Más de 20,4 millones de colombianos se pronunciaron, votaron y definieron quiénes integrarán el nuevo Congreso que asumirá el próximo 20 de julio. Sin embargo, sin haber tomado posesión de sus curules, los nuevos parlamentarios enfrentan desde ya un chicharrón difícil de masticar: el trámite de la Asamblea Nacional Constituyente que promueve el saliente presidente Gustavo Petro.
Recién el pasado 24 de febrero, en vísperas de las elecciones legislativas, el jefe de Estado instó a todo su gabinete a firmar la solicitud para convocar el mecanismo. Lo anterior, luego de que a finales de enero la Registraduría Nacional dio vía libre al comité para avanzar en la recolección de firmas.
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El objetivo del mandatario es poner a consideración un proyecto de ley que traiga explícita la solicitud a una Constituyente. Para ello, necesita las firmas del 5 % del censo electoral. Es decir, más de 2 millones de votos.
“Es el nuevo Congreso elegido por el pueblo de Colombia el que tendrá en sus manos, el 20 de julio del año entrante, las firmas y el proyecto de ley hecho por el pueblo (...) No se entregará al actual Congreso, se entregará al nuevo elegido por el pueblo. Ya veremos qué el Congreso elige el pueblo. Se dividirán en sus campañas entre quienes apoyan que el pueblo pueda volverse constituyente de nuevo y quienes se oponen”, argumentó el mandatario en octubre pasado.
Si bien el jefe de Estado ha asegurado que no se necesita “cambiar toda la Constitución del 91” y solo “reponer lo que la oligarquía le quitó”, la convocatoria no deja de ser vista como un riesgo para darle un revolcón radical a la carta política y sacar avante controvertidas iniciativas que pondrían en riesgo el sistema democrático y la separación de poder.
Justo en ese contexto emerge el nuevo Congreso y un vistazo a los resultados del Senado permite evidenciar cómo estarían las fuerzas alrededor del ánimo constituyente del saliente mandatario.
Así están las fuerzas
EL COLOMBIANO realizó una revisión inicial de las posturas y posiciones ideológicas de los 102 senadores que asumirán su curul el 20 de julio para tratar de delinear y vaticinar su eventual voto frente al proyecto constituyente. De entrada, Petro arranca con un apoyo considerable.
De los 102 integrantes de la cámara alta, al menos 47 están declarados como petristas. Allí no solo se cuentan los 25 nuevos senadores del Pacto Histórico (liderados por la exministra Carolina Corcho), sino también congresistas que –aun cuando conforman bancadas que hoy son independientes–, han votado proyectos a favor del Gobierno, han expresado su simpatía o han resultado involucrados en escándalos por presuntamente recibir coimas.
Están congresistas de partidos como el Liberal o el Conservador, entre ellos, la paisa María Eugenia Lopera (del grupo político de Julián Bedoya); Camilo Andrés Torres (del Clan Torres de la Costa Atlántica); Wadith Manzur (salpicado en el caso de presunta corrupción en la Unidad Nacional de Gestión del Riesgo de Desastres-UNGRD) o Daniel Restrepo Carmona, heredero de la curul del senador antioqueño Carlos Andrés Trujillo.
También se cuentan miembros de la Alianza Verde, como Ariel Ávila, el hoy representante Duvalier Sánchez o John Edickson Amaya, hermano de otro de los aliados de Petro: el gobernador de Boyacá, Carlos Amaya. En La U se podrían contar congresistas como Wilmer Carrillo o Antonio José Correa, mientras que el mandatario se anotaría también el respaldo de las curules indígenas, en cabeza de la senadora Martha Peralta (quien repite y también está implicada en el caso UNGRD).
En contraste, los sectores opositores arrancarían con 41 senadores, liderados por la bancada del Centro Democrático, que cuenta con 17 congresistas liderados por su cabeza de lista, el senador electo Andrés Forero. También suma aliados en partidos tradicionales, así como en el movimiento de Salvación Nacional, que se hizo a tres nuevas curules y que respaldan al candidato presidencial Abelardo de la Espriella, uno de los mayores opositores al Gobierno saliente.
En los liberales ese antipetrismo podría sumar al hoy presidente del Senado, Lidio García o Alix Yirley Vargas, la esposa del alcalde de Cúcuta, Jorge Acevedo, cuya candidatura habría sido impulsada por Simón Gaviria, hijo del mandamás de la colectividad, César Gaviria (otro de los detractores de Petro).
En los conservadores en contra del proyecto figurarían Nadia Blel, la más votada de los godos, o David Barguil, mientras que en La U aparecen como antipetristas Norma Hurtado o Alfredo Deluque.
Justo en la mitad del sándwich quedan quienes podrían inclinar la balanza: al menos 14 indecisos o independientes que figuran en diferentes movimientos. En los liberales con tendencia a apoyar la constituyente podrían aparecer Yesid Pulgar, hermano del condenado senador Eduardo Pulgar y quien recibió el apoyo de Roy Barreras, u Óscar Sánchez León.
En los verdes son indeterminados los votos de Luis Carlos Rúa, conocido como el personaje del ‘Elefante blanco’, o el nuevo senador Luis Alfonso Mejía Núñez. En los conservadores Juan Carlos García o Johnnatan Alexis Tamayo, mientras que en La U estarían John Moisés Besaile, Ana Paola García o María Irma Noreña. Incluso, no dejan de ser inciertos votos como los de algunos del Mira, entre ellos, Manuel Antonio Virgüez o Carlos Eduardo Guevara.
La meta para uno u otro sector es llegar a 52 votos, la mayoría absoluta para una determinación. Mientras que al petrismo le bastan solo cinco votos, la oposición al jefe de Estado entra con el reto de sumar a 11 aliados.
Otro factor juega a favor del presidente Petro. Como es usual por acuerdos de los partidos al principio de la legislatura, el primer año la Presidencia del Senado le corresponde a la colectividad más votada, luego en el segundo año a la que haya sacado la segunda votación y así sucesivamente.
En este caso, el Pacto Histórico fue el que consiguió el mayor número de respaldos el pasado domingo con 4,4 millones de votos.
Es decir, el manejo de la Mesa Directiva durante el periodo en el que se tramitaría el proyecto estaría en cabeza de un senador de toda la entraña del saliente jefe de Estado. ¿Bastará ese factor y los números que hoy tiene el petrismo para sacar la Constituyente? Los cálculos y movidas se intensifican desde ya.
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