Algo hecho a mano, una prenda de aspecto antiguo y un estampado tribal. Estas tres piezas no deben faltar en el armario de hombre de la próxima temporada primavera/verano 2016, un triángulo de tendencias a través del que el hombre mira a décadas pasadas y experimenta con nuevas maneras de vestir.
En las telas se han dejado a un lado los acabados pulidos y aparecen las tramas de hilo que conforman el entramado del tejido, con un tacto que se vuelve rugoso y una apariencia desigual. También reaparecen materiales en desuso como la rafia o el cuero y el algodón gastados, que parece haber sufrido el uso de décadas. En las telas, se han dejado a un lado los acabados pulidos y aparecen las tramas de hilo que conforman el entramado del tejido, con un tacto que se vuelve rugoso y una apariencia desigual. También reaparecen materiales en desuso como la rafia o el cuero y el algodón gastados, que parece haber sufrido el uso de décadas. Del pasado, también vuelve el tejido vaquero, en un abanico de propuestas que viajan desde el aspecto desgastado y agujereado para los más jóvenes hasta las texturas más acabadas.
En sintonía con esta mirada al pasado, la feria ha asistido a una explosión de propuestas de prendas que rechazan la producción masiva y están hechas a mano, una a una.
“En cada jersey y cada camiseta puedes apreciar las distintas tensiones que tiene cada tejedora”, ha explicado a Efe Pedro Castellano, fundador de Knitbrary, una empresa de La Coruña (España) que trabaja con artesanos de Perú para elaborar jerséis, camisetas y vestidos de punto hechos con baby alpaca o vicuña. Con una estética minimalista y folk, sus prendas están numeradas como si fuera obras de arte, e incorporan las pequeñas imperfecciones del proceso manual, en un maridaje que combina el lujo de materiales, con las técnicas artesanas más tradicionales .