Un fuerte olor que algunos describen como “pecueca” (mal olor de los pies o podobromhidrosis) se siente por estos días en los alrededores de la estación San Antonio del metro. Y aunque ha generado molestia en algunos viajeros, lo cierto es que es producto de un proceso biológico que se desarrolla en los árboles cercanos.
Norberto López Álvarez, biólogo y coordinador del herbario del Jardín Botánico Joaquín Antonio Uribe de Medellín, explicó que en las afueras de la estación hay sembrado un árbol llamado Terminalia ivorensis.
Según el Catálogo Virtual de Flora del Valle de Aburrá, el árbol es originario de África, alcanza una altura máxima de 46 metros y tiene un crecimiento rápido.
“No es una especie nativa de Colombia. Fue introducida para sembrar...