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Satélites que no funcionan, cohetes viejos y otros objetos espaciales podrían dificultar, entre otras, las próximas misiones espaciales.
Pocos lugares de la Tierra se han salvado de la contaminación que, por siglos, han ocasionado las personas. Ni siquiera el punto más profundo del océano, la Fosa de las Marinas, se salvó: exploradores han encontrado residuos de actividades humanas allí.
Como si fuera poco y el espacio disponible en este planeta se hubiera quedado corto, esta contaminación se volvió extraterrestre, ya está en el universo, y allí también representa un problema.
Son más de seis décadas de una carrera espacial que inició con intereses particulares, pero sin prever el futuro: con pocos protocolos y sin pensar en la sostenibilidad. Querían llegar primero y hacerlo como fuera y, como resultado, hoy la humanidad se enfrenta a otro tipo de contaminación.
Se trata de la basura espacial. Desde 1957, más de 6.050 naves han viajado al espacio y 11.370 satélites han llegado a la órbita de la Tierra, y no todos se destruyen o vuelven al planeta, de acuerdo con datos de abril de la Oficina de Desechos Espaciales de la Agencia...