Aquí vamos a hablar del whisky (aunque ya está aprobado por la RAE escribir y decir güisqui), la palabra de origen gaélico que significa “agua de vida” y que evoca ese trago acaramelado, que es sinónimo de personajes legendarios como el James Bond que protagonizó Sean Connery. Si bien este destilado de malta se encuentra en múltiples versiones y marcas, un buen trago se reconoce por el proceso de envejecimiento en “barricas buenas y por las manos del master taster (maestro catador)”, dice Christiano Protti, embajador para Latinoamérica de Glenfiddich Single Malt. De hecho, “no necesitas beber para saber si un trago es bueno o no. La primera cosa que tienes que percibir es el aroma; este es el 90% del whisky”.