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Antioquia | PUBLICADO EL 29 octubre 2019

A los 5 corregimientos se llegará con nomenclatura

  • Esta placa corresponde a la zona veredal de Santa Elena, cuya comunidad eligió al colibrí como símbolo. FOTO manuel saldarriaga
    Esta placa corresponde a la zona veredal de Santa Elena, cuya comunidad eligió al colibrí como símbolo. FOTO manuel saldarriaga
  • Esta placa corresponde a la zona veredal de Santa Elena, cuya comunidad eligió al colibrí como símbolo. FOTO manuel saldarriaga
    Esta placa corresponde a la zona veredal de Santa Elena, cuya comunidad eligió al colibrí como símbolo. FOTO manuel saldarriaga

El proceso ya culminó en Santa Elena y San Cristóbal y está en marcha en San Antonio de Prado, Altavista y Palmitas. Quedará listo en diciembre.

Vivir en un predio en el que no se pueda pedir un taxi, una ambulancia o una pizza, o al que no puedan llegar las cuentas de catastro y de servicios públicos o la factura de internet, hace muy compleja la existencia, y es lo que ha pasado en los corregimientos de Medellín, en los que hay miles de inmuebles sin nomenclatura, un elemento básico de identidad.

Si bien toda casa o predio en la ciudad debe tener un número que la identifique, que es como su cédula y funciona para todo documento, en muchos casos esa realidad no está explícita, pues en las fachadas no aparece la placa. Esta situación se da en los corregimientos Santa Elena, San Antonio de Prado, Palmitas, Altavista y San Cristóbal, tanto en sus zonas rurales como urbanas, aunque en las rurales se evidencia más el problema.

Alejandra Muñoz Zapata, residente en la vereda El Astillero, de San Antonio de Prado, ha vivido por años con esta dificultad y explica la importancia de tener un predio plenamente identificado: “nosotros estamos retirados del casco urbano y nos ha tocado dar la dirección de familiares para que nos llegue la correspondencia y otros servicios”, dice.

Por esto, la Secretaría de Gestión Territorial viene realizando un proceso de instalación y mejoramiento de la nomenclatura en estos territorios, cuya meta es que 20.140 de los cinco corregimientos, donde habitan 302.073 personas, tengan nomenclatura al finalizar este periodo de gobierno, en diciembre de 2019.

Participación comunitaria

El proceso ya se ha realizado en Santa Elena y San Cristóbal y avanza en simultánea en los otros tres corregimientos. El más próximo a terminar es San Antonio de Prado.

“Uno de los principales objetivos con las instalación de la nomenclatura en las zonas rurales es mejorar la calidad de vida de los habitantes al facilitar el acceso a diferentes servicios domiciliarios y catastrales, que pueda llegar algo tan simple como una ambulancia”, explica el secretario de Gestión Territorial, Juan Manuel Velásquez Correa.

El proyecto tuvo una etapa de socialización con las comunidades de cada corregimiento, en el que los ciudadanos presentaron propuestas para que las placas tuvieran los elementos distintivos del territorio. Así, en Santa Elena las placas quedaron con el colibrí como el elemento de identidad; en San Cristóbal, el campesino; en Altavista, el pájaro barranquero; en Palmitas, el arriero; y el campesino recolector de cebolla en San Antonio de Prado.

Denis Arango, ama de casa de San Cristóbal, valora la importancia de la nueva placa en la fachada de su casa, señala que allí el elemento más representativo es el floricultor: “acá la mayoría de campesinos se dedican a esa actividad, les decimos los ‘culateros’, porque la Iglesia principal del parque fue construida mirando al revés”, señala.

Ruth Ospina, presidenta de la JAL (Junta Administradora Local) de este corregimiento, advierte que las placas son muy pequeñas y que para los mensajeros y taxistas es difícil identificar los números si no están a una distancia muy corta: “por eso mucha gente que tenía placas viejas, que tienen un tamaño mayor, las dejó”.

Blanca Atehortúa, residente en la vereda El Llano, de Santa Elena, sostiene que desde la instalación de la placa solo ha visto beneficios: “se nos facilitaron los trámites con los bancos, en las empresas de servicios públicos y de internet; y ya los carros llegan con facilidad hasta la puerta”.

$1.649
millones es la inversión de la alcadía en este proyecto en cuatro años.
en definitiva

A pesar de estar insertos en la ciudad, los corregimientos tenían déficit en su nomenclatura, que en muchos casos estaba obsoleta y desactualizada. La alcaldía corrigió estas deficiencias.

Contexto de la Noticia

Paréntesis se hizo a la vez actualización

Según la Secretaría de Gestión Territorial, aunque en algunos casos ya existía nomenclatura en muchas viviendas, alguna estaba desarticulada de la ciudad. Por esta situación, las personas se ubicaban con el nombre de algunas fincas o sectores reconocidos de las veredas o zonas. En estos lugares, se asignó una nomenclatura desde cero. Y están articuladas a plataformas de ubicación como Waze. La participación de la comunidad para elegir los diseños, diferentes a Santa Elena: en San Cristóbal participaron 2.583 personas; en Altavista, 6.733; en Palmitas, 733; y en San Antonio, 5.599.

Gustavo Ospina Zapata

Periodista egresado de UPB con especialización en literatura Universidad de Medellín. El paisaje alucinante, poesía. Premios de Periodismo Siemens y Colprensa, y Rey de España colectivos. Especialidad, crónicas.

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