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Colombia | PUBLICADO EL 26 abril 2022

Las puntas de la relación de Petro y “Fico” con los militares

El candidato del Pacto Histórico cuestiona a las Fuerzas Armadas, mientras a Federico Gutiérrez lo rodea la reserva.

  • Mientras Gustavo Petro se enfrenta con el Ejército, Federico Gutiérrez tiene el respaldo de las reservas. FOTO: Camilo Suárez y Manuel Saldarriaga.
    Mientras Gustavo Petro se enfrenta con el Ejército, Federico Gutiérrez tiene el respaldo de las reservas. FOTO: Camilo Suárez y Manuel Saldarriaga.
  • General Zapateiro. FOTO: Colprensa
    General Zapateiro. FOTO: Colprensa
  • Mientras Gustavo Petro se enfrenta con el Ejército, Federico Gutiérrez tiene el respaldo de las reservas. FOTO: Camilo Suárez y Manuel Saldarriaga.
    Mientras Gustavo Petro se enfrenta con el Ejército, Federico Gutiérrez tiene el respaldo de las reservas. FOTO: Camilo Suárez y Manuel Saldarriaga.
  • General Zapateiro. FOTO: Colprensa
    General Zapateiro. FOTO: Colprensa

Si Gustavo Petro gana la Presidencia, comenzaría su gobierno con una relación fracturada con las Fuerzas Armadas. Esto por cuenta de la fisura rotunda que se ha registrado entre su campaña y el estamento castrense por cuenta de los comentarios del candidato tras el atentado del Clan del Golfo contra militares en Frontino, Antioquia.

La discordia entre el candidato del Pacto Histórico y el general Eduardo Zapateiro, comandante del Ejército, llegó hasta la Procuraduría que alista un proceso disciplinario contra el oficial por presunta participación en política.

¿La razón? Zapateiro le respondió unos trinos a Petro en los que el candidato criticó a una parte de las fuerzas por su supuesta relación con la ilegalidad, específicamente, con el Clan del Golfo. El General respondió citando el polémico caso de las bolsas de 2018, afirmando que no hay videos de oficiales recibiendo dinero en sacos negros, como sí pasó con el aspirante de izquierda durante esa contienda.

Ahora, por los lados de la campaña de Federico Gutiérrez, la situación es otra. Él salió a rodear a Zapateiro y, al mismo tiempo, parte de la reserva le dio un espaldarazo a su campaña presidencial, al punto que acompañan sus recorridos por el país. Esto coincide con el visto bueno que también recibió la Fuerza Pública por parte del presidente Iván Duque.

La discusión de fondo, en todo caso, es que la Fuerza Pública no debe ser deliberante, tal como lo señala el artículo 219 de la Constitución, que habla de separar las armas de la política mientras los uniformados estén en servicio.

Desde el domingo en la noche, el ente de control anticipó que abriría un expediente disciplinario al general Zapateiro, la oficialización de esa pesquisa no llega y la incomodidad entre los actores persiste cuando faltan 33 días para la primera vuelta presidencial del 29 de mayo.

Los dos que se perfilan como protagonistas para esa contienda –Petro y Gutiérrez– son los que más han dado de qué hablar en este capítulo de la campaña, mientras que él tercero de los sondeos –Sergio Fajardo– responde con críticas a ambos sectores.

Este martes un ingrediente más se suma a la polémica, pues la Cámara de Representantes llevará a cabo un intento de moción de censura contra el ministro de Defensa, Diego Molano, por la muerte de civiles en un operativo del Ejército, del 9 de abril, en la vereda El Remanso, en Puerto Leguízamo, Putumayo.

Esa cita se llevará a cabo a las 8 de la mañana, mientras que en la tarde Molano está citado también ante el Senado, a las 3, para un debate de control político organizado por los legisladores Angélica Lozano, Antonio Sanguino e Iván Cepeda en el que prometen presentar pruebas que demostrarían la posible masacre contra civiles que habría sucedido ese día.

Todas estas cuestiones entran en el cóctel de contienda, política y Fuerzas Armadas que empieza a cocinarse a 103 días de que el sucesor de Iván Duque tenga que tomar posesión ante el Congreso y en presencia de los altos mandos militares.

Las otras transiciones

El artículo 219 de la Constitución Política deja claro que la Fuerza Pública no es deliberante. Las personas que se enfilan en los cuerpos de defensa del Estado no pueden participar en reuniones políticas, mucho menos votar o intervenir en los partidos.

Desde 1958 el expresidente Alberto Lleras Camargo dijo en un discurso ante los militares que mantenerlos fuera de la discusión pública es una necesidad, no un capricho, porque “la nación entera les dio las armas para defender los intereses comunes”.

Los uniformados en servicio, en teoría, no deben tener partido ni color político, pero para las elecciones suelen aparecer coyunturas que abren el debate sobre la política y los militares.

Hace cuatro años, por ejemplo, buena parte de las retirados respaldaron a Iván Duque. Ocho años atrás, cuando Juan Manuel Santos aspiró a la reelección frente a Óscar Iván Zuluaga, este último sumó apoyos de tradición militar quienes estaban en contra del proceso de paz con las Farc.

No se puede hablar de las relaciones político militares sin mencionar la discordia del expresidente Ernesto Samper con el entonces comandante del Ejército, el general Harold Bedoya, cuando hubo ruido de sables por el proceso 8.000. Al final, Bedoya terminó como candidato en las presidenciales de 1998 y 2002.

Dos décadas después, un militar vuelve a agitar la campaña a la Presidencia. Según él, en defensa de la institución militar; de acuerdo con sus detractores, en detrimento de la institucionalidad.

Petro y los militares

La coyuntura comenzó el 20 de abril cuando el general Zapateiro respondió a la reacción de Gustavo Petro por la muerte de siete soldados en Frontino, Antioquia, a manos del Clan del Golfo. En ese ataque contra los uniformados otros cuatro resultaron heridos.

“Mientras los soldados son asesinados por el Clan del Golfo, algunos de los generales están en la nómina del Clan. La cúpula se corrompe cuando son los politiqueros del narcotráfico los que terminan ascendiendo a los generales”, sentenció en ese momento.

El general Zapateiro le pidió que la muerte de los soldados no sea utilizada en “narrativas de campaña política” y le invitó a denunciar ante la Fiscalía esos presuntos hechos. Desde entonces, el Ejército no se ha pronunciado de forma oficial sobre este tema, pero los sectores políticos están reclamando la renuncia del general.

Antonio Sanguino, de la Comisión Segunda del Senado, encargada de los asuntos militares, apunta que el presidente debe llamar al general a calificar servicios o que este tendría que renunciar.

El general Zapateiro, quien dicho sea de paso tiene el respaldo irrestricto del presidente Iván Duque, ya dijo que no se va y que dentro de la institución ha formado a otras personas como él, que continuarían su legado.

Es complejo pensar que a casi tres meses de dejar la Casa de Nariño Duque se aventure a cambiar al comandante del Ejército. Empero, los días de Zapateiro allí sí podrían estar contados porque, como es tradición, cuando un nuevo Ejecutivo llega a la Casa de Nariño este tiene la potestad de cambiar los altos mandos del estamento castrense.

Gustavo Petro se perfila como el favorito a quedarse con la Presidencia según todas las encuestas. Los sondeos apuntan que el del Pacto Histórico podría ir a segunda vuelta con Federico Gutiérrez, pero el exalcalde de Medellín tiene un escenario complejo porque su contrincante se le adelanta en 14,2 puntos porcentuales, según la más reciente encuesta del Centro Nacional de Consultoría.

General Zapateiro. FOTO: Colprensa
General Zapateiro. FOTO: Colprensa

“Fico” y los retirados

En medio de la campaña “Fico” tiene el respaldo al unísono de los oficiales en retiro de las Fuerzas Armadas. Ellos, como lo corroboró EL COLOMBIANO, acompañan sus recorridos de campaña y aseguran ser más de 295.000 personas que prestaron servicio y ahora están en las agremiaciones de uniformados retirados.

“Cuando estamos en las filas somos apolíticos, pero cuando pasamos a la vida civil nos toca hacer política, más ahora cuando vemos el país en riesgo de caer en modelos social-comunistas”, aseguró a este diario el sargento William Darío Higuita, uno de los oficiales retirados.

Esta semana Gutiérrez salió en defensa de las Fuerzas Armadas, asegurando que le impresionaban más los registros de asesinatos de policías y a soldados de las últimas semanas que el comentario de Zapateiro.

Así las cosas, con el antecedente de la disputa con Zapateiro y la apuesta de los retirados por Fico, si Gustavo Petro llegase a ganar la Presdencia la transición en el poder perfilaría una entorpecida relación del candidato con los militares. Si Gutiérrez se queda conla contienda, el vínculo sería más tranquilo.

En el ramillete de opcionados también está Sergio Fajardo, cuyas filas criticaron al general Zapateiro por su presunta participación en política y desde lo sucedido en la vereda Alto Remanso, de Putumayo, a comienzos de abril, pidió la renuncia del comandante del Ejército. Fajardo, sin embargo, se está quedando atrás en las encuestas.

Con todo este escenario, a la campaña por la Casa de Nariño aterriza un componente militar que pone a tambalear a la institucionalidad militar y la enfrenta con el favorito de la encuestas: Gustavo Petro .

Contexto de la Noticia

La relación de sus alcaldías y la policía

Cuando Gustavo Petro fue alcalde de Bogotá tuvo una relación convulsa con la Policía distrital, cuando esa institución estuvo a cargo del general Luis Eduardo Martínez. En ese momento, se rumoró que Petro estaba pidiendo el traslado del general Martínez, pero Petro salió del paso a la discordia señalando que tenía una relación amistosa con el uniformado. Esa no fue la única discordia entre ambos, pues Petro también acusó a la policía de estar derribando viviendas en el Bronx.

El relato con Federico Gutiérrez es diferente, pues cuando este se desempeñó como alcalde de Medellín fue, incluso, condecorado por la Policía por su lucha contra los grupos armados y “el apoyo irrestricto a la institución”, como lo resaltó en su momento el general Carlos Rodríguez, comandante de la región 6 de la Policía.

Juliana Gil Gutiérrez

Periodista egresada de la facultad de Comunicación Social - Periodismo de la Universidad Pontificia Bolivariana.

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