La dueña de un hotel en la vía tradicional a la Costa, en Yarumal, tuvo que cerrar 33 de sus 50 habitaciones. El golpe llegó en menos de tres semanas: pasó de tener el negocio lleno de camioneros a ocupar apenas cinco cuartos por semana. Si se recorre ese corredor y se escucha a los comerciantes, el diagnóstico se repite. La causa es evidente: la nueva conexión hacia la Costa por el Nordeste ya capturó la mayor parte del tráfico. En solo 15 días de operación, el flujo por la antigua carretera cayó un 35%, según la concesión Vinus.
Algunos comerciantes están tomando medidas similares, buscando priorizar el mercado interno. En el espacio de las 33 habitaciones cerradas funcionará de ahora en adelante una bodega. Otros, simplemente, siguen esperanzados en que se les dé un milagro para que el tráfico vehicular se vuelva a tomar este corredor, confiados en los costos que tiene la nueva vía, que pasa por Vegachí y Remedios para llegar a Caucasia, ya que esta cuenta con cinco peajes.
De acuerdo con la concesión Vías del Nus (Vinus), desde el pasado 10 de noviembre, cuando comenzó a operar este nuevo corredor, diariamente por el peaje Pandequeso, el que queda en jurisdicción de Donmatías, por el antiguo corredor transitan diariamente 4.056 vehículos, mientras que antes la media era de 4.649 automotores. Según la concesión, la reducción más marcada está dada por los vehículos de carga, seguida por los buses intermunicipales y de turismo. En los puentes festivos, el golpe se siente aún más, puesto que los vehículos particulares prefieren irse por el nuevo corredor.
“Los indicadores de tráfico registrados durante los primeros 10 días de operación muestran una rápida adopción del nuevo corredor por parte del transporte de carga”, indicaron desde la concesión.
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Ventas para el piso
Uno de los establecimientos que más sintió los estragos de la disminución vehicular fue el parador Santa Rosa, en Santa Rosa de Osos, uno de los más tradicionales. Maribel Medina, cajera de este establecimiento, explicó que antes se podían ver hasta 50 buses en un día y ahora vienen menos de 20. “Ya no estamos viendo la misma cantidad de vehículos y esto se está viendo muy vacío. Se ha sentido el golpe con el cambio de esta vía”, explicó Medina sobre la situación de uno de los establecimientos con mayor cantidad de visitantes de este corredor.
En el mismo sentido hablaron dueños de restaurantes, montallantas y lavaderos. Algunos de ellos esperan que Dios les haga el milagrito de traerles de vuelta a los vehículos, los cuales comenzaron a extrañar con dureza desde el pasado puente festivo, cuando dejaron de ver los miles de carros que pasaban durante los fines de semana largos.
Beatriz Elena González, propietaria del restaurante La Gorda, ubicado en el sector La Estación, en Yarumal, manifestó que “esperamos que arreglen la vía, para que sean más carros los que se metan por acá, porque es más corta y cobran menos peajes, para nosotros así recuperarnos”.
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¿Se justifica?
Los conductores de carga aún no están convencidos del todo de las facilidades que les da la nueva vía a la Costa, no solo porque la reducción del tiempo para ellos no es significativa, sino porque los costos en los cinco peajes instalados son excesivos y afectan sus ganancias por viaje.
Sebastián Cárdenas, conductor de tractocamión, aseguró que solo en peajes, un camión puede estar gastándose entre $250.000 y $270.000 por trayecto. “Me gusta más transitar por acá porque por la otra son muchos más gastos, el consumo de gasolina es prácticamente el mismo y el ahorro en tiempo solamente es una hora menos. En verdad, no justifica tanto el gasto”, expresó este conductor que transporta soya.
Los transportadores que se mueven dentro de los municipios de influencia se han visto beneficiados, puesto que sus recorridos han reducido considerablemente; ya no deben hacer filas detrás de tantos vehículos.
Mauricio López, un transportador de madera entre Llanos de Cuivá y Barbosa, aseguró que sus viajes antes se podían demorar una hora y 40 minutos y en la actualidad apenas superan la hora de viaje, lo que le ha permitido aumentar sus recorridos. Sin embargo, para estos territorios la tendencia será la de disminuir el flujo vehicular por esta vía, no solo por las velocidades que se pueden tener en el nuevo corredor, sino también por la inseguridad que se viven en el Norte antioqueño.
Aunque desde hace 15 años se anunciaba la llegada de esta nueva vía, muchos comerciantes de Santa Rosa de Osos, Yarumal, Valdivia y Tarazá creyeron que ese día seguiría postergándose. El cambio, cuando por fin llegó, los tomó sin planes de contingencia y con sus economías expuestas al desvío del tráfico que durante décadas fue su sustento.