La fantasía y la magia de la Navidad se combinan con la plasticidad del ballet, en Cascanueces y el rey de los ratones.
Una obra que tiene más de un siglo de creación y, sin embargo, su brillo sigue intacto. Como clásico, no pasa de moda, seguramente porque en ella participaron los genios creativos de Ernst Theodor Amadeus Hoffmann, Piotr Ilich Chaikovski y Alejandro Dumas (padre).
El primero creó el cuento del cual se basó Dumas para su adaptación al ballet. Y el ruso compuso la música de esta monumental obra, cuya coreografía original es de Marius Petipa y Lev Ivanov.
El Ballet Metropolitano de Medellín hace esta tarde su versión de este clásico, que cuenta la historia de Clara, una niña, en la fiesta de la noche víspera de Navidad, en casa de sus padres. Su tío Drosselmeyer, uno de los invitados a la fiesta, le trae regalos, entre ellos un cascanueces con forma de Soldado. Clara se duerme con su cascanueces y sueña que la casa se hace grande y los juguetes del árbol de Navidad crecen y toman vida. Aparecen entonces los ratones con su rey que pelean contra los soldados-juguetes y el Cascanueces, que después de la batalla, agotado, se convierte en príncipe.
Clara y el Príncipe viajan por El Reino de las nieves, donde presencian la danza de Los Copos de Nieve, luego en un hermoso trineo va a el Reino de los Dulces.
154 bailarines de once escuelas de ballet de Medellín danzan bajo la dirección de Andrés Arbeláez y La Maestra Leonor Baquero de Pikieris.
“Tenemos dos invitados de talla internacional: Rachel Richardson y Garegin Pogossian, que para verlos habría que viajar a Nueva York”.
El espectáculo es hoy, en el Teatro Metropolitano..
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