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La importancia de atender las enfermedades que están en el olvido

Por el Día Mundial de las Enfermedades Tropicales Desatendidas, este es un llamado a atenderlas y no olvidar a las poblaciones vulnerables.

  • La población La Guajira es vulnerable a estas enfermedades y se evidencia un abandono por parte del Estado. FOTO julio c. herrera.
    La población La Guajira es vulnerable a estas enfermedades y se evidencia un abandono por parte del Estado. FOTO julio c. herrera.
29 de enero de 2023
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Existen enfermedades de las que pocos se ocupan por ser diagnosticadas en poblaciones vulnerables. Pueden afectar a más de 100 millones de personas al año y, sin embargo, las farmacéuticas y los gobiernos de algunos países no les prestan atención.

El solo nombre define su triste y delicada situación: enfermedades tropicales desatendidas u olvidadas (ETDs) que le dan a poblaciones también desatendidas y olvidadas.

Si no las conoce por ese nombre, quizás por otros sí: algunas de ellas son la leishmaniasis (kala azar), el dengue, la enfermedad del sueño, la enfermedad del Chagas y otras que tienen en común la transmisión de un parásito a través de un vector (algunas especies de mosquitos).

Hay más tipos, como la mordedura de serpiente por la que cada año mueren entre 81.000 y 138.000 personas en el mundo, según datos de la Iniciativa Medicamentos para Enfermedades Olvidadas (DNDi, por sus siglas en inglés) y el Programa de Estudio y Control de Enfermedades Tropicales de la U de A (Pecet). Se ha evidenciado que alrededor de 1.7 billones de personas anualmente requieren de estos tratamientos.

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¿Por qué están en el olvido?

Las farmacéuticas y el parque industrial produjeron un suceso llamado “desequilibrio fatal”, que significó que menos del 1 % de las innovaciones científicas eran dirigidas a las ETDs, explica Sergio Sosa Estani, director ejecutivo de DNDi para América Latina. Como son poblaciones vulnerables, olvidadas y desatendidas las que las padecen, no suelen ser un foco de atención para las farmacéuticas, debido al bajo lucro que tiene la creación de estos medicamentos, dice él.

Son territorios con pocas oportunidades de desarrollo como regiones de América Latina y el Caribe, India y África, con poblaciones de bajo poder adquisitivo “por lo que no son atractivas desde un punto de vista de innovación para las multinacionales farmacéuticas”, comenta el médico Iván Darío Vélez, fundador del Pecet de la Universidad de Antioquia. Y varias de estas regiones no están capacitadas, ya que algunos de estos tratamientos exigen centros médicos de mediana complejidad.

Cientos de años y nada

Algunas existen hace decenas de años y hasta siglos, como la leishmaniasis —descubierta en 1885—, pero la respuesta de las farmacéuticas y los gobiernos ha sido lenta. El desarrollo de medicamentos e intervenciones en estos territorios se hace poco y se ejecutan principalmente por investigadores de entidades privadas y universidades con financiamiento de organizaciones interesadas en su desarrollo, expresó el médico Vélez.

Si se brindara la atención adecuada habría una posibilidad de eliminar el zika, el dengue o cualquier otra, como se está logrando con la enfermedad del sueño que da principalmente en África y que está en camino de eliminarse a nivel mundial, de acuerdo con la organización Médicos Sin Fronteras.

A diferencia de la lenta respuesta a estas enfermedades, llama la atención la pronta ejecución de las farmacéuticas y gobiernos durante el covid-19, que dejaron un desarrollo de vacunas en tiempos anteriormente desconocidos. “Frente a la presión, la angustia, la incertidumbre, el ser humano es creativo”, dice Sosa Estani.

Para él, la respuesta a la pandemia trajo reflexiones: se conocieron capacidades para un desarrollo de medicamentos rápido, y por qué no hacerlo para las ETDs: “Sabemos cuáles son estas enfermedades, sabemos dónde están las personas afectadas, qué es lo que necesitan y cuánto tiempo han estado sin atención. Ese debería ser el estímulo para actuar rápido y acortar los tiempos de intervención”. Solo que como son silenciosas, lentas y no afectan a toda la población.

Para saber más: Hay prueba rápida para dengue: clave en la prevención de casos graves

¿Cómo va Colombia?

Algunas de las enfermedades tropicales más comunes en el país son el dengue, zika, chikungunya y la leishmaniasis que dan principalmente en zonas rurales y selváticas. El Pecet ha visitado regiones como Leticia, Bolívar, El Chocó y los Valles interandinos. El médico Vélez dice que la gente que está en contacto con la selva y bosques corre más riesgo: “Algunos contagios en Colombia son porque entran a la selva a deforestar, van a coger coca o se resguardan allí porque son agentes de la guerra o hasta investigadores que hacen estudios entomológicos”.

En Medellín, Itagüí y Bello, el Pecet tiene un proyecto en el que se liberan mosquitos con Wolbachia (una bacteria que controla el mosquito Aedes aegypti) y que ayuda a reducir algunas enfermedades, como el dengue. Sus datos muestran una disminución de casos en los últimos dos años.

Lo que falta es que el Ministerio de Salud adopte esta metodología en su plan de desarrollo, pero ha sido difícil la comunicación. “Con el Ministerio de Salud la experiencia ha sido en general negativa. Hemos trabajado mucho y los resultados han sido satisfactorios, pero la respuesta de los funcionarios ha sido más bien escéptica. No hay una credibilidad por parte de ellos”, dice Vélez.

Por otro lado, DNDi expresó que con el MinSalud hubo un trabajo conjunto para prevenir y controlar la enfermedad de Chagas. Se redujeron los tiempos de diagnóstico de 12 meses a menos de 3 semanas y recibir tratamiento y optimizar el control de la transmisión congénita.

Hasta el cierre de esta edición, el Ministerio no compartió datos solicitados acerca de cómo va el trabajo por parte de ellos para tratar estas enfermedades e intervención a comunidades. Sin embargo, sí mencionaron que se adelanta un plan de desarrollo para ejecutar nuevas estrategias. Toca esperar, y aunar fuerzas, para que dejen de ser enfermedades desatendidas y que las poblaciones vulnerables no sean olvidadas.

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