El turismo se ha convertido en uno de los sectores más expuestos al fraude digital, en un contexto marcado por el aumento de las compras en línea, las reservas de último momento y el uso intensivo de dispositivos móviles.
Datos recopilados por Koin, empresa brasileña especializada en prevención de fraude, muestran que algunas operaciones turísticas presentan niveles de riesgo muy superiores al promedio del comercio electrónico.
Uno de los focos más críticos es el fraude con tarjetas internacionales, conocido como cross-border. Este tipo de transacción implica un riesgo ocho veces mayor que el de las tarjetas nacionales: 15,1 % frente a 1,9 %. El problema se intensifica cuando se trata de reservas realizadas a última hora, donde el uso de tarjetas comprometidas triplica y media el riesgo en comparación con compras anticipadas.
Según Ignacio Stagnaro, director comercial de la compañía, el 2,1 % de todas las transacciones turísticas presenta algún nivel de riesgo. A esto se suman otros patrones relevantes: los vuelos de solo ida implican un 60 % más de riesgo que los de ida y vuelta, y las rutas internacionales registran un nivel de riesgo del 2,6 %, superior al 1,9 % observado en trayectos domésticos.
Las modalidades de fraude en el sector turismo son diversas. Además del uso de tarjetas comprometidas en reservas, son frecuentes las transacciones en sitios web falsos que imitan plataformas legítimas, la captura de datos personales a través de redes WiFi públicas y la suplantación de identidad mediante correos electrónicos o mensajes fraudulentos que simulan confirmaciones de vuelos, hoteles o cambios de itinerario.
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