El pasado 8 de mayo marcó el regreso de Luis Gustavo Moreno al búnker en el que trabajó por unos ocho meses, nombrado en 2016 por el exfiscal general Néstor Humberto Martínez como zar en la Dirección Especializada contra la Corrupción. Después de su designación, le pidió una coima a Alejandro Lyons, exgobernador de Córdoba. La oferta era “ayudarle obstruyendo las investigaciones que contra él estaban en curso”, como reseñó el alto tribunal. Dos años después fue condenado por la Corte Suprema de Justicia, justamente por corrupción. Moreno aceptó haberle solicitado dinero a Lyons y se convirtió en un testigo clave en otros procesos penales desarrollados en el escándalo por el que fue condenado a 58 meses de cárcel: el ‘cartel de la toga’, una red de sobornos que involucró a fiscales y magistrados a cambio de torcer procesos. Una corte federal de Miami lo condenó en Estados Unidos por sus sobornos. Hoy, a sus 42 años, volvió a litigar y es el apoderado del exsubdirector de la Ungrd, Sneyder Pinilla, quien ha prometido “prender el ventilador” y contar todo lo que sabe sobre uno de los escándalos más graves del gobierno Petro.
EL COLOMBIANO habló con Moreno, quien insiste en que todas las personas merecen una segunda oportunidad y que ya pagó por lo que hizo.
¿Por qué decidió volver a litigar tras la pena que enfrentó en Estados Unidos?
“Estando en prisión tuve la oportunidad de asesorar sin pago alguno a varios condenados con sentencias injustas, recordemos que el porcentaje de inocentes privados de la libertad en cárceles colombianas es alto. También ayudé a quienes tenían errores en sus sentencias o procesos de defensa y en medio de todo eso comprobé que el derecho penal está en mi ADN, y tener la posibilidad de ayudar me motivó a seguir adelante. Cuando recuperé mi libertad, continué con esa labor de casos “pro bono”, como se le conocen. Aparte, como es obvio, hice asesoría de quienes me contactan necesitando defensa por diferentes casos. Recibo a diario críticas y cuestionamientos por poder litigar nuevamente, pero debo decirles que cualquier persona puede ejercer su profesión, por ejemplo, a usted, como periodista, la ley se lo permite y el derecho al trabajo es fundamental. Usted o cualquier persona de su círculo familiar puede cometer un error y terminar en un lío jurídico y si resulta condenado y paga su condena no tiene por qué pagar otra, los pospenados no pierden su derecho al trabajo”.
Sí, pero a usted el Consejo Seccional de la Judicatura lo sancionó con tres años de inhabilidad y el proceso prescribió en segunda instancia en la Comisión de Disciplina Judicial. ¿No tiene inhabilidad alguna para ejercer su profesión?
“No, a ninguna persona se le puede juzgar y sancionar dos veces. Adicional a esto, yo colaboré con la justicia y acepté mi responsabilidad, puse en riesgo mi vida y la de mi familia; por ese motivo, las leyes colombianas no permiten excluir de la profesión a una persona que acepte su responsabilidad disciplinaria. Es importante aclarar que ayudé a que los máximos responsables, los intocables del poder, también fueran judicializados. No es una decisión fácil de tomar; ahora, pagué y conté la verdad: no existe motivo legal para que no se me permita volver a la sociedad”.
¿En qué momento conoce al exsubdirector de la Ungrd Sneyder Pinilla? ¿Por qué acepta ser su apoderado o usted se ofreció a defenderlo?
“El secreto profesional entre abogado y cliente hace parte fundamental del proceso. Lo realmente importante aquí son los hechos que se van a investigar, quiénes participaron en ellos, y establecer todas las circunstancias de tiempo, modo, lugar, y cómo se desarrollaron los mismos. Por eso es importante el principio de oportunidad, no el abogado que ejerce la defensa y tampoco cómo lo conocí. Sneyder quiere decir la verdad al país y en eso estamos trabajando bajo la ley. Lo importante aquí en ese proceso son los hechos que se investigan. No los abogados que ejercen la defensa. Ellos van y vienen. En el momento que se presente una renuncia o que el ingeniero Pinilla decida cambiar de abogado lo puede hacer. Lo relevante es que se investigue ese foco de descomposición y se judicialice a todos los que participaron en esos hechos. En este momento esperamos que se tengan garantías para la única persona que levantó la mano para contarle la verdad al país cuando aparentemente nada estaba pasando en los procesos. No se tenían fechas de imputación ni nada por el estilo. Esperemos que no amordacen al ingeniero Pinilla y le permitan cooperar con la Justicia”.
Pero su medio hermano, el abogado José Luis Moreno, es el apoderado del exsubdirector Olmedo López, que también ha prometido “prender el ventilador”. ¿Cómo se articulan ambas defensas?
“En repetidas ocasiones he sido claro: no trabajo con mi hermano, ni realizo actualmente ningún trabajo en compañía suya; él tiene su oficina y yo la mía, soy totalmente independiente, agradezco su apoyo cuando recuperé mi libertad pero, reitero, no trabajo actualmente en su firma ni soy su socio”.
¿Qué responde a las referencias que el presidente Petro ha hecho sobre usted y José Luis Moreno como abogados? El mandatario señaló que en la Fiscalía existió una mafia que tenía como objetivo encubrir una supuesta compra de votos en la campaña del expresidente Iván Duque en la que usted estaría involucrado.
“No le puedo contestar esa pregunta. Yo no soy político, ni hago política y mucho menos participo de ella. No soy activista, no hago parte de ningún golpe blando o golpe de Estado, yo solo ejerzo el derecho a la defensa y busco las garantías necesarias dentro de la ley para mi prohijado y su familia, con el objetivo de que él pueda contar la verdad”.
Para la gente que lo ve ahora como abogado de Sneyder Pinilla lo recuerda por el escándalo del cartel de la toga y critica su accionar, ¿qué les dice?
“El derecho a la opinión es un derecho constitucional protegido por la ley. Respeto todas las opiniones. Sin embargo, aprovecho para decirles que, por ejemplo, nunca fui beneficiado con un indulto, amnistía, ley de punto final o justicia transicional, que me permitiera estar en el Congreso de la República o hacer política; pese a ello, creo fervientemente en ese tipo de escenarios jurídicos de segundas oportunidades. Yo cumplí mi pena, fui a prisión por mi delito, pagué también con mi patrimonio y en este proceso perdí a mi familia. Muchas personas dicen que jamás pagué, que me faltó más, pero no tienen idea lo que es pasar tan solo un segundo en el cementerio de los vivos. La resocialización es un derecho que deben tener todos los pospenados”.
¿Teme por su vida? En el pasado usted ha denunciado amenazas de “gente muy poderosa”.
“El temor por mi vida siempre estuvo y está presente. Mi colaboración con la justicia logró que se dictaran nueve sentencias condenatorias sobre personas poderosas que participaron en el cartel de la toga, además aún hay casos e investigaciones abiertas sobre el tema, yo aún soy testigo en muchos de ellos, es imposible no pensar en todas aquellas personas que preferirían que yo no hablara. Ahora, en el panorama actual y en específico en el caso de envergadura y repercusión nacional en el que ejerzo como defensa, me preocupa ver cómo se centran en el abogado, cómo se valen del pasado para desacreditarme, eso es inquietante; sin embargo, yo continúo mi labor, continúo creyendo y trabajando por las segundas oportunidades con la esperanza de que no siga la estigmatización pública. Decidí contarle la verdad al país, por ello gradué enemigos poderosos que serán enemigos toda la vida en un país donde la vida no vale nada. Espero que se le den garantías al señor Sneyder. La verdad es una garantía de no repetición”.