En el municipio de Sabanalarga, Atlántico, de la cuenta bancaria oficial desaparecieron más de 150 millones del Programa Primera Infancia, dirigido a niños y jóvenes. Resultan “cuasi inverosímiles” las versiones según las cuales los recursos fueron retirados y no hay huellas de su destinación.
Otro episodio más de aquellos que retratan un país carcomido por la corrupción y la indiferencia de numerosos funcionarios. En particular porque se trataba de dineros para una población a la que hay que dar especial protección. Grave delito que merece un castigo ejemplar.
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