Un megaoperativo adelantado en las cárceles de Bellavista y Pedregal en el que participaron más de 150 uniformados del Gaula Metropolitano dejó en evidencia lo que es un secreto a voces: desde los dos centros penitenciarios se dirigen en gran parte los delitos de extorsión en el Valle de Aburrá.
En medio del operativo, la policía logró incautar más de 100 celulares en ambas cárceles, equipos que según el seguimiento que hicieron las autoridades eran utilizados para realizar cientos de llamadas extorsivas cada día exigiendo altas sumas de dinero mediante diferentes modalidades de estafa y amenazas, mejor dicho, un verdadero call center del crimen.
“Los cuales eran utilizados para la ejecución de diferentes conductas delictivas, tales como exigencias extorsivas, coordinaciones delictivas, entre otras que afectan la tranquilidad de todos los ciudadanos”, aseguró el comandante de la Policía Metropolitana del Valle de Aburrá, Oscar Andrés Lamprea.
Según Lamprea, la incautación es apenas un paso para desmantelar estas redes criminales que operan al interior de las cárceles y se financian con la extorsión a miles de ciudadanos. Ahora los equipos incautados serán sometidos a análisis de información en el laboratorio de criminalística. La información que arrojen servirá para alimentar diferentes líneas de investigación que adelanta la Fiscalía General de la Nación contra los grupos delincuenciales que operan en el Valle de Aburrá.
En el operativo también incautaron 20 armas blancas, dos modems de internet, un reloj smartwatch y más de 300 gramos de estupefacientes.
Según la Procuraduría, la extorsión representa el 41% de los delitos que se cometen desde las cárceles de Colombia. “Es inadmisible que estas bandas delincan al interior de las cárceles colombianas. Por eso, hemos hecho un llamado a trabajar conjuntamente para encontrar soluciones rápidas y efectivas que permitan la reducción de este accionar criminal”, señaló procurador para la Defensa de los Derechos Humanos, Javier Sarmiento.
Una de las principales gritas en la seguridad de la cual se valen los criminales para extorsionar desde las prisiones, según la Procuraduría, es el mal funcionamiento de los equipos bloqueadores de señal, ya que de 22 instalados en igual número de penitenciarias solo funcionan dos.
“Es necesario que se intensifiquen los controles de ingreso a los establecimientos de reclusión y se utilicen las nuevas tecnologías para detectar los equipos móviles al interior de estos lugares”, recalcó el procurador Sarmiento.
El Gaula advirtió nuevamente a la ciudadanía cuáles son las formas más comunes de extorsión cometidas desde las cárceles y recordó que ya los delincuentes tienen acceso a bases de datos que consiguen deep web y que les permite tener datos exactos de las personas a las que llaman por lo que, de entrada, si se trata de una llamada de un extraño el cuidado debe partir de la desconfianza y la negativa a validar o compartir datos adicionales.
Una de las modalides que emplean y les sigue dando resultados es crear en redes sociales cuentas falsas de mujeres, desde las cuales comparten fotos desnudas y enredan a hombres incautos una vez logran establecer algunos vínculos afectivos, para poder tener datos como dirección o cuentas bancarias y una vez los obtienen organizan diversas estafas: una de ellas es la falsa encomienda en la que le dicen a las víctimas que van a enviarles un regalo, una vez obtienen datos claves como la dirección del incauto otra persona los llama a decirles que la encomienda es un elemento sospechoso que está siendo investigado y que ahora procederán a vincularlo a una investigación como cómplice, a menos que entregue cierta cantidad de dinero.
Otra modalidad que va en aumento es la del falso servicio. Esta ocurre cuando los delincuentes acceder a algún servicio ofrecido en internet que implique asistencia a domicilio, al contactarlos para supuestos trabajos obligan a las víctimas a ingresar a zonas peligrosas: barrios periféricos sin vías de escape, zonas descampadas, carreteras alejadas y allí los hurtan y los secuestran para luego llamar a los familiares y a los empleadores para pedir rescate.
Y otra que no pasa de moda es la del falso ganador, a través de la cual hacen llamadas o envían mensajes de texto para decirle al incauto que ha salido favorecido de una rifa o concurso en el que ni siquiera participó, o se hizo beneficiario de un reconocimiento por ser buen cliente de algún banco o establecimiento comercial. Una vez los enredan les sacan plata para supuestos trámites necesarios antes del desembolso o entrega del premio. Incluso los citan físicamente en alguna parte donde los hurtan y hasta los retienen para exigir rescate. En Medellín hay denuncias de este tipo de modalidad en las que los delincuentes citan a los supuestos ganadores en varias partes del Centro.
El Gaula pidió a la ciudadanía abstenerse de entablar conversaciones con extraños a través de llamadas o mensajes por Whatsapp en las que busquen sacar algún tipo de información personal y tampoco diligenciar formularios ni documentos ni ingresar a enlaces provenientes de personas desconocidas.