La paciencia no solo es una virtud. También es un arte que, en el mundo convulso e hiperestimulado en que vivimos, tiene pocos artistas. Las personas capaces de esperar son escasas. Pero hay hombres como Éder Chaux, arquero del DIM, que son conscientes de que el tiempo siempre pone todo en su lugar.
Éder pasó de ser titular en 2024 a ser suplente durante casi todo el primer semestre de 2025 de Washington Aguerre. Después de la lesión de hombro del uruguayo, tuvo la opción de regresar a la portería y, hasta el momento, ha respondido bien.
Desde la habitación del hotel de concentración del Equipo del Pueblo en Cali, donde compartió las horas previas al juego con Esneyder Mena –fichaje de los rojos–, Chaux habló con este diario sobre su presente con el DIM, cómo prepara un encuentro como el que se disputaba el sábado (8:30 p. m.), al cierre de esta edición, y sus planes a futuro en el fútbol.
¿Qué hacen un día de partido en concentración?
“Normalmente seguimos el itinerario que nos da el cuerpo técnico, donde hay horarios de alimentación. Después se hace un poco de movilidad, debido a que el partido es tarde: estiramientos, movilidad en general para mantener los músculos activos el resto del día. Luego uno descansa y yo, particularmente, me dedico a visualizar lo que podría pasar en el partido. Después viene la charla técnica, la ida al estadio y a competir”.
Profundicemos un poco en lo que dice de visualizar...
Profundicemos un poco en lo que dice de visualizar...
“Básicamente tiene que ver con generar en la mente lo que podría pasar en el partido. En el tiempo de reposo, cuando estamos concentrados, hay espacio para imaginar, dibujar en la mente situaciones de juego que podrían ocurrir, y eso ayuda a tener la mente preparada para lo que pueda pasar en el partido”.
¿El horario de las 8:30 p. m. es bueno para ustedes?
“Por lo general, un horario tan tarde como este siempre genera mucha expectativa y ansiedad de tener que esperar hasta la noche. El día, en general, se hace largo. Un horario que nos gusta a nosotros los jugadores es entre las 5 de la tarde y las 7 de la noche. Ahora hay que esperar casi hasta terminar el día para competir. Pero bueno, solo queda tener paciencia hasta que llegue el momento del partido”.
¿Cómo ha sido esta “nueva oportunidad” de ser titular?
“Muy feliz de poder estar compitiendo de nuevo. Hemos venido preparándonos, esperando con mucha paciencia. Es algo que pasa, más en la posición de arquero, donde solo uno puede estar ahí. Y bueno, la verdad estoy muy tranquilo, he venido trabajando, preparándome, y esa ha sido la base para hoy poder responder de la mejor manera. Al final, todo lo que se ha hecho está dando fruto en este momento”.
¿Qué tan difícil es tener que esperar a que llegue el momento?
“Nosotros, los arqueros, tenemos que convivir con esa virtud. No nos podemos dejar llevar por la impaciencia, la impotencia o por no tener la oportunidad de actuar, más cuando no se compite. Lo mental es fundamental para cuando se da la oportunidad. Hay que saber que todo tiene su tiempo. Es cuestión de ser consciente de que es una sola posición y que unas veces se puede estar y otras no”.
¿Cómo manejó la llegada de Aguerre, que se quedó con la titularidad?
“Son situaciones que ocurren, normales. Uno siempre trabaja con el mayor profesionalismo y compromiso con el equipo. Por eso yo seguía entrenando, preparándome, deseándole lo mejor al compañero, al colega. No te niego que todos queremos jugar, ser titulares, pero esto hace parte del fútbol. Hay que esperar”.
¿Qué es lo más difícil de ser arquero?
“Es una posición especial, compleja, donde influye mucho la parte mental, además de lo físico. Es difícil, por ejemplo, cuando te anotan goles y has cometido algún error. Eso genera impotencia, frustración, rabia, pero cuando uno tiene la mente fuerte siempre está listo para la próxima oportunidad”.
¿Cómo se maneja esa frustración deportiva?
“Con el tiempo he aprendido que hay cosas que no se pueden controlar. Hay situaciones de gol donde pudiste hacer algo para evitarlo y otras en las que no. Confiar en el trabajo que uno ha hecho da confianza para seguir, independientemente de lo que ocurra. Dar liderazgo y fortaleza al equipo ayuda a levantarse”.
¿Qué pasó contra Equidad?
“En la jugada me confié de que quizás el jugador de ellos no seguiría, pero cuando estaba cerca de mí intuyó que no iba a agarrar el balón y ocurrió. Creo que todo fue por exceso de confianza de todos: por el resultado, por cómo estaba el partido, nos confiamos y pasó lo que pasó”.
¿Cómo superó el equipo el “bajón emocional” tras la final?
“Primero hay que reconocer que las primeras fechas no fueron fáciles. Haber perdido la final generó muchas cosas. Hubo un ambiente complicado con los hinchas. Sin embargo, reconocimos que fuimos responsables por lo que pasó, por haber dejado ir el título. Después superamos situaciones externas e internas en las que la parte mental fue importante. El técnico Alejandro Restrepo ha tenido mucho tacto para convencernos de que hemos hecho un buen trabajo, tenemos identidad como equipo y nos hemos fortalecido como grupo. Este semestre el objetivo es luchar por el título y conseguirlo”.
¿Ya se recuperó por completo la confianza en el equipo?
“Siempre hay cosas por mejorar, pero hemos ido de menos a más, no solo en resultados, sino también en el juego. En los últimos partidos hemos tenido más control del balón. Vamos hacia la identidad del equipo. Como siempre, hay que fortalecer nuestras debilidades para seguir en la línea de crecimiento”.
¿Qué tan importante ha sido la familia en este proceso?
“Muy importante. No solo ahora, sino siempre. Ellos son el pilar fundamental de motivación, de ánimo, de aliento, quienes inspiran a hacer las cosas bien. Siempre agradecido con todos los que están atentos al trabajo. Sin ellos no habría la aspiración de lograr cosas importantes”.
¿Cómo toman sus hijas su ausencia cuando está en concentraciones?
“Algunas veces salen con frases que lo conmueven mucho a uno. Sin embargo, también han entendido que eso hace parte del trabajo. Después, cuando uno llega a casa, se vuelve algo especial, más después de un buen resultado. Y cuando jugamos en Medellín, van al Atanasio y comparten con Fidel. Son hinchas fieles del equipo”.
¿En qué estadio del país le gusta más jugar?
“Definitivamente en el Atanasio. Empezando por el buen ambiente, la fiesta que hace el hincha, la infraestructura, todo lo que genera el estadio. Es un plus y me parece la mejor plaza del país”.
¿La molestia de los hinchas con ustedes los afectó?
“Para nadie es un secreto que la incomodidad de los hinchas no fue fácil. Entendemos la situación y cómo se pueden sentir por lo que pasó. Nosotros, como jugadores y responsables de los resultados, tenemos que respetar, entender y tener la empatía de saber que el hincha no irá con la mejor disposición. Pero debemos ser muy profesionales. La única manera de revertir la situación es lograr los objetivos que nos trazamos”.
¿Cómo van sus estudios universitarios, hay alguna materia que le ha dado duro?
“Ya estoy cerca de graduarme. Me quedan dos semestres de administración deportiva. Cuando hay tiempo libre, aprovecho para seguir estudiando. Hay varias materias que me han dado duro, pero tratamos de sacarlas adelante. Lo más difícil es cuando hay seguidilla de partidos, pero hay que sacrificarse, tener disciplina y no dejar de lado esto que puede ser nuestro futuro”.
¿Se ve como directivo deportivo de algún equipo en el país?
“Sí. Esperemos a ver con el tiempo qué oportunidades se dan. Medellín es una institución que me ha enamorado, es muy linda por la hinchada, la infraestructura. Sería lindo ser parte con el tiempo. Yo creo que aún me quedan muchos años antes de dar ese paso”.
¿Cuántos?
“Si Dios me lo permite, en mi pensamiento está jugar hasta los 44 años. Aún nos queda un buen tiempo en el fútbol”.
¿Este semestre sí?
“Yo creo que sí. Ese es nuestro compromiso con la hinchada. Queremos poder darle la alegría a los aficionados este semestre. Todos lo queremos. Esperamos esta vez celebrar el título y darle la estrella al DIM”.
¿Mejor compañero de concentración?
“He tenido muchos, pero yo creo que Larry Vásquez ha sido uno de los mejores. Fue en Junior de Barranquilla”.
¿Qué come los días de partido?
“Me gusta mucho comer pasta y pechuga, que es lo que por lo general se come en una concentración”.
¿Con qué compañero del DIM dejaría a sus hijos para que los cuide un fin de semana?
“Uy, difícil decisión (risas). La verdad, haciendo un conteo rápido, no encontraría uno con quien dejar a las niñas. Es que todos son muy locos”.
¿Quién es el técnico que más ha influido en su carrera?
“El profesor Diego Corredor, también Hernán Torres y ahora Alejandro Restrepo. Han sido importantes en mi carrera”.
¿Ibagué o Medellín para vivir?
“Las dos ciudades han sido muy importantes en mi vida. No puedo elegir alguna”.