Al parecer, una combinación de marihuana, licor artesanal y químicos extraídos de un extintor, fue lo que intoxicó a 22 niños del colegio Marco Fidel Suárez de Bogotá. Uno de ellos, a la edad de 14 años, falleció.
Así lo indicó en un documento la Secretaría de Salud de Bogotá al que tuvo acceso Colprensa, lo que en parte explicaría la gravedad de la intoxicación, en la que pudo haber presencia de dióxido de carbono, uno de los químicos comunes entre los apagafuegos que se encuentran en las instituciones educativas, viviendas, comercios y garajes, entre otros espacios.
En el caso de que fuera dióxido de carbono, indica Jorge Marín, toxicólogo clínico de la Asociación de Toxicología Clínica Colombiana, los niños que inhalaron aquella sustancia pueden tener problemas a futuro, aunque depende del tiempo y la concentración a la que extuvieron expuestos a los químicos.
“El problema con sustancias como el dióxido de carbono es que al ingresar al cuerpo y situarse en la sangre, desplaza el oxígeno y la hemoglobina, lo que no permite oxigenar tejidos u órganos. La concentración de oxígeno es baja y normalmente el cerebro y el corazón son los más susceptibles a fallar y a tener daños más adelante”, explica Marín.
Añade el especialista médico que otros componentes químicos como el detergente en polvo, sustancia creada para otros fines, también se están usando para buscar los mismos efectos de las drogas.