Un importante golpe dio el Ejército contra la explotación minera ilícita en el Bajo Cauca antioqueño con la incautación, en los últimos días, de maquinaria amarilla avaluada en más de 3.000 millones de pesos.
Los operativos de los militares, en articulación con otras instituciones como la Policía y la Fuerza Aérea, se concentraron en zona rural de los municipios de Cáceres, Tarazá, El Bagre y Nechí.
La colaboración ciudadana fue vital para ubicar los yacimientos mineros irregulares que allí se encontraban, y en los cuales fueron decomisadas 47 unidades productoras, 50 motores, 10 dragas y 2 excavadoras, implementos con los que al mes se obtenían ganancias de 500 millones de pesos a costa del delito ambiental.
Según el Ejército, la renta servía para el sostenimiento de redes logísticas y criminales de grupos como Eln, Clan del Golfo y Los Caparrapos, que manejan estas actividades al tiempo que se dedican al narcotráfico y la extorsión.
“La tala indiscriminada de árboles, el daño a la flora y fauna, la contaminación de fuentes hídricas por el abuso en el empleo de mercurio, son algunos de los daños casi que irreversibles que se generan por motivo de este delito”, señalaron los militares en un comunicado.
En lo corrido de 2019 se han efectuado 47 capturas de personas vinculadas de manera directa a este crimen ambiental.
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