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Antioquia | PUBLICADO EL 19 octubre 2020

Desde los barrios de la ciudad se aporta a recuperación ambiental

  • En la Unidad Nueva Aldea, de Guayabal (suroccidente de Medellín), el proceso ambiental inició con las ecohuertas, luego pasaron a ecoladrillos y hoy en día recuperan cinco toneladas mensuales para reciclaje. FOTO juan antonio sánchez
    En la Unidad Nueva Aldea, de Guayabal (suroccidente de Medellín), el proceso ambiental inició con las ecohuertas, luego pasaron a ecoladrillos y hoy en día recuperan cinco toneladas mensuales para reciclaje. FOTO juan antonio sánchez
  • En la Unidad Nueva Aldea, de Guayabal (suroccidente de Medellín), el proceso ambiental inició con las ecohuertas, luego pasaron a ecoladrillos y hoy en día recuperan cinco toneladas mensuales para reciclaje. FOTO juan antonio sánchez
    En la Unidad Nueva Aldea, de Guayabal (suroccidente de Medellín), el proceso ambiental inició con las ecohuertas, luego pasaron a ecoladrillos y hoy en día recuperan cinco toneladas mensuales para reciclaje. FOTO juan antonio sánchez

Con recursos del presupuesto participativo, en Medellín ya hay 80 proyectos barriales ejecutando tareas, y la ambición es cubrir con estas iniciativas toda la metrópoli.

En San Antonio de Prado, un grupo de ciudadanos cuida una quebrada como si fuera un tesoro para evitar que se contamine, mientras en Guayabal, una unidad residencial tiene ecohuerta y hace reciclaje, al tiempo que un grupo de mujeres de Palmitas hace artesanías con llantas de vehículos.

Todas, aunque parezcan obras pequeñas, constituyen aportes al medio ambiente y al proyecto de Ecociudad que tiene la actual administración. Por eso, esta las apoya con recursos del presupuesto participativo, la modalidad de inversión en la cual las comunidades eligen en qué invertir dineros destinados a obras en sus territorios.

El presente año son 80 proyectos de corte ambiental los que se están ejecutando en distintas zonas de Medellín, y los mencionados son solo una muestra de lo que pueden hacer las comunidades.

Ana Marina Lopera, la líder de San Antonio de Prado que trabaja con varias personas del sector en el proyecto El Corazón de la Chorrera, un afluente que cruza los bosques de la zona y desemboca en la quebrada La María, señala que esta corriente es la memoria de su territorio: “A partir de la memoria histórica que tienen los habitantes del barrio, es que se puede desarrollar un diálogo generacional en el que nos reconozcamos todos”.

Proyectos Proceda

Santiago Arroyave, subsecretario de Gestión Ambiental de la alcaldía, explica que estos proyectos se conocen como Proceda (Proyecto Ciudadano de Educación Ambiental) y su objetivo es que la ciudadanía, con iniciativas asociativas, contribuyan a desarrollar temas ambientales, en algunos casos tan sencillos como el manejo de basuras en puntos críticos, jornadas de siembra o dictar charlas ambientales. “Es la ciudadanía organizada para generar transformación ambiental”, recalca.

Pero este capítulo es solo una parte de la inversión del Presupuesto Participativo, que para el cuatrienio será de $1 billón en diferentes programas.

En los Proceda se invierten actualmente $200 millones en 80 proyectos, pero la bolsa es de $4.400 millones, con los que se financiarán ideas para otras zonas de la ciudad, explicó el subsecretario Arroyave.

Contexto de la Noticia

Paréntesis Responsabilidad es de todos

Estos proyectos se enmarcan en la Ley 9993 de 1993 del Ministerio del Medio Ambiente, que ordena la gestión y conservación del medio ambiente, y en algunas disposiciones establece procesos ciudadanos de voluntariado, con el principio básico de que los problemas ambientales son obligación de todos, no solo de las autoridades.

aldea verde, una unidad que recicla

En la comuna 15, Guayabal, se ejecuta el proyecto Comunidad Educativa Ambiental Urbanización Aldea Verde, que se inició en 2011 con la siembra de ecohuertas en el condominio. Su gestora, Patricia Rúa, cuenta que también incursionaron en la elaboración de ecoladrillos y luego llegaron la Secretaría del Medio Ambiente, algunas universidades y el Área Metropolitana para darles impulso. “Empezamos a atraer la comunidad, puerta a puerta, para involucrarla en el proceso”, dice.

Hoy generan procesos educativos en una red ambiental con mesas en 14 sectores de la comuna 15. Al interior de la unidad se realiza reciclaje y se generan tres toneladas al mes de material orgánico y dos toneladas de inorgánicos reciclables.

en palmitas, mujeres proyectan su arco iris

En el corregimiento San Sebastián de Palmitas, el grupo Mujeres Arco Iris, liderado por Paula Ortiz, trabaja en la recuperación de llantas de vehículo con las cuales elaboran artesanías, básicamente materas tradicionales y en forma de pájaros, con lo cual salvan las vías y fuentes de agua de convertirse en receptoras de estos objetos que son altamente contaminantes; y les permite proyectarse con su colectivo ambiental (250 mujeres), que también desarrolla diversas tareas ecológicas aparte de las llantas.

en San Antonio, la chorrera es un tesoro

En el barrio Palo Blanco, del corregimiento San Antonio de Prado, está la quebrada La Chorrera, “un complejo hídrico que surte el acueducto del barrio” pero que ha sufrido abandono, dice Ana María Lopera. Ella lidera el proyecto El Corazón de La Chorrera, que busca que la comunidad se reconozca en este afluente que marcó la vida de padres, abuelos y bisabuelos. El colectivo, de más de 35 personas, incentiva un diálogo entre comunidades y realiza labores de recuperación y mantenimiento de la corriente y su vegetación asociada.

Gustavo Ospina Zapata

Periodista egresado de UPB con especialización en literatura Universidad de Medellín. El paisaje alucinante, poesía. Premios de Periodismo Siemens y Colprensa, y Rey de España colectivos. Especialidad, crónicas.

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