed se estrena Elegía Tardía, las más reciente obra de la compositora bogotana Eliana Echeverry. Se trata de una pieza que lleva las tradiciones funerarias de San Basilio de Palenque a la música sinfónica para reflexionar sobre la muerte.
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Radicada en Londres, Eliana empezó a preguntarse por la muerte hace un par de años. Una amiga suya estaba atravesando una crisis de salud mental muy complicada, que sentía que la sobrepasaba, y empezó a pensar en la muerte.
–La muerte, por lo general, es un tema tabú, cada uno lidia con sus duelos como puede. Pero mi amiga trajo el tema a la mesa y eso me hizo cuestionar mi propia relación con la muerte. Entonces empecé a averiguar cómo se entendía la muerte en otras culturas –dice Eliana por teléfono.
En ese proceso conoció el lumbalú, el eje del ritual fúnebre que se practica en San Basilio de Palenque y que se realiza los nueve días siguientes al fallecimiento de una persona. En medio de llantos, rezos, cantos y baile, se honra la vida de quién murió y se le acompaña en el tránsito hacia el otro mundo.
–A mí me pareció muy linda esa forma de celebrar la muerte, porque es una experiencia mucho menos solitaria. El dolor se procesa colectivamente y la muerte se entiende de una manera más orgánica, como un hecho que merece todo el amor y el cuidado, así como un nacimiento– dice Eliana.
Toda esa parte de reflexión e investigación sobre la muerte, previa a la composición de la obra, Eliana lo define como un proceso de preparación espiritual. Para eso se tomó un par de años, pero cuando logró consolidar las ideas y estaba lista para volverlas música, se puso en contacto con Filarmed, que justamente estaba trabajando en un programa que explora distintas maneras de enfrentar la pérdida y la transformación de la vida después de la muerte.
Así nació Elegía Tardía, como una carta de amor a sus propios muertos, que musicalmente propone una conversación entre lo europeo y lo africano.
–Yo quería hacer un contraste con las otras dos obras del programa, Tristan e Isolda de Wagner y Muerte y transfiguración de Strauss. Son sonoridades muy diferentes, y formas de ver la muerte desde lugares muy distintos, eso lo hice súper a propósito. Esta obra es casi un ritual, se construye a partir de lo que se hace en Palenque, que es un ritual liderado por mujeres, y eso habla del doble rol de las mujeres, de la gestación durante nueve meses, y la despedida, que se hace durante nueve noches. Es un círculo que conecta la vida con la muerte. Para mí es muy importante el trabajo de las mujeres y procuro celebrarlo y resaltarlo en lo que hago –dice Eliana.
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