En Buriticá (Occidente antioqueño) siguen sin dar con el paradero de Michelle Dayana Henao Chavarría, la niña de 6 años que desapareció hace dos días.
Esta menor de edad que sufre de autismo y ataques de epilepsia fue vista por última vez hacia las 10:05 a.m. del pasado 24 de agosto y desde entonces su familia, vecinos y los bomberos de la localidad emprendieron una cruzada para tratar de hallarla.
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Este martes se incorporaron a esa labor varios perros adiestrados como sabuesos, pero hasta esta tarde de miércoles los esfuerzos han sido infructuosos.
“Esos perros huelen la ropa. Les empezaron a poner a oler la camiseta de ella y se iban para arriba, pero no dieron con nada”, contó Juvany Chavarría, la madre de la menor de edad, quien teme que de pronto alguien la tenga retenida.
“Uno no puede confiar en nadie en estos tiempos; si de pronto alguien la tiene, que me la entregue”, suplicó la mamá afligida.
El lunes pasado, hacia las 9:55 a.m., Juvany fue a la cocina a buscar la aguapanela para el desayuno de Michelle Dayana y la dejó caminando por el patio externo de la casa en el barrio Cristo Rey, que queda en el casco urbano de Buriticá; cuando salió de nuevo, no la vio.
Como ya era costumbre que la niña trepara por un muro para salirse hacia la casa de la tía, quien vive cerca, Juvany acudió donde su familiar, pero no estaba allí.
“Mucha gente ya sabía cómo era y si salía la cogían”, relató la progenitora.
La realidad es que había cogido para el lado contrario y por eso mientras tanto alcanzó a tomar ventaja.
Al lado del muro que habría rebasado, al saltar se le quedaron las chanclas y es evidente que continuó descalza porque Juvany pudo seguir una huella de sus piececitos en un largo trayecto, cercano a una hora.
También, su imagen apareció en una cámara. Las imágenes, correspondientes a las 10:05 a.m. del lunes, muestran que entró al inmueble, donde tienen este mecanismo de monitoreo por seguridad, pues venden flores, y luego salió de nuevo debido a que la dueña no le respondió porque estaba durmiendo.
Posteriormente, la búsqueda continuó en el mismo sector, una zona que fija a lo lejos un trayecto que llega al río Cauca.
“Le he preguntado a la gente y que nadie la ha visto; me parece superextraño”, apunta la señora Echavarría, quien a sus 26 años cuenta con dos hijas más, 3 y 9 años, es decir que Michelle es la de la mitad.
En la búsqueda, además de los perros, también han incorporado drones, aunque de baja capacidad, por lo que la familia solicita que, si alguien posee un aparato de más autonomía de vuelo, lo ponga a disposición para poder “barrer” mejor la zona, que es muy boscosa.
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