Si bien de dientes para fuera el presidente Gustavo Petro tiene encendido el coro alrededor de su mentada constituyente y no deja de darle relevancia al tema –apenas el fin de semana habló de dejar de lado las formas–, en los entresijos de la Casa de Nariño otro parece ser el discurso. Cuando todo parecía indicar que el Gobierno no estaba interesado en seguir debatiendo las reformas en el escenario del Congreso, el presidente logró hacerse a buena parte de la bancada liberal.
Ese Petro condescendiente fue el que vieron –con un dejo de sorpresa– nueve de los 13 senadores de la bancada del Partido Liberal que este lunes se reunieron a manteles con el mandatario. Allí el presidente logró darle oxígeno a su reforma pensional y, al aglutinar los apoyos de la mayoría liberal y ceder en puntos centrales, destrabó el proyecto.
Al menos cuatro de los asistentes al cónclave en Casa de Nariño coincidieron en diálogo con este diario en que la actitud de Petro fue flexible. “Era el más afanado por mostrar acuerdos y avanzar en el proyecto. Incluso, por ratos parecían más intransigentes y recios sus propios funcionarios”, dijo uno de los senadores.
Tras casi tres horas, el resultado del almuerzo rindió fruto: el Gobierno accedió a bajar el umbral a partir del cual se debe cotizar en Colpensiones de 3 a 2,3 salarios mínimos. Con ello, sumó el apoyo de nueve senadores liberales, quienes fueron decisivos para hundir una ponencia alternativa que fijaba ese umbral en 1,5 salarios. Aún no se sabe cuál es el argumento técnico para esa reducción.
Sin embargo, en otros frentes también comienza a sentirse el nuevo talante del ‘Gobierno del cambio’. Aunque la Comisión Séptima hundió la reforma a la salud, el petrismo sacó de la manga un recurso poco usado en el Parlamento y apeló la determinación. En ese escenario, como se verá más adelante, serán claves las mayorías que permitieron también aprobar en Cámara su reforma a la educación.
Además, aunque permanece firme con sus controvertidas intervenciones de EPS, Petro anunció una “sesión permanente” de 100 horas trabajo con las EPS y gremios como Acemi (que congrega a las entidades del régimen contributivo) le copiaron a la idea.
¿Cómo entender entonces a un presidente que ante las plazas o las hordas en redes se ve confrontacional, sectario y hasta terco, mientras que en privado cede e insiste en el diálogo? Para el profesor Juan Pablo Milanese, del programa de Ciencia Política de la Universidad ICESI, quizá la nueva actitud responde a la lección aprendida con la reforma a la salud, que tras más de un año de trámite, terminó naufragando ante la falta de consenso y las posiciones absolutas.
“Podría ser el resultado de lo que terminó sucediendo con la reforma a la salud: no hubo un acercamiento a otros partidos o no fue exitoso el coqueteo con aquellos que eran cruciales para que el proyecto saliera adelante. Comprendieron que tener una estrategia similar podía producir el mismo efecto con las otras reformas, la pensional o laboral”, explicó el docente.
A su turno, el profesor Jorge Iván Cuervo, analista político e investigador de la Universidad Externado, advirtió que ese viraje del mandatario puede responder también al poco apoyo popular, pero también legislativo, que tiene hasta ahora su propuesta de “proceso constituyente”.
“Si hay algo que hemos aprendido en este tiempo es que Petro es impredecible, es muy muy emocional. Un día actúa de una manera, pero cambian las circunstancias y –dependiendo de la reacción de los actores políticos– vuelve y cambia. Me parece que lo de la constituyente no le salió bien. En el Congreso lo iban a derrotar, de tal suerte que cambió su actitud y pasó a algo mucho más etéreo”, manifestó.
Además de advertir que difícilmente el jefe de Estado podría mantener permanentemente la confrontación, Cuervo agregó que, como todo presidente, Petro entendió que su tarea también es convocar de alguna manera a la unidad nacional. “Quizás abriendo puentes con distintos sectores políticos, con EPS y otros actores podrá sacar más cosas que si se va a la confrontación”. Esto habría jugado un papel en concederle a los liberales.
Mayorías, la clave
Al haber sumado los votos de los liberales, sumado al trabajo previo que se hizo con siete de los 10 senadores de la bancada de La U, Petro logró lo impensable semanas atrás: sacar adelante la reforma pensional y conseguir los 53 votos necesarios para aprobar el proyecto. (Ver gráfico al final)
Consciente de que no deja de ser un número apretado, que puede estar al vaivén de las movidas políticas, el ministro del Interior, Luis Fernando Velasco, anunció que el Gobierno ya trabaja en otros encuentros con bancadas, entre ellas los del MIRA, para conseguir apoyos.
De hecho, uno de los puntos de honor del partido es que el ahorro pensional sea manejado por el Banco de la República. “Estamos a la espera de que ese acuerdo se dé para tomar la decisión de acompañamiento”, destacó la senadora Ana Paola Agudelo.
Mantener –y por qué no, aceitar– esas mayorías será decisivo para Petro, en la medida en que también la plenaria del Senado resolverá la apelación con la que se podría salvar la reforma a la salud. Una vez más el 53 será el número clave.
En la ecuación, más allá de los acuerdos, mediaría también la mermelada. “Lo que se vio con la reforma a la salud es la finalización del periodo de docilidad de los legisladores. Ante un escenario de ese tipo, no queda más alternativa que una actitud más transaccional”, agregó Milanese.
Este martes, después de semanas de dilación y jugaditas, al fin la plenaria comenzó a votar el articulado de la reforma pensional. Aunque la oposición intentó presentar más de 300 proposiciones para retrasar el debate, el proyecto ya está andando y las patadas de ahogado ahora son más de ellos que del Gobierno. Sin embargo, aún falta ver cuánto durará esta postura abierta al diálogo por parte de Petro.
“Con este Gobierno las lecturas son de muy corto plazo: de días y a veces, si mucho, de semanas. Quizás el fin de semana Petro está dando otras declaraciones con las que altera otra vez el equilibrio y la armonía que aparentemente se vive”, concluyó Cuervo.