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Antioquia | PUBLICADO EL 19 diciembre 2021

¿En la Alcaldía se pusieron de ruana la independencia de EPM?

El alcalde y los secretarios estarían violando el Convenio Marco de Relaciones y podrían ser investigados por la Procuraduría.

  • El alcalde Quintero ha tenido varias polémicas alrededor de EPM, como la pelea con el primer gerente y la renuncia de la junta. FOTO edwin bustamante
    El alcalde Quintero ha tenido varias polémicas alrededor de EPM, como la pelea con el primer gerente y la renuncia de la junta. FOTO edwin bustamante
  • ¿En la Alcaldía se pusieron de ruana la independencia de EPM?
  • ¿En la Alcaldía se pusieron de ruana la independencia de EPM?
  • El alcalde Quintero ha tenido varias polémicas alrededor de EPM, como la pelea con el primer gerente y la renuncia de la junta. FOTO edwin bustamante
    El alcalde Quintero ha tenido varias polémicas alrededor de EPM, como la pelea con el primer gerente y la renuncia de la junta. FOTO edwin bustamante
  • ¿En la Alcaldía se pusieron de ruana la independencia de EPM?
  • ¿En la Alcaldía se pusieron de ruana la independencia de EPM?

Desde el año pasado, cuando el alcalde Daniel Quintero empezó a tomar decisiones al interior de EPM, las calificadoras internacionales y el sector bancario se pusieron en alerta. El momento más crítico fue la salida de la anterior junta directiva, con lo que quedó demostrado que la empresa no tenía independencia política y hasta el BID Invest le exigió al entonces gerente Álvaro Guillermo Rendón que pagara inmediatamente una deuda de casi 2 billones de pesos, pues –en su opinión– se había roto el Convenio Marco de Relaciones Municipio de Medellín (Empresas Públicas de Medellín). En ese sentido, el nivel de incertidumbre financiero era demasiado alto.

Dicho Convenio Marco es un contrato en el que las partes (propietario-empresa) se disponen a respetar sus roles: el alcalde en su rol de propietario asiste a la junta, pero quien toma las decisiones es el gerente. Ese contrato se ha roto de muchas maneras y la evidencia más palpable fue la salida de Álvaro Guillermo Rendón de la gerencia, quien quedó por fuera por “no copiarle al alcalde”. Este incumplimiento contractual es evidencia para algunos juristas de una irregularidad que debería ser investigada por los entes de control, pues Quintero está incumpliendo su rol y un contrato.

Y es que a estas alturas ya no solo el alcalde Quintero parece vocero de EPM y los problemas de Hidroituango, al ruedo también salió el secretario de Gobierno, Esteban Restrepo, quien trató de explicar sin mucho éxito problemas en las obras y anunció informes en el programa Nos Cogió la Noche, del canal local Cosmovisión. Y, además, está la intromisión de María Camila Villamizar, expuesta por EL COLOMBIANO hace unos meses, cuando se revelaron los chats que la secretaria privada le mandaba al gerente Rendón para que pusiera en algunos puestos a personas muy cercanas a la administración.

Hay que recordar que Villamizar fue quien firmó el decreto que terminó sacando a Rendón del cargo y, por eso, hay una demanda en su contra que dice: “Carece de competencia legal para declarar la insubsistencia del gerente de EPM, máxime cuando su reprochable intervención en la Empresa fue puesta en conocimiento del alcalde previa y oportunamente, por lo que su aparición en el decreto parece más una retaliación o vendetta frente al señor Rendón”.

Vamos al punto que aparece en el acuerdo y que en marca las acciones del municipio: “El alcalde de Medellín, como cabeza de la Administración Municipal, se compromete a respetar y a hacer respetar, por parte de los secretarios de Despacho y demás servidores del Municipio (...), la autonomía de EE.PP.M. E.S.P. como empresa industrial y comercial del Estado, y a velar para que las relaciones frente a esta se alineen con las normas de organización y funcionamiento propias de las descentralización administrativa”.

Es el alcalde Quintero quien se ha convertido en el vocero de la compañía, fue él quien anunció el famoso plan Mirella que no tuvo mucha vocación de realidad, y fue hace poco Esteban Restrepo quien comentó que el 15 de diciembre se conocería el informe Poyry para saber el estado de Hidroituango; aún se espera que vea la luz. El asunto es que sobre ninguna de estas cuestiones se ha pronunciado el gerente de EPM, Jorge Andrés Carrillo Cardoso, quien parece estar a la sombra de lo que se dicte en La Alpujarra.

Además, otra muestra de incumplimiento grave a este punto recae sobre los cambios en los puestos al interior de EPM, como sucede con la Vicepresidencia de Comunicaciones a cargo de Mábel López (quien antes fue gerente de Telemedellín) y el vicepresidente de Asuntos Legales, Jhonatan Villada, quien llegó directamente desde la secretaría General de La Alpujarra. Son solo dos cargos, de varios, en los que se ha señalado la falta de rigor técnico para la asignación.

Vamos al punto que aparece en el acuerdo y que en marca las acciones del municipio: “El alcalde de Medellín, como cabeza de la Administración Municipal, se compromete a respetar y a hacer respetar, por parte de los secretarios de Despacho y demás servidores del Municipio (...), la autonomía de EE.PP.M. E.S.P. como empresa industrial y comercial del Estado, y a velar para que las relaciones frente a esta se alineen con las normas de organización y funcionamiento propias de las descentralización administrativa”.

Es el alcalde Quintero quien se ha convertido en el vocero de la compañía, fue él quien anunció el famoso plan Mirella que no tuvo mucha vocación de realidad, y fue hace poco Esteban Restrepo quien comentó que el 15 de diciembre se conocería el informe Poyry para saber el estado de Hidroituango; aún se espera que vea la luz. El asunto es que sobre ninguna de estas cuestiones se ha pronunciado el gerente de EPM, Jorge Andrés Carrillo Cardoso, quien parece estar a la sombra de lo que se dicte en La Alpujarra.

Además, otra muestra de incumplimiento grave a este punto recae sobre los cambios en los puestos al interior de EPM, como sucede con la Vicepresidencia de Comunicaciones a cargo de Mábel López (quien antes fue gerente de Telemedellín) y el vicepresidente de Asuntos Legales, Jhonatan Villada, quien llegó directamente desde la secretaría General de La Alpujarra. Son solo dos cargos, de varios, en los que se ha señalado la falta de rigor técnico para la asignación.

Contexto de la Noticia

Renuncia de la junta directiva en pleno (10/08/2020)

“Señor alcalde, por lo anterior y al no estar de acuerdo con el actual manejo que se le viene dando a temas tan fundamentales para el presente y futuro del Grupo EPM y el reiterado desconocimiento a la Junta Directiva, nos vemos obligados a presentar nuestra renuncia como miembros de esta”. Así terminaba el comunicado publicado por ocho de los nueve miembros de la junta directiva de EPM el 10 de agosto de 2020, hecho que anticipó la primera turbulencia administrativa de EPM en el gobierno de Quintero. Criticaban haber sido marginados de asuntos claves en los que debía participar la junta, como la ampliación del objeto social y la demanda contra contratistas y compañías de seguros por Hidroituango, queriendo “dar a entender a la opinión pública que la Junta Directiva participó en dichas decisiones, cuando en efecto no lo hizo”. Fuera de los reproches por desconocer la junta para los dos temas mencionados, la carta sumaba la preocupación porque “no se estén observando las buenas prácticas de gobierno corporativo que han caracterizado al Grupo Empresarial EPM”. La decisión dejó a EPM sin su órgano colegiado de administración y representación y a Quintero solo en la junta directiva y, además, generó que la comunidad financiera internacional hiciera reclamos por la renuncia intempestiva de la junta.

La solicitud a Álvaro Guillermo Rendón para que renunciara (01/02/2021)

El pedido de Quintero a comienzos del año para que el entonces gerente Álvaro Guillermo Rendón renunciara a su cargo desató una nueva tormenta política alrededor de la empresa y su gobierno corporativo, porque apenas nueve días atrás, el 22 de enero, el alcalde había desmentido un cambio de gerente. “Eso no es cierto, el gerente viene haciendo una magnífica labor en EPM y lo seguirá haciendo”, aseguró ese día a los medios. Luego Rendón contó los verdaderos motivos de su salida, al oponerse a la influencia y la presión que ejercía en la empresa la secretaria privada de Quintero, María Camila Villamizar: “Empezó a sentirse cómoda y fue caminando más en la organización, fue interactuando con los gerentes y vicepresidentes, se metía en mis reuniones privadas, hasta que me di cuenta de que estaba ordenando investigaciones (...) Se daba licencias de poder, se hacía en una sala alterna, a todo el que salía de la oficina (le preguntaba) era qué hablaba el gerente. Se inventaba cosas para hacerle ruido al alcalde”. El exgerente también denunció hostigamientos y presiones de Quintero para que dejara el cargo: “Por su comportamiento, a uno le da la impresión de que el alcalde no tiene clara esa línea de gobierno corporativo”.

Crisis reputacional por el gobierno corporativo

La renuncia en pleno de la junta directiva fue catalogada por la propia EPM como una “preocupación crítica” por el impacto reputacional que tuvo, según su informe 2020 de gobierno corporativo. Como consecuencia de la masiva dimisión, la empresa tuvo que atender una cascada de requerimientos de la Superintendencia de Servicios Públicos Domiciliarios, la Superintendencia Financiera, entes de vigilancia, inversionistas, acreedores, concejales, congresistas, veedurías, sindicatos y demás grupos de interés. Fue tanta la demanda de información, que se creó una comisión con la función de revisar las solicitudes que se recibieron. Esas crisis reputacionales tienen un impacto directo en las finanzas de la empresa, porque las calificadoras de riesgo no solo evalúan la solidez financiara sino, entre otras, las condiciones de gobierno corporativo de la empresa, es decir, quién y cómo se toman las decisiones y cuál es la independencia del dueño, en este caso, el Municipio de Medellín. En efecto, Fitch Ratings bajó la calificación de EPM en agosto de 2020, al considerar que “se incrementó la intervención del dueño de EPM, la ciudad de Medellín, en el manejo de la compañía, lo que representa un deterioro de los controles del gobierno corporativo en la empresa”. En su informe de julio de este año, Fitch ratificó la “fuerte propiedad y control de EPM por parte de su dueño, el Municipio de Medellín”.

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