<img height="1" width="1" style="display:none" src="https://www.facebook.com/tr?id=378526515676058&amp;ev=PageView&amp;noscript=1">
Tendencias | PUBLICADO EL 07 marzo 2021

Mary Wollstonecraft, una de las primeras feministas de la historia

  • Mary Wollstonecfraft nació en 1759 y murió a los 38 años, diez días después de tener a su segunda hija, la autora de la famosa novela “Frankenstein o el prometeo moderno”. FOTO getty
    Mary Wollstonecfraft nació en 1759 y murió a los 38 años, diez días después de tener a su segunda hija, la autora de la famosa novela “Frankenstein o el prometeo moderno”. FOTO getty
  • La estatuta se ubica en el lugar en que Mary fundó un colegio para formar a niñas en la independencia intelectual y económica. Foto: Getty Images
    La estatuta se ubica en el lugar en que Mary fundó un colegio para formar a niñas en la independencia intelectual y económica. Foto: Getty Images
  • Wollstonecraft fue autodidacta y viajó a Francia para vivir la Revolución de primera mano y escribir sobre las libertades de las mujeres. Foto: Getty Images
    Wollstonecraft fue autodidacta y viajó a Francia para vivir la Revolución de primera mano y escribir sobre las libertades de las mujeres. Foto: Getty Images
  • Mary Wollstonecfraft nació en 1759 y murió a los 38 años, diez días después de tener a su segunda hija, la autora de la famosa novela “Frankenstein o el prometeo moderno”. FOTO getty
    Mary Wollstonecfraft nació en 1759 y murió a los 38 años, diez días después de tener a su segunda hija, la autora de la famosa novela “Frankenstein o el prometeo moderno”. FOTO getty
  • La estatuta se ubica en el lugar en que Mary fundó un colegio para formar a niñas en la independencia intelectual y económica. Foto: Getty Images
    La estatuta se ubica en el lugar en que Mary fundó un colegio para formar a niñas en la independencia intelectual y económica. Foto: Getty Images
  • Wollstonecraft fue autodidacta y viajó a Francia para vivir la Revolución de primera mano y escribir sobre las libertades de las mujeres. Foto: Getty Images
    Wollstonecraft fue autodidacta y viajó a Francia para vivir la Revolución de primera mano y escribir sobre las libertades de las mujeres. Foto: Getty Images
Laura Tamayo Goyeneche

Tomó decisiones que incomodaron a la sociedad de la época y sentó las bases del feminismo global. Descubra lo que hizo.

Que una mujer decidiera no casarse y destinar todo su esfuerzo hacia la independencia económica en la Inglaterra de 1700 era todo un motivo de condena social. Que cuestionara las ideas patriarcales del escritor del momento, Jean-Jacques Rousseau, famoso por sus formulaciones en pro de la libertad humana, toda una hazaña.

Esas fueron algunas de las decisiones que hicieron de la inglesa Mary Wollstonecraft (1759 -1797) una de las filósofas feministas pioneras en este movimiento. (Ver recuadro al final de este texto). Dos datos son los más comunes al hablar de su historia: fue la madre de Mary Shelley (creadora del mítico personaje Frankenstein), y escribió uno de los tratados que hoy se considera parte de las base del feminismo: Vindicación de los derechos de la mujer (1792).

“La lucha de las mujeres por la autonomía se remonta mucho tiempo atrás, más atrás aún que Wollstonecraft. Pero lo que ella y las mujeres de su generación pidieron es en parte lo que seguimos pidiendo hoy: educación y trabajo en condiciones de equidad, educación e independencia económica. Wollstonecraft confiaba en ambos como vía para obtener autonomía espiritual y material, autonomía sobre nuestro pensamiento y nuestros cuerpos, porque era claro para ella que la debilidad no es una esencia femenina, sino una característica cultivada para crear mujeres dependientes”, escribió Carolina Alzate, docente titular del Departamento de Humanidades y Literatura de la Universidad de Los Andes, en su columna “Las mujeres de Rousseau”.

Mary, la insumisa

La infancia de esta filósofa transcurrió en la inestabilidad. Su papá era alcohólico, maltrataba a su mamá y tenía tantas deudas que debían mudarse cada cierto tiempo a nuevas ciudades en Inglaterra. El único en la familia que pudo estudiar fue su hermano mayor Ned, mientras que ella y sus hermanas Eliza y Everina estaban a la suerte de casarse y ser sostenidas por sus maridos. Su biografía es reconstruida en el libro Biblioteca Feminista: Vidas, luchas y obras desde 1789 hasta hoy (2019), en el capitulo “Mary Wollstonecraft , la insumisa”.

Y sí que lo fue. Cuando los Wollstonecraft quedaron huérfanos, sus hermanas se fueron a vivir a casa de Ned, el mayor, pero ella decidió irse a la vivienda humilde de su mejor amiga Fanny Blood, donde trabajó como costurera para ayudar con las finanzas.

“Su hermano mayor se ofreció a prestarle dinero para que pusiera una mercería, pero Mary lo rechazó. Ella no quería deberle nada a nadie y se le ocurrió otra idea que sí llevó a la práctica: en 1784 fundó una escuela para niñas en Newington Freen, junto con Fanny y Eliza”, cuenta el libro.

Hoy, en ese mismo barrio de Londres, hay una estatua en homenaje a Mary por ser una de las “madres del feminismo”. “Decidí que lo mejor era representarla como una mujer cualquiera, no circunscrita a ninguna época. Por eso aparece desnuda, porque las ropas son una forma de limitación en el tiempo y en el espacio, una manera de constreñirnos. Además, así es un sano contraste con los aburridos monumentos a los hombres, todos iguales”, dijo el año pasado en su inauguración la artista creadora Maggi Hambling.

La estatuta se ubica en el lugar en que Mary fundó un colegio para formar a niñas en la independencia intelectual y económica. Foto: Getty Images
La estatuta se ubica en el lugar en que Mary fundó un colegio para formar a niñas en la independencia intelectual y económica. Foto: Getty Images

Independencia: la meta

El proyecto con la escuela de niñas no terminó bien porque su amiga Fanny se casó y se fue a vivir a Lisboa. A sus 25 años, Mary ya había trabajado en los oficios disponibles para una mujer soltera de la clase media y era autodidacta en las letras y la escritura, continua el libro, pero la situación era cada vez más difícil. “La independencia económica era su meta”, escribe Florencia Abbate, autora de la biografía.

En 1788 conoció a Joseph Johnson, un influyente editor de textos, quien le dio trabajo como escritora y a partir de allí empezó a desarrollar sus ideas en busca de la equidad de género.

Mary Wollstonecraft fue una figura controversial desde antes de empezar a escribir, porque para la sociedad de esa época el no estar casada ni depender de un marido era motivo de señalamiento. Claro, ella tuvo privilegios que muchas mujeres en nuestro continente no tuvieron, al ser una mujer blanca, de la clase media europea. Pero eso no le quita que sea un exponente hasta cierto punto del feminismo global”, comenta Silia Aguilar Blacio, magíster en estudios norteamericanos de la Universidad de Augsburg (Alemania).

A esta visión, Juliana Martínez, profesora de género y sexualidad, y estudios culturales en American Univeristiy (Washington, D.C), agrega que “seguramente hubo otras mujeres luchando por la equidad en esa época. Pero no las conocemos porque el archivo que tenemos son de las voces que lograron acceder a esos escenarios limitados”.

Ya como escritora, Mary tuvo una relación con un inversionista estadounidense, Gilbert Imlay. De allí nació su primera hija, Fanny, en 1794. Él las abandonó y ofreció sostenerlas económicamente pero ella le respondió en una carta: “Estoy decidida a tratar de ganar algo de dinero yo misma para la niña y viviré sin tu asistencia, a menos que vuelvas con nosotras”, cuenta la biografía de Abbate.

Dos años después, conoció al escritor William Godwin, con quien tuvo a su segunda, Mary, en 1797. Diez días después del parto, la filósofa murió por una infección provocada por restos de la placenta que quedaron dentro de su útero.

En sus 38 años de vida publicó 5 grandes obras, aunque hay contabilizados hasta 18 ensayos y novelas en los que la esencia es la misma: afirmar que las mujeres no son regalos, ni compañías, sino sujetas de derechos.

Wollstonecraft fue autodidacta y viajó a Francia para vivir la Revolución de primera mano y escribir sobre las libertades de las mujeres. Foto: Getty Images
Wollstonecraft fue autodidacta y viajó a Francia para vivir la Revolución de primera mano y escribir sobre las libertades de las mujeres. Foto: Getty Images

Sobre las primeras feministas

Antes de Wollstonecraft, se tiene registro de otras mujeres que abogaron por la igualdad de los géneros. Por ejemplo, en su ensayo “El segundo sexo”, la filósofa feminista Simone de Beauvoir habla de la escritura de Christine de Pizan como “la primera vez que vemos a una mujer tomar su pluma en defensa de su sexo”. Una reseña de National Geographic la describe como una italiana nacida en 1364, quien a los 25 años quedó viuda y con tres hijos y decidió hacerse cargo de su hogar y un taller de escritura, en tareas que eran tradicionalmente delegadas a los hombres.

La mexicana Sor Juana Inés de la Cruz (1648) es reconocida también por haber desafiado en su labor como religiosa los privilegios de los hombres, en una carta titulada “La Respuesta a sor Filotea de la Cruz”, cuando le piden que modere el tono de sus poemas. También por un famoso verso de Las redondillas: “Hombres necios que acusáis a la mujer sin razón, sin ver que sois la ocasión de lo mismo que culpáis”.

También, el libro Biblioteca Feminista: Vidas, luchas y obras desde 1789 hasta hoy (2019) cuenta de la filósofa francesa Olympe de Gouges (1748), conocida como Marie Gouze, fue precursora del feminismo europeo al escribir la Declaración de los Derechos de la Mujer y de la Ciudadana.

Contexto de la Noticia

radiografía no se nace así, sino que se educa

En su obra, Wollstonecraft denuncia la educación de las mujeres como “la causa del temperamento frívolo, pasivo, débil y condescendiente; si las mujeres se comportan así, no es por su sexo, sino por la manera en la que las educan”, se lee en los archivos retomados en su biografía. En su estrategia argumentativa busca mostrar que esta no es “la esencia femenina”, como creían los intelectuales de la época, sino que era una forma de educar a las mujeres para complacer y ser útiles a los hombres. Además, sembrar en ellas una búsqueda de que los hombres “las amen y que las estimen”.

Laura Tamayo Goyeneche

Quiero pasarme la vida aprendiendo cosas nuevas y me hice periodista para asegurarme. Escribo sobre tecnología y gastronomía en la sección de Tendencias.

.