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Cultura | PUBLICADO EL 09 abril 2022

Un documental reabre la discusión sobre el feminicidio de Doris Adriana Niño

Estrenado en Netflix, trae uno de los casos más polémicos de los noventa.

  • La justicia colombiana condenó al cantante Diomedes Díaz por el asesinato de Doris Adriana Niño. Díaz se fugó de la casa cárcel. Pagó apenas 32 meses de cárcel. FOTOS cortesía
    La justicia colombiana condenó al cantante Diomedes Díaz por el asesinato de Doris Adriana Niño. Díaz se fugó de la casa cárcel. Pagó apenas 32 meses de cárcel. FOTOS cortesía
  • La justicia colombiana condenó al cantante Diomedes Díaz por el asesinato de Doris Adriana Niño. Díaz se fugó de la casa cárcel. Pagó apenas 32 meses de cárcel. FOTOS cortesía
    La justicia colombiana condenó al cantante Diomedes Díaz por el asesinato de Doris Adriana Niño. Díaz se fugó de la casa cárcel. Pagó apenas 32 meses de cárcel. FOTOS cortesía

Con el estreno del documental Diomedes, el ídolo, el misterio y la tragedia se abre de nuevo la discusión social respecto a los límites de la fama y las consecuencias de las violencias machistas contras las mujeres.

Asesinada el 15 de mayo de 1997, a los 27 años, Doris Adriana Niño fue encasillada como la fanática que, de alguna manera, se buscó su suerte. Mientras esto pasaba con su memoria, la importancia de Diomedes Díaz creció hasta alcanzar la magnitud de la leyenda. Nathalia Guerrero Duque –directora del portal Manifiesta.com– hizo parte del equipo de investigación que trabajó en la reconstrucción de la historia del lado oscuro del Cacique de La Junta para el documental. Aunque no hizo parte del montaje final, y de hecho le parece que debió terminar diferente, su visión es importante para reconstruir lo que pasó.

¿Cómo se conforma el equipo de investigación?

“Fui contactada por un colega y amigo que dirigió al equipo periodístico, que se llama Andrés Páramo. Nosotros trabajamos muchos años juntos. Él sabe que tengo una relación muy cercana con la música de Diomedes y que soy una periodista con perspectiva feminista, entonces eso queríamos darle también al caso”.

¿Cómo fue el trabajo con los documentalistas?, ¿presentaron un informe?

“La investigación se dividió entre lo que fue la vida de Diomedes, toda la historia musical de su carrera, y otro equipo encargado del caso judicial, ahí estuve yo y una colega que se llama Helena Calle. Eran tres equipos, uno se encargaba de la vida de Diomedes, otro del tema musical y otro sobre el caso judicial. Al inicio teníamos constantemente reuniones, en donde nos íbamos asignando las tareas. Yo estuve más enfocada en lo que fue la familia de Doris Adriana Niño, hablé con Rodrigo Niño, su hermano. De ahí en adelante, con lo que él me iba dando de información, conseguimos el expediente del caso, que es muy extenso.

Ella se enfocó en hablar con el abogado del caso de Doris, que se llama Jesús Niño, y que además sale en el documental, y yo me enfoqué en hablar con periodistas que habían cubierto en su momento el caso. Hay dos libros sobre ello, uno lo hace Gustavo Bolívar, otro dos periodistas que estaban en El Tiempo. Hablé con ellos, leí los libros. También quise entender la cobertura mediática. Al final se armó un documento final de la investigación que revisaron periodistas externos, con el que se inició el tema de grabaciones, locaciones, etc.”

Usted, que hizo la revisión de cómo la prensa cubrió el asesinato de Doris Adriana Niño, ¿qué encontró ahí?

“A mí me parece que fue un cubrimiento supremamente misógino. Ahí hay algo importante, y es que en esa época el tipo penal de feminicidio no existía, este empieza desde 2015 con la ley Rosa Elvira Celis. Entonces siempre se habló del homicidio de Doris Adriana Niño: partiendo de ahí, no se reconoce el elemento de género que implica el asesinato de Doris.

Y de ahí en adelante, la narrativa que reforzaron los grandes medios de comunicación fue el de la groopie que básicamente se buscó su muerte y que murió por sobredosis de cocaína. Se instaló la narrativa de la groopie cocainómana que no dejaba en paz a Diomedes, y que estaba detrás de él todo el tiempo y que terminó asesinada en hechos misteriosos.

Fue la narrativa oficial que manejaron los medios durante muchísimo tiempo, unos años muy crueles porque Rodrigo Niño tuvo que defender la historia de su hermana y quién era contra toda Colombia. Es chocante ver las escenas en el documental donde salía el público de Diomedes hablando que el crimen era un cuento para sacarle plata a la familia de Diomedes. Al final, él fue condenado por asesinar a una mujer, sí, y es un hecho que a la luz de hoy, debería haber tenido una lectura diferente. Si eso hubiera pasado en este momento, el cubrimiento de los medios, espero, habría sido muy diferente y tenido una óptica de género muy grande porque lo de Doris Adriana fue un feminicidio que tiene elementos de misoginia absurdos.

Su cuerpo contenía una sobredosis anormal de cocaína en la sangre, pero ella nunca consumió cocaína por la nariz, por ejemplo. A ella le encuentran, creo que no es tan explícito en el documental, diferentes muestras de semen en el cuerpo. Esa información está en el expediente. Hay elementos que son supremamente escabrosos y, que en ese momento, los medios ni siquiera se detuvieron a observar. Los medios le hicieron muchísimo daño a la familia de Doris Adriana y a todo el caso, en general”.

¿Quién fue Doris Adriana, qué pudo conocer de ella?

“Doris Adriana Niño era sobre todo una mujer muy joven y muy vibrante. Como tantas jóvenes en este país, quería salir adelante: era socia de un emprendimiento de ingeniería de sistemas con varios compañeros, era una mujer que tenía unos objetivos claros, provenía de una clase social baja. Era de Soacha Compartir. Fue una mujer que cumplió el destino que para muchas es nuestro peor miedo: salir de la casa y no volver. Y no saber qué pasó con ella.

Lo que pasó con Doris fue terrible: ellos intentaron desaparecerla forzadamente, como que si no hubiera pasado todo lo que pasó. La hicieron pasar como una mujer trabajadora sexual de Tunja a la cual mataron misteriosamente y ya. Esa era la historia que ellos querían que quedara de Doris Adriana. Siempre se ha vendido a Doris como la víctima, pero Doris era mucho más que eso: tenía amigas, amaba la música vallenata, iba a conciertos y sí, era muy seguidora de Diomedes Díaz y sí tuvieron un vínculo de algún tipo, pero nada de lo que ella haya hecho o haya dejado de hacer justifica el feminicidio del que fue víctima”.

El documental no cierra con Doris, con sus familiares. Concluye con Diomedes en un concierto. ¿Cómo se pueden subvertir esas
narrativas?

“Me encanta que mencione eso porque yo pienso lo mismo: el documental pudo haber cerrado de otra manera, de una manera más balanceada o una manera que no plantara una narrativa audiovisual del ídolo. Al final Diomedes queda siendo el ídolo. Diomedes nunca dejó de ser un ídolo: cuando murió fue un día de luto para el país, sobre todo en la zona norte en Colombia. Entonces, siento que eso se pudo haber subvertido a través del archivo que se tenía, a través de las entrevistas del lado de Doris Adriana. Simplemente no se hizo y pienso que pudo ser diferente porque quien ha cargado con esto no ha sido la familia de Diomedes Díaz. Ha sido la familia de Doris Adriana, principalmente el hermano.

Contexto de la Noticia

PARA SABER MÁS Un documental polémico

Estrenado el 30 de marzo en la plataforma de streaming Netflix, el documental Diomedes, el ídolo, el misterio y la tragedia –dirigido por Jorge Durán y Jaime Barbosa– ha sido recibido con críticas por las familias de Diomedes Díaz y de Doris Adriana Niño. Los familiares del cantante afirman que no se puede juzgar una carrera por un “error” mientras los de Doris Adriana Niño consideran que la narrativa la revictimizó y fue muy complaciente con Diomedes. La pieza audiovisual se balancea entre el elogio al talento del compositor guajiro y el retrato de sus desmesuras con la droga, la noche y el crimen. Díaz –cuentan sus compañeros de parranda– fue protegido por los grupos paramilitares tras su fuga de la casa por cárcel, luego de ser condenado por la muerte de Niño. Una vida de excesos fue la suya: ni sus amigos se ponen de acuerdo sobre la cantidad de hijos que tuvo.

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