Dos meses después de llegar a la cabeza del sector salud en el país, Guillermo Jaramillo carga una maleta pesada en su espalda: sacar adelante en el Congreso la reforma más ambiciosa del Gobierno de Gustavo Petro. Esa tarea, hasta el momento, va en el segundo de cuatro debates.
A diferencia de su antecesora, Carolina Corcho, Jaramillo llegó al ministerio con mejor expectativa y con la experiencia política que se necesita para sacar adelante un proyecto en el Legislativo. Sin embargo, las críticas de distintos sectores de la salud a esa reforma siguen intactos.
En entrevista con EL COLOMBIANO, el ministro habló sobre este proyecto, los diálogos para sacarla adelante, el futuro de las EPS, las críticas a la refroma y sobre el “negocio” que –según él– se hizo con las unidades de cuidados intensivos en la pandemia.
¿Puede asegurarle al país que con la reforma no se va a desbordar el gasto en salud?
“Es uno de los temas que le preocupa mucho a la gente porque creen que las EPS son las que hacen todo el trabajo de la salud, pero son intermediarios entre todos los colombianos que somos los que aportamos un presupuesto y lo que hacemos es trasladar unos dineros a las EPS mes anticipado. Pero resulta que no sucede lo mismo cuando los recursos llegan a las EPS, que son las que hacen el trabajo”.
¿Qué pasará con las EPS?
“No se van a acabar porque las EPS van a seguir haciendo la misma función que vienen haciendo, con excepción de ser intermediarias con el dinero. Se les va a pagar el 5 % de los $93 billones del año entrante. Eso serían $4.5 billones, más un 3 % adicional por incentivos de servicio al cliente, indicadores de salud y armonización del gasto. O sea que estamos hablando de más o menos $7.5 billones que van a recibir las EPS que se transformarán en gestoras. Y estas van a ser las que, a través de incentivos, van a estar regulando y controlando el gasto”.
¿Los afiliados en qué quedarán?
“Las gestoras de salud y vida continúan teniendo los afiliados. Yo soy de Sanitas, yo no necesito cambiarme, a excepción de que yo quiera”.
¿Las gestoras seguirían haciendo auditorías para el control de riesgo y del gasto?
“Harían la auditoría, estarían en la red de servicios, los que van a coordinarla y los que van a coordinar la referencia. Siguen haciendo lo que hacen, pero no van a hacer contratos, pues los hará la ADRES (Administradora de Recursos de Salud) con las IPS (prestadores) y les pagará directamente”.
¿Cómo garantizarán que la ADRES tenga la capacidad de ser girador y pagador?
“En la discusión no quisieron darle un 2 % del monto de los recursos de la salud para fortalecer la ADRES, porque en primera instancia la reforma no contemplaba que las Gestoras hicieran la auditoría, que es el oficio que denota más esfuerzo y trabajo. Quienes tratan de decir que la ADRES no tiene la capacidad, no saben que en la pandemia llegó a tener más de 45 mil giros diarios a consultorios médicos o IPS. Entonces funciona y tiene capacidad para hacerlo y todavía tiene recursos”.
¿Qué le han dicho las EPS sobre quitarles esa intermediación?
“Me reuní con las EPS que suman casi 30 millones de afiliados y habíamos quedado en ocho puntos que estábamos para resolver. Tres de estos podríamos decir que están casi solucionados –que son los contratos– y es que ellos no van a hacer contratos. En eso quedamos claros. Ellos solicitaron que el 5 % fuera sobre todo los recursos de salud, que es cerca de $4.65 billones. Aceptamos eso y aceptaban que les diéramos los incentivos del 3 %. Infortunadamente no volvimos a tener contacto con ellos. Seguramente los otros las están convenciendo de que la reforma se va a hundir porque a eso juegan”.
Usted ha dicho que la tutela no se afectará porque se pondrá contra el Gobierno, ¿cómo un paciente hace eso?
“Usted puede entutelar al Ministerio (de Salud) por el incumplimiento del derecho fundamental a la salud, porque el aseguramiento queda en manos del Estado”.
¿Y cómo sería el acceso a servicios de salud?
“Usted sigue en su aseguradora y esta indica cuál es su centro de atención primaria. Se busca que haya un centro que quede cerca de donde uno vive. Allá, si llega a tener alguna dificultad, le dicen qué ruta debe tomar de acuerdo a cómo se haya programado. Si necesita un especialista o una hospitalización, sigue la ruta sin ningún inconveniente”.
¿Cómo ataca la reforma la escasez de especialistas que genera demora en las citas?
“Las citas no solamente obedecen a falta de especialistas. Hay muchas situaciones en donde restringen el gasto, entonces hay un número determinado de cirugías y de consultas con especialistas. No queremos que eso se dé, porque consideramos que es uno de los temas contra los que luchamos. También tenemos que ver cómo podemos distribuir los especialistas, pues en unas partes hay abundancia y en otras partes no.
Debemos buscar una fórmula que deben ser incentivos a especialistas, que lo contempla la reforma, para que en ciertos sitios podamos hacer que lleguen los especialistas. Están muy concentrados en ciertas regiones, especialmente en los centros urbanos más ricos y muy abandonadas las zonas rurales. Así mismo, lograr convenios con países latinoamericanos –especialmente Brasil y Argentina– para que muchos jóvenes médicos puedan ir a especializarse y regresar aquí a prestar el servicio”.
¿Un modelo preventivo disminuye el gasto en salud o lo aplaza?
“El régimen contributivo no llega al 25 % del gasto total. La salud se está financiando con recursos propios del Estado que vienen fundamentalmente del presupuesto y del sistema general de participaciones. Con la nueva reforma de ese sistema va a tener un ascenso bastante alto, pues en menos de cuatro años se va a duplicar. Con ese colchón para el futuro de la salud se va a llegar a las partes donde no se ha llegado, sobre todo sectores rurales y campesinos, en donde no se les prestaba el servicio y en donde no tenían oportunidad de tener el derecho a la salud”.
¿Se va a mantener la protección de bolsillo, que evita que la gente se quiebre cuando accede a servicios de salud?
“Sí, ahí no tiene por qué haber cambio. El sistema cometió el error de volverse eminentemente curativo y con un sistema así usted va al hospital para que lo atiendan cuando es demasiado tarde. Entonces con la prevención y la promoción se puede actuar muy rápidamente y evitarle un gasto de bolsillo a las personas, porque comienza a controlar la situación anticipadamente.
Actualmente, el paciente tiene que desplazarse casi siempre hacia un centro especializado. Esto no lo cubre el sistema. Por eso creo que, por el contrario, los gastos de bolsillo se pueden disminuir. Sobre todo con la promoción en salud, que es promover buenos hábitos de salud para que haya una disminución muy significativa de los gastos de bolsillo, aunque no soy experto en eso para poder valorar eso técnicamente”.
¿Se arrepiente de haber dicho que en la pandemia hicieron “negocio” con las UCI?
“Un representante de Cambio Radical me dijo que el nuevo negocio iban a ser los centros de atención primaria (CAPS) y yo le contesté diciendo que “así como el negocio fue el covid”. Hoy sabemos cuánto costaron las vacunas –que fueron un negocio–, todo eso fue oculto y los que ganaron fueron los laboratorios. ¿Eso no es un negocio? Sin decir que eso sea un ilícito.
Dije que abrieron UCI en Mariquita y Lérida (Tolima) y que han flexibilizado la forma de abrirlas; así como que tiene que haber personas muy capacitadas o si no la gente se muere. Pero me reafirmo porque estoy recopilando los datos. ¿Sabe quién hizo el debate de eso? Un parlamentario en 2021 al señor ministro (Fernando Ruiz) y él tuvo que decir que sí se estaban haciendo negocio con las UCI y explicó por qué. Esa fue la prueba que yo presenté a la Procuraduría”.
¿Quién fue el parlamentario que hizo ese debate sobre el “negocio” con las UCI?
“Se lo dejo para que lo busque, ahí está en YouTube (risas). Vea, si esto funcionara tan bien, no tendríamos 200 mil tutelas por problemas de salud. Este año llevamos casi 100 mil. Y por otro lado, acá se tratan de hacer plebiscitos, pero si fuera por eso nosotros nos podríamos poner a hacer lo mismo. Hemos venido trabajando para que cambie el sistema porque si el Congreso y los gobiernos anteriores hubieran reglamentado la Ley Estatutaria en Salud, no estaríamos en esto porque lo que hacemos es refrendando esa ley”.