Explorar en la despensa colombiana la variedad de frutas ácidas y exóticas, de las finas hierbas y de los aceites grasos, es la posibilidad de encontrar alternativas gastronómicas innovadoras y accesibles. Aprender a consumir pescado local, sostenible y, sobre todo, fresco, es la oportunidad de ser consciente y responsable con los alimentos que le provee al organismo y con el cuidado del medio ambiente. Si todos estos beneficios se fusionan en favor de la buena mesa, resultan recetas autóctonas de las regiones de nuestros país; prácticas, altas en proteínas y que garantizan un sabor propio del mar o del río. Una ocasión para que trascienda en la cocina, lleve al fuego otros ingredientes, descubra y comparta nuevos matices. Aquí algunas ideas...