En el desayuno se sabe cómo va a ser el almuerzo y hasta la cena. Corría la última semana de mayo de 2022 y el entonces favorito de las encuestas para ganar las elecciones presidenciales de ese año, Gustavo Petro, pulía detalles y alianzas para la primera vuelta que se llevó a cabo el 29 de ese mes.
El resto de ese proceso electoral es historia patria, pero por esos días el ahora mandatario celebró una adhesión de la Academia Científica, que resultó ser falsa y que, a la luz de hoy, muestra cómo le fue a ese sector bajo su Gobierno. La caída de la inversión, del presupuesto y de las becas que ofrece o gestiona hacen parte del repertorio.
“Buscaré gobernar con la Ciencia y con los movimientos sociales. No puede haber una política progresista sin la Ciencia. (sic) La razón y la pasión deben ir de la mano en una transformación real de la política y la sociedad”, trinó el entonces aspirante celebrando el apoyo a su campaña.
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Sin embargo, el mismo día que anunció esa suma, la Academia Colombiana de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales emitió un comunicado en el que aclaraba que si bien Petro visitó su sede, como organización mantendrían autonomía, serían neutrales y no adherían a ningún candidato.
Cuatro años después el sector científico de Colombia no pasa su mejor momento. Más allá de que nunca lo apoyaron como gremio ni alguna organización puntual, el presidente Petro dejó que su promesa de una “política progresista” se la llevara el viento.
¿Sin plata para inversión?
El Ministerio de Ciencias, Tecnología e Innovación no tendría inversión para 2027, según planea —por ahora— la organización de Presupuesto General de la Nación (PGN), que lo hace la cartera de Hacienda.
Según se lee en el Anteproyecto del Presupuesto para 2027, la cifra de inversión para ese ministerio será de $0. El dinero total con el que contaría es de $30.063’700.000, los cuales provendrían de recursos de la Nación.
Esto quiere decir que esa cifra se limita a gastos de funcionamiento. Por lo cual, el gasto de esos recursos se iría al pago de nómina, bienes y servicios y transferencias.
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Serían, concretamente, $19.358 millones para pagar las nóminas de sus empleados, $8.690 millones para bienes y servicios y $1.100 millones para transferencias.
Los restantes $914’500.000 están destinados al pago de tributos, multas, sanciones e intereses de la entidad.
La representante a la Cámara y senadora electa Jennifer Pedraza asegura que “se destina plata para mantener las oficinas abiertas y pagar sueldos, pero ni un solo peso para financiar investigaciones, desarrollo tecnológico o proyectos de innovación que el país tanto necesita”.
“Esta movida es una cachetada al futuro. Dejar la inversión en ceros es, en la práctica, cerrar las puertas del gobierno a la ciencia. Una vez más, queda demostrado que el conocimiento y la innovación nunca fueron una prioridad para esta administración”, agregó.
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La congresista criticó que el Gobierno de quienes hacían énfasis en alentar la educación y la ciencia no invierta en ese sentido, pues “está condenando al país al rezago”. “No se puede hablar de transformación nacional mientras se asfixia presupuestalmente al cerebro del desarrollo tecnológico”, puntualizó Pedraza.
En consonancia con lo anterior, el astrofísico colombiano de la Agencia Espacial Alemana, Santiago Casas, reseña que en el exterior los científicos colombianos gozan de prestigio, “pero más a nivel individual y no institucional, pues hay muchos connacionales buenos en varias áreas en todo el mundo. Los talentos suelen salir del país y quedarse en el exterior”.
Vale recordar que ese anteproyecto establece que el PGN de 2027 estará alineado con el Plan Nacional de Desarrollo y el programa de Gobierno, que tendrá énfasis en la justicia ambiental y gestión del recurso hídrico (agua), seguridad humana, justicia social y transición hacia una economía productiva que sea menos dependiente de recursos no renovables.
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Lo paradójico del asunto es que las ciencias son fundamentales para aportar conocimiento en todas esas áreas.
Las cifras contenidas en el anteproyecto corresponden a algunas secciones del presupuesto (ministerios como el de Ciencias y otras entidades específicas); por lo tanto, la suma de estos valores representa solo una parte del Presupuesto General total, que se definirá en las siguientes etapas del proceso en el Congreso de la República.
La caída del presupuesto
A menos de dos semanas de que los colombianos vayan a las urnas a elegir al próximo presidente —las opciones son el abogado Abelardo de la Espriella y el senador petrista Iván Cepeda—, los adeptos de las dos campañas finalistas esbozan sus razones para apoyar a uno u otro.
Una de esas opiniones provino de la astrofísica bogotana Andrea Guzmán Mesa, quien en su cuenta de X expresó que son “hipócritas todos los que se vanaglorian con los logros de los científicos y científicas colombianas y que votan por un tipo que no le va a temblar la mano para eliminar y precarizar el sistema de Ciencia”, en referencia a De la Espriella.
Seguidamente, anunció que su apoyo es por Cepeda y que no le daría “ni un voto para el fascismo”. Guzmán estudió exoplanetas (atmósferas de los planetas fuera del sistema solar) en Europa y reside en el Reino Unido.
No obstante, el biólogo molecular, infectólogo y doctor en microbiología, Romain Brunel, expuso una gráfica contundente. Por medio de esta, mostró que la evolución del presupuesto (de la inversión del PGN) entre 2022 y 2026 cayó a mínimos que no se presentaron durante el periodo presidencial de Iván Duque Márquez.
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Según esos números, en 2018 —cuando aún existía el Departamento Administrativo de Ciencia, Tecnología e Innovación (Colciencias)— el presupuesto fue de $380.000 millones; mientras que en 2019 fue de $400.000 millones.
En 2020 —año de la pandemia del covid–19 y cuando ese departamento se convirtió en el Ministerio de Ciencias— bajó a $350.000 millones; posteriormente, subió en 2021 a $360.000 millones y en 2022 volvió a subir a $390.000 millones.
Con el Gobierno del presidente Gustavo Petro, al inicio de su mandato, pasó en 2023 a $400.000 millones. Sin embargo, de ahí en adelante los recursos se fueron en caída libre. En 2024 bajaron a $370.000 millones, en 2025 a $300.000 millones y, finalmente, para 2026 la cifra quedó en $120.000 millones.
Esas cifras que expuso el doctor Romain Brunel coinciden, en gran medida, con otras que reposan en las series históricas del Presupuesto General, disponibles en la página del Ministerio de Hacienda y Crédito Público.
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La ejecución sectorial fue de $485.000 millones en 2023, de $376.000 millones en 2024 y de $300.000 millones en 2025. Entre tanto, la ejecución respecto al PGN muestra que pasó de $458.000 millones en 2023, de $348.000 millones en 2024 y de $267.000 millones en 2025. Los datos corresponden a información de la Dirección General del Presupuesto Público Nacional.
“Los científicos deben acudir a los datos y no a las emociones”, comentó Brunel en el trino que acompañaba el gráfico en respuesta a Guzmán.
En diálogo con EL COLOMBIANO, el exviceministro de Educación, Víctor Saavedra, comentó que el desempeño del sector en los últimos cuatro años ha sido “catastrófico”, a pesar de que “Colombia siempre ha tenido un sector poco desarrollado, que nos lleva a estar muy lejos de países como Brasil, pero el balance en este Gobierno ha sido problemático”.
“Ha caído la inversión del ministerio y esto ha llevado a que los programas ejecutados sean mínimos y haya bajado la plata para la formación humana en doctorados”, añadió.
Caída de becas del Minciencias
Una de las decisiones que le ha valido críticas a la ministra Yesenia Olaya es el tema de las becas que ofrece esa cartera. Resulta que el Gobierno Petro le suspendió la financiación al convenio de becas Fulbright Colombia, que se hacía con apoyo del Minciencias.
Por esa razón, en mayo de 2025 solo se ofertaron cinco cupos de becas (la cifra anterior había sido de 48) para estudiar una maestría en Estados Unidos. Según explicó Fulbright, el Gobierno decidió hacer una revisión del impacto que han tenido los becarios en Colombia.
De hecho, para entonces no anunciaron las becas para doctorado, cofinanciadas por esa cartera, que solía contar con 40 cupos. De igual manera, tampoco se anunciaron las becas de maestría para poblaciones étnicas, que contaban con tres cupos que eran cofinanciados por el Ministerio de Educación.
Lo anterior se debe a que el Minciencias cambió el enfoque de estas ayudas: pasó a un esquema en el que financia las becas completas y no mediante un crédito–beca. Este último es una ayuda económica que se entrega al becado para que haga estudios de posgrado en el exterior y cuyo pago podía disminuir en porcentajes distintos si cumplían una serie de requisitos.
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Por ejemplo, Colfuturo ofrecía crédito–becas de hasta 50.000 dólares, de los que el 25 % puede ser una beca si se gradúa del posgrado cursado o una especialidad médica y si el beneficiario regresa al país y permanece tres años.
Según la ministra Olaya, los cupos que se entregan con el programa “Becas para el Cambio” cubren hasta cuatro años de formación, la matrícula completa, el sostenimiento mensual y los recursos para investigación.
“No financiamos ‘un tramo’: financiamos trayectorias completas, sin endeudar a las y los colombianos. El debate no es solo de cantidad, es de modelo”, expresó en su cuenta de X.
Esto generó que, como los recursos son finitos, cubrir las becas completas genera que se disminuya el número de personas que acceden a estas. Fue por esa razón que para las becas de maestría y doctorado que ofertó en abril pasado el Ministerio de Ciencias solo hubiera 670 cupos ofertados.
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Para ese número de cupos aplicaron 25.000 personas. Lo que significa que solo el 2,68 % de quienes aplicaron lograrán acceder. Según comentó Víctor Saavedra, con el convenio Fulbright el número de becas que se otorgaban llegaba a 2.500 por año.
Además, la adjudicación de la convocatoria “Colombia Inteligente”, con la que Minciencias buscaba posicionar al país como referente regional en inteligencia artificial mediante un contrato de $630.000 millones, fue objeto de cuestionamientos porque solo una de las tres empresas participantes, Internexa, cumplió los requisitos y terminó siendo la única evaluada.
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El entonces congresista electo Daniel Briceño denunció que las condiciones del proceso habrían restringido la competencia y favorecido a esa compañía, dirigida por Saúl Kattan, cercano al presidente Gustavo Petro.
Además, la Procuraduría emitió una alerta por presuntas inconsistencias en la estructuración y evaluación de la convocatoria, advirtiendo riesgos para la legalidad del proceso y el patrimonio público.
Desde EL COLOMBIANO se buscó a la ministra de Ciencia, Tecnología e Innovación, Yesenia Olaya Requene, pero al cierre de esta edición no se había obtenido respuesta de parte de la funcionaria.
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