Un juzgado de Valledupar, en el departamento de Cesar, emitió el sentido de fallo condenatorio contra los tres responsables del homicidio de Duperly Arévalo Carrascal, auxiliar administrativa de la Registraduría del municipio de Gamarra, quién murió calcinada luego de que las instalaciones de la entidad fueran incendiadas por una turba el 28 de octubre de 2023.
Yuverlis Bermúdez, Isaías Peña Oliveros y William Castro Torrado, tres de los cinco capturados por estos hechos (junto a Wilfrido Campos y Julio Rojas) pagarán, por lo menos, de 20 años de prisión por los delitos de homicidio agravado, homicidio agravado en grado de tentativa e incendio.
“Se acreditó en el curso del proceso que Isaías Peña Oliveros y su esposa, Yuberlys Bermúdez Rubiano, ocultaron y trasladaron una pimpina de gasolina en un coche de bebé. Por su parte, William Castro Torrado y otro hombre recibieron el combustible que posteriormente un tercero roció para incendiar el inmueble. Esta acción terminó por ocasionarle la muerte a una servidora y generar quemaduras de gravedad a otros funcionarios”, indicó la Fiscalía en un comunicado.
Wilfrido Campos, por su parte, ya se había acogido a un principio de oportunidad, colaborando como testigo para entregar información del caso, mientras que Julio Rojas recibió detención domiciliaria bajo la acusación de violencia contra un servidor público.
Un sexto implicado en la tragedia, identificado como Cristian Yesid Lobo Pacheco, está prófugo de la justicia.
Los hechos que provocaron la tragedia de la Registraduría en Gamarra
Y es que el 28 de octubre de 2023, un día antes de las últimas elecciones regionales en las que se escogieron a los gobernantes locales y departamentales, una turba enardecida llegó hasta las instalaciones de la Registraduría en el municipio de Gamarra, para rechazar, por las vías de hecho, la inhabilidad de uno de los candidatos a la Alcaldía en aquella contienda.
En contexto: En Gamarra, Cesar, donde incendiaron sede de la Registraduría, el ganador fue el voto en blanco
Los pobladores desataron su rabia sobre la sede de la entidad – encargada de coordinar los comicios el día después, el 29 de octubre– destruyendo su fachada y prendiéndole fuego sin percatarse que en su interior se encontraban varios de sus funcionarios.
Las llamas empezaron a arder en la sede de la Registraduría de Gamarra y en medio de ellas quedaron Ofelia Patricia Castro Roca, registradora municipal, y Rosenda Contreras y Duperly Arévalo Carrascal, auxiliares administrativas. Las dos primeras lograron ser auxiliadas, pero la peor parte se la llevó Duperly, quien fue alcanzada por las llamas y murió en el lugar.
Arévalo Carrascal trabajaba en la Registraduría desde 2018, tenía 43 años en el momento de su muerte y dejó dos hijos de 13 y 7 años.
De acuerdo con el diario El Tiempo, la registradora Ofelia Castro permaneció 60 días en la Unidad de Cuidados Intensivos del Hospital Universitario de Santander y, aunque logró sobrevivir, las quemaduras de segundo y tercer grado le dejaron secuelas de aquel hecho violento.
Aunque la auxiliar Rosenda Contreras sobrevivió a esa asonada del 28 de octubre de 2023, su estado es desalentador tras ser dada de alta de un centro médico en Bucaramanga, permanece conectada a un ventilador mecánico, en estado vegetativo.
Además de estas dos funcionarias, otras cuatro personas resultaron heridas en esos hechos.
Aunque ese día la turba violenta incendió archivos y papelería de la entidad para evitar la realización de las elecciones, la jornada electoral se llevó a cabo del día después, pero sin un candidato ganador, pues la opción del voto en blanco venció, por lo que las votaciones en Gamarra se tuvieron que repetir en plena Navidad, el 24 de diciembre de 2023.
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