La tecnología no es un mal en sí mismo, pero puede ser un factor de riesgo para ciertas enfermedades. Presentamos algunos ejemplos.
Los movimientos mecánicos y las actitudes rutinarias eventualmente terminan por afectar el funcionamiento de nuestro cuerpo, así sean hábitos en apariencia saludables. FOTO SSTOCK
Los movimientos mecánicos y las actitudes rutinarias eventualmente terminan por afectar el funcionamiento de nuestro cuerpo, así sean hábitos en apariencia saludables. Por ejemplo, quienes trotan todos los días tienen mayor riesgo de sufrir desgaste en las articulaciones de las rodillas o tobillos por el impacto que representa el ejercicio, así este sea excelente para mantener el sistema cardiovascular en óptimo funcionamiento. Lo mismo sucede con la tecnología, no es que el uso de los teléfonos móviles o los videojuegos sea nocivo, es que su exceso puede convertirse en la causa de innumerables males, siendo las enfermedades físicas las más evidentes.
No hay forma de determinar con certitud si uno va a ser víctima de alguna de estas enfermedades,...