Cerca de las 6:00 p.m. de este jueves 27 de marzo, un grupo de manifestantes se reunió al frente de la Parroquia Santa Gertrudis del Parque Principal de Envigado– para protestar contra los sacerdotes de esta parroquia que estarían inmersos en casos de abuso y acoso sexual.
Al grito de “¡No más curas violadores!”, los congregados protestaron además en contra del presunto encubrimiento que la parroquia y la Arquidiócesis de Medellín supuestamente estarían haciendo a sus subalternos, pese a que estos tendrían denuncias incluso penales por estos delitos.
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Parte de las arengas de las manifestantes se centraban sobre todo en contra de un presunto sacerdote identificado como Iván Darío Restrepo Salazar.
Este es el mismo nombre de un cura colombiano que la cadena británica BBC, así como el periodista Juan Pablo Barrientos, relaciona con casos de presunto abuso sexual contra por lo menos seis niños –algunos de ellos monaguillos– ocurridos al interior de Santa Gertrudis a finales de la década de 1990 e inicios del milenio.
“Ella testificó que en el 2004 fue violada por este sacerdote y luego obligada a abortar. A raíz de esto, otras mujeres del municipio también decidieron denunciar. Nosotras decidimos hablar con ella quien nos expresó que quisiera que se hiciera presión a la Arquidiócesis y a la Fiscalía, donde reposan las denuncias contra este sujeto para que este caso no quede impune”, expresó Jennifer Giraldo, integrante de la colectiva Hijas de Débora, del municipio de Envigado, y organizadora del plantón.
De acuerdo con la investigación publicada por el medio inglés, Natalia denunció en tres ocasiones al sacerdote implicado: dos ante la curia, que supuestamente continúan en proceso bajo el Derecho Canónico, y otra más ante la Fiscalía General de la Nación, aunque –según las manifestantes– esta denuncia ya habría prescrito.
Durante el acto, en el que hubo un fuerte despliegue de seguridad por parte de las autoridades envigadeñas, varias personas se acercaron a escuchar las arengas y a leer los volantes que fueron entregados a la vez que mostraban su apoyo con las manifestantes.
Por su parte, desde la iglesia se limitaron a cerras las puertas del templo mientras se escuchaban los relatos de las manifestantes.