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Plantas de tratamiento de Girardota y Copacabana están en formulación, y se construye interceptor en Caldas.

  • EPM inició el plan de tratamiento del río Medellín en 2005. FOTO CARLOS VELÁSQUEZ
    EPM inició el plan de tratamiento del río Medellín en 2005. F OTO CARLOS VELÁSQUEZ
13 de marzo de 2021
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Inversiones cercanas a $2,5 billones son las que contempla Empresas Públicas de Medellín (EPM) en esta década para continuar con el saneamiento del río Medellín.

Desde 2005, cuando inició este plan, y hasta el momento, suman 1.000 millones de dólares (unos $3,6 billones a cambio de hoy aproximado), con las plantas de tratamiento de San Fernando (Itagüí) y de Aguas Claras (Bello) y la red de colectores e interceptores.

Así se evita que más de 140 toneladas de materia orgánica lleguen diariamente al río y se suma a la recuperación de cerca de 80 quebradas. Señala EPM que más del 84 % de las aguas residuales generadas por la comunidad que habita y labora en el área metropolitana son tratadas y devueltas al río Medellín en condiciones óptimas de saneamiento.

Leon Arturo Yepes, gerente de Aguas Residuales y Saneamiento de EPM, señala que, en la actualidad, se ejecutan las obras del interceptor sur en dos fases, entre Caldas y La Estrella. “La meta es conectar este interceptor para 2023 con la Planta de San Fernando. Son obras complejas porque se realizan en la antigua vía a Caldas, pero es parte del reto. $180.000 millones es la inversión en las dos fases”, dijo el directivo. Área Metropolitana aporta $20.000 millones.

Dice que si la puesta en marcha de la Planta de Aguas Claras en Bello fue un hito en el programa de saneamiento, estas obras en el Aburrá Sur constituyen otro paso clave.

Paralelamente, EPM avanza en el plan brechas, que consiste en conectar al alcantarillado a por lo menos 18 mil viviendas en el Aburrá. La meta: 10.000 casas en 2025. Dice Yepes que son trabajos complejos porque en gran parte las casas quedan al lado de los cauces de las quebradas o se trata de adecuar redes de alcantarillado no convencionales. En este programa se invierten $35.000 millones. “Muchos de esos usuarios tienen acueducto, pero no alcantarillado. Cerramos la brecha, por eso el programa se llama así”, anota Yepes.

Lo que viene

A futuro, señala Yepes, están proyectadas otras tres plantas en los municipios de Copacabana, Girardota y Barbosa. Las dos primeras están en proceso de formulación, pero desde ya se está iniciando con el proceso de construcción de la red de recolección de aguas residuales y del interceptor, que van desde cerca de Aguas Claras hasta el sitio donde quedarían las plantas.

La expectativa, según EPM, es que para el segundo quinquenio de esta década (entre 2026 y 2027), estén en operación las plantas de Copacabana y Girardota. Serían más pequeñas, con unas capacidades de tratamiento de 300 litros por segundo, mientras que la de Aguas Claras es de 5.000 litros por segundo. La de Barbosa se proyecta para 2030.

Habla la autoridad ambiental

Para el Área Metropolitana, el logro más representativo en el saneamiento de río ha sido la operación de la Planta de Aguas Claras (Bello) que, en conjunto con la de San Fernando, logran tratar 84 % de todas las aguas residuales que se generan en el Aburrá.

Ana María Roldán, subdirectora Ambiental del Área, señala que se espera una recuperación de los ecosistemas acuáticos y del entorno de las corrientes. “En consecuencia, en el río se podrá inducir una mayor concentración de oxígeno en el cuerpo de agua con ayuda de su cauce natural y una mínima saturación de contaminantes”, dice.

Según la Red de Monitoreo, en las diferentes estaciones a lo largo de su recorrido, el río presenta resultados de calidad con presencia de especies como macroinvertebrados acuáticos, los cuales requieren condiciones específicas para su supervivencia y que son usados como indicador de calidad de fuentes hídricas.

Por la emergencia sanitaria por covid-19 se suspendieron labores de monitoreo en 2020. En noviembre se retomó en tres estaciones automáticas y la entidad está en vía de reactivar toda la inspección a lo largo del río.

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