El excomandante de la Policía de Bogotá, Francisco Patiño, se declaró inocente de los delitos de favorecimiento en homicidio, fraude procesal por presuntamente haber participado en el ocultamiento y destrucción de pruebas en el caso del homicidio del grafitero Diego Felipe Becerra en 2011.
Lo anterior porque, según la imputación de la Fiscalía, el general Patiño tuvo “oportuno conocimiento sobre las circunstancias en que el patrullero Nelson de Jesús Alarcón (condenado) atendiendo un caso de hurto a los pasajeros de un vehículo de servicio público de forma injusta y arbitraria disparó su arma de fuego contra la humanidad de Diego Felipe Becerra, quien se encontraba minutos antes pintando grafitis”.
El fiscal agregó que además de conocer lo que estaba sucediendo, Patiño “aprovechó su grado de general, cargo y posición dentro de la estructura jerárquica de la institución para que se ocultara la verdad”.
Además, el fiscal dijo que el excomandante de la Policía de Bogotá, también “determinó a sus policías subalternos a la realización de acciones tendientes a declarar acciones contrarias a la verdad, todo lo anterior usado dentro de los procesos penales y disciplinarios, encaminados a inducir en error a la administración de justicia”, además que se rindieron durante el proceso y ocultamiento de otros.
Diego Felipe Becerra fue asesinado el 19 de agosto de 2011 en el norte de Bogotá y su caso se reactivó casi una década después, luego de que el patrullero Wilmer Antonio Alarcón Vargas, quien fue condenado por el homicidio y quien estuvo prófugo de la justicia, fuera recapturado y puesto nuevamente en prisión.
Adicional a esto, durante la audiencia de imputación de cargos al general Patiño, el fiscal del caso mencionó al general Jorge Eliécer Camacho, actual comandante de la Policía de Bogotá, en su condición de excomandante de la Sijín.
“El teniente coronel Nelson de Jesús y el teniente coronel Eliécer Camacho, comandante de la Sijín MeBog cumplieron las tareas necesarias que consistieron en ubicar, contactar y entrevistar al señor Jorge Eliécer Narváez, un conductor de una buseta de servicio público (...) y en su presencia, señor general, instauró una denuncia penal en donde narró hechos contrarios a la verdad”, relató el Fiscal.
Los hechos expuestos beneficiaban la tesis de la defensa del patrullero Wilmer Antonio Alarcón, —según continuó el fiscal—, a la imagen de la Policía Metropolitana de Bogotá, “obviamente a su comandante y avalaba la adulteración de la escena en la que participaron altos oficiales“.
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