Pico y Placa Medellín

viernes

2 y 8 

2 y 8

Pico y Placa Medellín

jueves

5 y 9 

5 y 9

Pico y Placa Medellín

miercoles

4 y 6 

4 y 6

Pico y Placa Medellín

martes

0 y 3  

0 y 3

Pico y Placa Medellín

domingo

no

no

Pico y Placa Medellín

sabado

no

no

Pico y Placa Medellín

lunes

1 y 7  

1 y 7

Este es el grupo de científicos paisas que intentan resolver los mayores misterios del VIH

El Grupo de Inmunovirología de la Universidad de Antioquia está conformado por unas 25 personas. Una de sus principales líneas de investigación es el VIH, campo en el que sus avances lo han convertido en un referente nacional.

  • Este es Wbeimar Aguilar, doctor en Ciencias Básicas Biomédicas y coordinador del Grupo de Inmunovirología. FOTO Manuel Saldarriaga.
    Este es Wbeimar Aguilar, doctor en Ciencias Básicas Biomédicas y coordinador del Grupo de Inmunovirología. FOTO Manuel Saldarriaga.
hace 1 hora
bookmark

En una caja de cartón amarilla ubicada en un estante del laboratorio 532 dice, en inglés, que la ciencia es hacer las cosas más sencillas. Para el no-científico, las máquinas que ocupan media mesa, los recipientes y pulcras batas blancas son antónimo de sencillez, y ese prejuicio agarra fuerza cuando uno se entera de que en ese laboratorio en el quinto piso de la Sede de Investigación Universitaria, el edificio de bloques rojizos, columnas grises y paneles verdes que está rodeado de talleres para carros en el barrio Jesús Nazareno, está uno de los grupos de investigación más prestigiosos en el estudio de VIH en Colombia.

El Grupo de Investigación Inmunovirología nació a finales de los ochenta en la Facultad de Medicina de la Universidad de Antioquia. Desde entonces su propósito ha sido contribuir al conocimiento sobre infecciones virales como el dengue; cuando llegó la emergencia sanitaria hace ya seis años, sobre el Covid-19; y también acerca del virus de inmunodeficiencia humana (VIH).

Lea también: El residuo del café que científicos paisas estudian por su potencial contra el cáncer colorrectal

Este último, identificado hace poco más de cuarenta años, es uno de los más comunes y ha sido también el reto de científicos en todo el mundo. En 2024, según datos del Programa Conjunto de las Naciones Unidas sobre el VIH/sida (UNAIDS), 40,8 millones de personas vivían con VIH y 630.000 murieron por enfermedades relacionadas con el sida, que es la etapa más avanzada y crítica del virus. Y en Colombia, de acuerdo con la Cuenta de Alto Costo (CAC), viven aproximadamente 185.954 personas seropositivas.

Desde que en un hospital de Los Ángeles se registraron cinco casos de hombres con una neumonía sin explicación, la investigación sobre VIH ha avanzado ampliando los límites de su comprensión. Uno de los grandes hitos fue el desarrollo de la terapia antirretroviral en los noventa, que es el grupo de medicamentos que ataca el virus y que impide su multiplicación, también está la creación de pruebas de diagnóstico más precisas y el tratamiento de emergencia al que se recurre luego de haber tenido una posible exposición al virus llamado profilaxis post-exposición.

Aunque esos avances han ocurrido principalmente en Francia, Estados Unidos, Reino Unido y Sudáfrica, científicos de otros países también se han dedicado a investigar las particularidades del virus en sus propios contextos. Eso es lo que ha hecho el Grupo de Inmunovirología, referente en Colombia en el estudio del VIH desde las ciencias básicas; es decir, trabaja para responder preguntas fundamentales como: ¿cómo entra el virus a las células?, ¿cómo logra evadir el sistema inmunológico? y ¿por qué algunas personas se infectan y otras no, pese a estar expuestas al VIH?.

La historia

En su oficina, Wbeimar Aguilar, coordinador del Grupo, hace un recuento de los hallazgos producto de más de tres décadas de trabajo, él ha hecho parte de este espacio desde hace cerca de 20 años. Llegó cuando todavía era estudiante de biología –carrera que estudió por la curiosidad que tuvo desde joven de entender cómo el organismo se defiende de las enfermedades–, cuando era el momento de hacer su tesis de grado.

Sus primeros estudios fueron sobre resistencia natural a la infección por VIH, especialmente en hijos de madres seropositivas. Ahí explica que lo que ocurre es que hay personas que se exponen de manera repetida al virus, pero no se infectan. En ese caso, estaba tratando de comprender la resistencia a la transmisión verticual, que es la ocurre de madres a hijos. Después pasó a estudiar cómo funciona ese mismo fenómeno, pero en parejas serodiscordantes, que son cuando una de ellas es portadora del virus y la otra no.

“Básicamente, todas las investigaciones, aunque las vías de exposición eran diferentes, tenían el objetivo de entender por qué, si había algo en común entre todos o si cada mecanismo era exclusivo dependiendo de la vía de exposición”, aclara Aguilar, quien es doctor en Ciencias Básicas Biomédicas, y después sigue contando que la mayoría de los casos de curación del VIH se han logrado en personas que recibieron un trasplante de médula ósea. La razón está en una proteína llamada CCR5, que el virus utiliza como una “puerta de entrada” para ingresar a las células. Sin embargo, existe una pequeña parte de la población que, debido a una mutación genética conocida como delta32, no la produce de forma natural.

Le puede interesar: Orquídea descubierta en Santander llevará nombre de profesor antioqueño, ¿quién es?

Cuando una persona con VIH recibe un trasplante de médula ósea de un donante que tiene esa mutación, las nuevas células tampoco expresan el receptor CCR5, o sea, es como si se “heredara” la delta 32. Como consecuencia, el virus pierde su principal mecanismo para entrar a las células y deja de propagarse en el organismo. El asunto es que esa mutación solo está presente en apenas cerca del 3% de la población, por lo que no explica todos los casos de resistencia natural.

El grupo ha sido pionero en el estudio de péptidos antimicrobianos, pequeñas cadenas de aminoácidos que servirían como alternativas para bloquear el virus de VIH y que encontraron expresados en algunos grupos de personas con parejas seropositivas que, a pesar de estar expuestas al virus, no se contagian.

Las nuevas invetigaciones

En 2014, UNAIDS ideó un plan para ponerle punto final a la epidemia de VIH para el 2030. Se llama 95-95-95 y tiene tres metas: que el 95% de las personas con VIH conozcan su diagnóstico, que el 95% de ellas reciban medicamentos y que el 95% de las que están en tratamiento consigan que el virus sea indetectable.

Es por esto, en parte, que una de las recomendaciones de los médicos es realizarse la prueba frecuentemente para que, en caso de que sea positiva, obtener un diagnóstico temprano, pues en promedio una persona puede vivir cerca de ocho años con el virus sin saberlo y solo descubrirlo cuando empiezan a aparecer los síntomas.

Los obstáculos principales para el diagnóstico son el estigma y la falta de acceso, y los que tienen más piedras en el camino son las personas LGBTQ+, las trabajadoras sexuales, personas sin seguro médico, los migrantes y los privados de la libertad. Es en esas mismas poblaciones que la investigación del virus también han tenido barreras.

Con el objetivo de seguir entendiendo cómo funciona la resistencia natural, una de las líneas de investigación más importantes del grupo actualmente, están llevando a cabo un estudio en conjunto con el Grupo Infettare de la Universidad Cooperativa de Colombia, sobre las células NK en una cohorte de mujeres transgénero en alto riesgo de infección por VIH.

Le puede interesar: Famoso actor confesó que fue diagnosticado con VIH y anunció documental sobre su enfermedad

“Se trata de una población históricamente marginada. Incluso hay muy pocos estudios sobre cuál es realmente la prevalencia del VIH y el riesgo que enfrentan. Los pocos que existen muestran cifras alarmantes. En Colombia, por ejemplo, seis de cada 1.000 personas viven con el virus. En cambio, en esta población la cifra puede llegar a 20 de cada 100 personas”, afirma Aguilar, quien también señala que esta es una población doblemente marginada: por el estigma asociado a ser personas trans y por la mayor exposición a múltiples infecciones, entre ellas el VIH.

La idea era analizar si las células NK, un tipo de células del sistema inmunológico que de manera innata se encargan de identificar y destruir células infectadas por virus, se comportan de manera diferente según el nivel de exposición al VIH. La hipótesis era que las personas con una exposición más frecuente al virus tendrían unas células NK “entrenadas”, es decir, más preparadas para responder a una posible infección.

Lo que hicieron para comprobar esa hipótesis fue comparar dos grupos de mujeres trans: uno de alto riesgo, conformado por personas que habían tenido más de 100 parejas sexuales en los últimos tres meses, y otro de menor riesgo, con menos de 13 parejas en ese mismo periodo.

En el laboratorio, los científicos pusieron las células NK de las participantes en contacto con células infectadas por VIH para evaluar qué tan eficaces eran para controlar el virus. Observaron que estas células lograban disminuir la replicación del virus, pero el estudio no encontró diferencias significativas entre los dos grupos. En los dos casos estaban altamente activadas y respondían de manera similar. Una posible explicación, asegura el coordinador, es que incluso las participantes del grupo de menor riesgo seguían teniendo una exposición relativamente alta al virus, suficiente para mantener activadas estas células del sistema inmunológico.

Lo que quieren hacer ahora es continuar investigando, pero en esta ocasión con un número mayor de participantes y siguiéndolas en el tiempo para tener un panorama más amplio.

La otra población que están estudiando es la de los migrantes, de la cual poco se sabe en Colombia sobre la prevalencia de VIH. Por una parte, quieren conocer cuáles son las principales barreras para acceso a diagnóstico y tratamiento, y por otra, que es la que va más avanzada, es el estudio desde un punto de vista filogenetico, que consiste en comparar las secuencias del genoma del virus de distintas personas para reconstruir cómo están relacionadas entre sí.

En Colombia, hasta hace poco solo se habían secuenciado cinco genomas completos del VIH, es decir, se había logrado leer toda la información genética del virus. En el marco de este estudio, el Grupo Inmunovirología en cooperación con el Grupo One Helath de la Universidad Nacional y la alianza genómica de Medellin lograron secuenciar 42 genomas completos, que se esperan publicar pronto, lo que representa un avance sin precedentes para la investigación del VIH en el país.

Le puede interesar: VIH en Medellín: ¿qué hay detrás de los 120 casos positivos encontrados en 2025?

“Podremos identificar diferencias entre las variantes que están circulando y analizar si existe una relación entre el diagnóstico tardío, la falta de acceso al sistema de salud y la aparición de una mayor diversidad de variantes. Entre mayor diversidad encontremos, mayor evidencia habría de que el virus está en constante evolución, posiblemente asociado a su transmisión activa”, asegura Aguilar.

Esto lo hicieron con algunas de las 300 muestras recolectadas entre migrantes y población local. Su objetivo es ampliar la muestra hasta llegar a 500. Con esos genomas encontraron al menos dos subtipos o variantes virales que circulan en el país: el subtipo B, que ya se conocía que circula con alta frecuencia, pero también un subtipo que no se había documentado en Colombia. Aclara el doctor que eso no significa necesariamente que sea una variante nueva; sino que evidencia que en el país no existe un esfuerzo suficiente de secuenciación y que probablemente haya muchas otras variantes circulando que todavía no conocemos.

El futuro

Son varios los planes para el futuro. Uno de ellos es estandarizar una prueba de genoma completo que sea mucho más económica de las que se encuentran actualmente en el mercado para que más personas y entidades de salud pueden llevarlas a cabo. Eso ayudaría a tomar decisiones como cuáles medicamentos son más útiles según el subtipo o a comprender mejor aquellos que tienen presencia en el país.

Aunque hoy existen tratamientos que permiten controlar el VIH, el virus sigue sin tener cura. Una de las razones es que, una vez entra al organismo, puede insertar su material genético en el ADN de algunas células, donde permanece oculto y fuera del alcance del sistema inmunológico.

Además, el VIH tiene la capacidad de “esconderse”. Como solo puede multiplicarse cuando la célula que lo alberga también se divide, puede permanecer inactivo durante años dentro de células que están en reposo, sin producir nuevas copias del virus.

Cuando una persona recibe tratamiento antirretroviral, el medicamento elimina el virus que se está replicando activamente. Sin embargo, no puede actuar sobre esas células en reposo donde el virus permanece oculto. Esas células son conocidas como reservorios virales y es otro de los enfoques que el Grupo Inmunovirología quisiera explorar en el futuro.

Como explica Aguilar, algunas de esas células pueden acompañarnos durante toda la vida. Son células del sistema inmunológico que están diseñadas para permanecer allí y responder si en algún momento nos enfrentamos a una infección. Mientras no se activen, el virus permanece oculto en su interior.

Para saber más: ¿Magnesio sí, pero no así? Expertos alertan sobre pros y contras del suplemento

El problema aparece cuando, por ejemplo, la persona pasa por un episodio de estrés o contrae una infección como una gripa. Entonces esas células se activan, empiezan a multiplicarse y el virus vuelve a replicarse. Uno logra controlar un grupo de células con el tratamiento, pero luego se activa otro reservorio y el proceso vuelve a empezar.

Por eso, identificar esos reservorios ayudar a desarrollar nuevos tipos de tratamiento. La dificultad es que esas células, por fuera, no tienen ninguna característica que permita distinguirlas de las demás. El objetivo sería intentar hallarlas en el laboratorio y, de lograrlo, comenzar a pensar en nuevas terapias de larga duración.

Pero más allá de esos proyectos futuros, también hay que conocer cuáles son los asuntos urgentes por resolver sobre VIH en Colombia.

El principal reto es aumentar el diagnóstico, considera Aguilar, quien añade que las pruebas para detectar el virus deberían ser masificadas, aunque el punto débil sigue siendo el estigma: a veces, cuando algunas personas van al médico, consideran normal que les ordenen cualquier examen, pero el susto llega cuando les mencionan por rutina el de VIH.

“Necesitamos que todas las personas que viven con VIH conozcan su diagnóstico y, para lograrlo, hay que aumentar el número de pruebas. Se han hecho avances, por ejemplo con los autotest, pero siguen siendo costosos y eso limita su acceso. Desde el sistema de salud sería muy importante que la prueba se ofreciera de manera rutinaria, por ejemplo en colegios, universidades o durante consultas médicas generales. A eso se debe sumar un trabajo específico con las poblaciones clave que siguen estando estigmatizadas. Hoy el tratamiento está mucho más disponible que antes; el punto crítico sigue siendo la detección temprana”, asegura.

Y en cuanto al contexto general de la investigación del virus en el país, lo que dice el coordinador es que faltan más grupos que se dediquen a este tema y también un mayor porcentaje de financiación a la ciencia.

“Todos estos aspectos económicos hacen que investigar sea un reto. Sin embargo, un mayor apoyo a la investigación es lo que realmente nos permitiría hacer nuevos hallazgos, desarrollar mejores tecnologías y encontrar soluciones a problemas como el VIH. Al final, la investigación es el motor del desarrollo de un país”, dice.

Finalmente, estos estudios regresan al mismo punto: las preguntas más básicas ¿Cómo? ¿Por qué? ¿Qué ocurre dentro de una célula para que el virus logre sobrevivir o para que el organismo consiga frenarlo?

La ciencia avanza justamente así: descomponiendo lo aparentemente inabarcable en preguntas simples. Porque, en ocasiones, la forma de resolver uno de los mayores desafíos de las últimas décadas comienza por comprender los mecanismos más pequeños e invisibles, y apostarle a eso es lo que confirma que realmente la ciencia solo acude a la complejidad para luego hacer las cosas más simples.

¿Por qué todavía no existe una cura definitiva para el VIH?
Porque el VIH puede esconderse dentro de ciertas células del sistema inmunológico, donde permanece inactivo y fuera del alcance de los tratamientos actuales. Los medicamentos antirretrovirales eliminan el virus que se está replicando, pero no pueden actuar sobre esos reservorios virales, lo que permite que la infección reaparezca cuando esas células se activan
¿Qué descubrió la Universidad de Antioquia sobre las variantes del VIH en Colombia?
El Grupo de Inmunovirología logró secuenciar 42 genomas completos del VIH, un avance sin precedentes en el país. Gracias a este trabajo identificó varios subtipos y variantes que circulan en Colombia, incluido el subtipo C, poco reportado hasta ahora, lo que evidencia la necesidad de ampliar la vigilancia genética del virus.
¿Por qué es importante hacerse la prueba del VIH aunque no haya síntomas?
Porque una persona puede vivir, en promedio, cerca de ocho años con el virus sin saberlo. Un diagnóstico temprano permite iniciar el tratamiento oportunamente, mejorar el pronóstico y reducir el riesgo de transmisión.

Nuestros portales

Club intelecto

Club intelecto

Las más leídas

Te recomendamos