El Ejército de Liberación Nacional (ELN) admitió que asesinó al dirigente social Freiman David Velásquez y a dos integrantes de la Unidad Nacional de Protección, Robinson Carvajalino y Sebastián Murillo, en un retén instalado el pasado 19 de mayo en la vereda Oropoma del municipio de Ábrego, en el Catatumbo, Norte de Santander.
En un comunicado difundido en redes sociales, el ELN afirmó que sus unidades detuvieron una camioneta negra sin distintivos que, según ellos, transportaba a integrantes del Frente 33 de las disidencias de las Farc, y que al intentar huir del control, los ocupantes descendieron armados y se produjo un intercambio de disparos que dejó seis muertos y un guerrillero herido.
El vehículo atacado estaba adscrito a la Unidad Nacional de Protección (UNP) y en su interior se movilizaba Freiman David Velásquez, líder social de la Asociación por la Unidad Campesina del Catatumbo (Asuncat), quien había sido víctima el año pasado de otro atentado del que salió ileso.
El grupo reconoció que entre los fallecidos estaban el líder social y los dos escoltas, a quienes no identificó como combatientes enemigos, sino como víctimas del enfrentamiento. También murieron en el incidente Yidy Smith Velásquez Benítez, a quien el ELN señaló de pertenecer a la estructura logística del Frente 33.
El comunicado de la organización justificó la instalación del retén como una medida para controlar los movimientos de las disidencias, de manera que, como es su costumbre, no ofreció disculpas y culpó de lo ocurrido al Estado.
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La Defensoría del Pueblo advirtió, a través de una alerta temprana, de la violencia desatada por el ELN y las disidencias del frente 33, enfrentadas desde el 2025 por el control territorial en una amplia zona del Catatumbo.
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