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Tendencias | PUBLICADO EL 11 agosto 2022

Hablar del suicidio es una necesidad para su prevención

Aunque cada caso tiene particularidades, es una problemática frecuente y hace falta conocer más al respecto.

  • La consulta a profesionales de la salud mental es el camino adecuado para tratar estas crisis, sin embargo, el acceso a esta no es tan sencillo para toda la población. ILUSTRACIÓN ARCHIVO
    La consulta a profesionales de la salud mental es el camino adecuado para tratar estas crisis, sin embargo, el acceso a esta no es tan sencillo para toda la población. ILUSTRACIÓN ARCHIVO
  • La consulta a profesionales de la salud mental es el camino adecuado para tratar estas crisis, sin embargo, el acceso a esta no es tan sencillo para toda la población. ILUSTRACIÓN ARCHIVO
    La consulta a profesionales de la salud mental es el camino adecuado para tratar estas crisis, sin embargo, el acceso a esta no es tan sencillo para toda la población. ILUSTRACIÓN ARCHIVO
EL COLOMBIANO

La mañana del 11 de agosto, al programa matutino de La W Radio, llamó un oyente contando que había decidido acabar con su vida, porque había pasado los últimos cuatro años buscando trabajo sin éxito, pero que quería compartir un mensaje esperanzador antes de partir. El periodista Julio Sánchez Cristo atendió la llamada e intentó persuadir al hombre recordándole lo mucho que su familia lo necesitaría, hasta que finalmente lo convenció de entrar en contacto con especialistas.

Detrás de cada persona que intenta quitarse la vida hay una larga historia clínica, una robusta lista de problemas personales que nadie nunca conocerá por completo y varios factores de riesgo que, sin embargo, no alcanzan a explicar este complejo problema de salud pública. Por eso mismo resulta difícil responder por qué este fenómeno sigue en aumento, en todo el mundo.

Prevenir las muertes autoprovocadas pasa por entender que se trata de un intrincado problema de salud pública que tiene múltiples causas detrás. Laura Ospina, psicóloga y profesora de la Universidad Javeriana, sostiene que en países como Colombia hay riesgos psicosociales como la falta de acceso a la educación, el desempleo y la vulnerabilidad económica, además, algunas minorías étnicas son objeto de discriminación y pueden ser más susceptibles a conductas relacionadas con la muerte autoprovocada. La pandemia pudo haber exacerbado algunos de estos factores estresores.

La ideación suicida

El Instituto Nacional de Salud documenta algunos factores de riesgo, por ejemplo, que en el 43% de los casos las personas que intentan suicidarse tienen algún trastorno psiquiátrico diagnosticado. Esto muestra la estrecha relación entre la conducta suicida y una salud mental deteriorada que, sin embargo, siempre puede tratarse.

En segundo lugar aparece la “ideación suicida persistente”, que comprende el 34,8% de los casos. Este término es clave para entender por qué la gente trata de quitarse la vida, pues se considera como un síntoma, un paso previo.

“Las ideas de suicidio se dividen entre no estructuradas y estructuradas”, dijo la profesora Ospina. En otras palabras, quienes son más proclives a una muerte autoprovocada dejan pequeñas pistas que se pueden reconocer. Una persona que tiene ideación no estructurada puede hacer bromas que traen enquistado un dolor, pues hablan sobre el deseo de morir sin plantearlo como una posibilidad real.

En cambio, quien tiene una ideación suicida estructurada, ve la muerte como un escenario deseable.

Luego, indicó Ospina, pueden presentarse planes más concretos de muerte autoprovocada. “Un plan muy elaborado es relacionar un medio de muerte a una fecha y un lugar probables”, explicó Ospina.

Hacer preguntas salva vidas

Si usted identifica que una persona de su círculo está teniendo ideación suicida, no tenga miedo de hacerle preguntas. “¿Alguna vez has pensado en matarte? Se puede preguntar abiertamente, eso no va aumentar el riesgo de suicidio. Antes se pensaba que decirlo era como si se estuviera sugiriendo, pero no y, al contrario, no preguntarlo sí genera mucho riesgo”, explicó Ospina.

También es importante notar cuando una persona se aísla, deja de participar en las conversaciones, tiene cambios de ánimo abruptos o, incluso, empieza a despedirse sin una razón justificada.

Ospina añadió, sin embargo, que con identificar la ideación no basta. Hay que ayudar a las personas a conectarse con un profesional de la salud que pueda ayudarlas, que evalúe su caso y les dé herramientas para que se sienta mejor.

Al Estado, además, también le cabe una responsabilidad para mitigar las muertes autoprovocadas. “Mientras no haya una política de salud mental y de prevención de la muerte por suicidio aplicada con determinación, las cifras seguirán en incremento”, aseguró por su parte Paulo Daniel Acero, psicólogo de la Universidad Nacional. Y subrayó la necesidad que hay de que haya mejor preparación en el personal de salud para que sepa cómo brindar primeros auxilios psicológicos desde el primer nivel de atención.

Por su parte, Nubia Bautista, directora de Enfermedades no Transmisibles del Ministerio de Salud, aseguró que desde el 2016 Colombia reglamentó una política pública de salud mental desde 2018. Según explicó, el 10 de octubre de 2021 también se lanzó una estrategia para la prevención de la conducta suicida. “Les da herramientas para gestionar ese fenómeno en lo local, que es finalmente donde se materializan este tipo de acciones”, indicó.

Cuando se le preguntó por las demoras en la atención psicológica que presentan algunas EPS, Bautista señaló que entre junio y julio se implementaría una línea integral de atención en salud. “Esto será un instrumento concreto y de obligatorio cumplimiento que permitirá alinear las acciones de las EPS y las entidades territoriales para implementar las acciones que requieren las personas con trastornos mentales”, puntualizó.

Si quiere más información:

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