Para los pacientes ansiosos en la silla del odontólogo, la máscara de óxido nitroso u otros gases anestésicos han sido una salvación. Los hace ajenos al cincelado, a la perforación y al intenso dolor que producen los tirones del profesional en la boca.
La anestesia abrió grandes oportunidades en el quirófano y en los últimos 30 años ha salido del hospital llegando a los consultorios independientes.
Sin embargo, para algunos pacientes sanos esta máscara no trae bienestar sino que puede significar un riesgo para la salud. Especialistas como la anestesióloga Liliana Suárez, miembro de la Sociedad Colombiana de Anestesiología y Reanimación (SCARE), aseguran que no hay cifras en Colombia que indiquen el número de pacientes fallecidos o con invalidez...