En un operativo conjunto del CTI y la Policía Antioquia fue capturado el desmovilizado Octavio Cartagena Benítez, alias “Gabriel Paraco” o “don Gabriel”, quien al parecer es el cabecilla de la banda “los Urabeños” en el Norte de Antioquia y el Valle de Aburrá.
Según la información preliminar de las autoridades, la detención se produjo en el sitio Pinguro, limítrofe de los municipios de Urrao y Betulia, en la subregión del Suroeste.
La Fiscalía informó que la orden de arresto fue emanada de la Dirección de Derechos Humanos y DIH de Medellín, que lo investiga por la muerte de Fidelino Puerta, un campesino que fue asesinado y desmembrado por las Auc en Dabeiba (15/11/98). También “es requerido por la Unidad Seccional de San Pedro de los Milagros, en otro proceso por desplazamiento forzado”, indicó el ente judicial.
El pasado delincuencial de Cartagena Benítez está reseñado en las investigaciones de la Fiscalía 20 adscrita a la Dirección Nacional de Justicia Transicional. En sus expedientes reposa que comenzó a delinquir en 1997 en el bloque Noroccidente de las Auc, en Cañasgordas, Dabeiba y Uramita.
En esos días le decían “Costalejo”, “Gringo” o “Guineo”, y en 1999 registra su primera captura, cuando iba en un bus llevando $4,5 millones de una supuesta extorsión. Además era investigado por su presunta participación en el homicidio de la Inspectora de Cañasgordas, Ana Durango, cometido ese mismo año.
Al regresar a la libertad en 2003, las Auc lo enviaron a Sopetrán y luego a la zona lechera de Antioquia, donde fungió como cabecilla financiero en Entrerríos, San Pedro de los Milagros y Belmira. Allí sus víctimas empezaron a decirle “Gabriel Paraco” y “don Gabriel”.
El 11/9/05 se desmovilizó y fue incluido en la lista de los postulados a los beneficios de la ley de Justicia y Paz; no obstante, en enero de 2011 se presentó a la Fiscalía indicando que no tenía nada que confesar, salvo los delitos básicos de porte de armas y uniformes de uso privativo y concierto para delinquir.
Cinco meses después le realizaron la diligencia de no ratificación, en la que se archivó su proceso en la Unidad de Justicia y Paz y las autoridades le perdieron el rastro.