Un baldado de agua fría para los mercados, así cayó la victoria del no en el plebiscito refrendatorio de los acuerdos de La Habana.
El impacto inmediato se sintió en la tasa de cambio. El dólar ganó 57 pesos durante la jornada del lunes y se ubicó en 2.937,29 pesos.
Pero más allá de los efectos directos sobre la moneda nacional, la decisión en las urnas podría tener efectos coyunturales sobre decisiones claves para la inversión en el país.
“Este resultado incrementa la incertidumbre con respecto a la reforma tributaria que se presentará al Congreso, pues el capital político de Santos se deterioró”, explica Daniel Velandia, director de Investigaciones Económicas de Credicorp Capital Colombia.
El costo político de esta derrota para el Gobierno en los comicios será motor de la volatilidad, pues el sector privado será más cauto a la hora de hacer sus inversiones.
Para Juan David Ballén, gerente de Renta Fija de la comisionista Casa de Bolsa, es probable que en los próximos días se vea un dólar cercano a los 3.100 pesos, como forma de corrección.
Con esta tasa de cambio, los analistas esperan que los precios sobre los productos importados muestren un aumento, lo que implicaría presiones inflacionarias adicionales, justo en un momento en que el gerente del Banco de la República, José Darío Uribe, aseguró que “la devaluación ya se estaba terminando de absorber”.
Estos serían los impactos que ocurrirían en el corto plazo los colombianos.
Ahora bien, la percepción internacional del no en el plebiscito se debate entre las firmas calificadoras. Ayer, Moody’s dijo en uno de sus comentarios que el resultado del pasado domingo podría tener un efecto marginal sobre la nota de deuda de Colombia. En contraparte, Fitch Ratings explicó que este resultado no se traduciría en impactos sobre la calificación soberana.
La sustancia de este contrapunteo es la reforma tributaria.
Los ojos en la reforma
El país adquirió, durante los últimos meses, el compromiso de llevar a cabo una reforma tributaria estructural en la que, si bien se busca aumentar los ingresos del Gobierno, también se hará para sostener el grado de inversión otorgado por las calificadoras de riesgo.
En ese sentido, “a pesar que los partidos de la coalición anunciaron su apoyo a Santos, el escenario será más desafiante, pues la victoria del sí, habría facilitado la aprobación de incrementos en impuestos impopulares como el IVA”, aclaró Credicorp Capital.
Con miras a buscar el fortalecimiento político en los próximos meses, el Gobierno no puede aplazar la reforma tributaria, entre otras, porque de no presentarla la próxima semana, no habría tiempo para tramitarla. Y si no se aprueba, tendría que hacerse en 2017. Esto significaría un aplazamiento pues entraría en vigencia en 2018 y no el próximo año, como está previsto.
Al apoyo de los partidos de la coalición de la Unidad Nacional, se sumó el de los principales gremios económicos del país.
Santiago Montenegro Trujillo, presidente del Consejo Gremial Nacional (CNG) expresó a EL COLOMBIANO que hay que respetar el resultado de la votación y lo que viene es un “trabajo por un gran acuerdo nacional, dentro de los valores institucionales y democráticos”.
Añadió que si se lanza un mensaje claro sobre el compromiso de todas las fuerzas políticas sobre la búsqueda del fin del conflicto, los índices económicos no tendrían que verse tan afectados.
Economía en el limbo
Un capítulo aparte merece el análisis sobre el impacto que el congelamiento de los acuerdos, pues la agenda por el campo, la sustitución de cultivos y la promoción de la inversión en zonas donde predominó el conflicto con las Farc, queda paralizada.
Para el presidente de la Bolsa Mercantil de Colombia y expresidente de la Sociedad de Agricultores de Colombia, Rafael Mejía, “es una señal compleja para los inversionistas que veían una oportunidad en los acuerdos. Sin embargo esto debe llamar a la unión del sector privado, que también tiene adeptos por el no. Debemos seguir en la búsqueda de la paz”.
Mientras este escenario se configura y se determina un marco para las negociaciones, el mercado, según señalan los analistas, mirará de reojo a Colombia. Entre tanto, las reformas inaplazables como la fiscal van contra el reloj.
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