A la solicitud de retiro por parte del general Rubén Alzate, por un descuido evidente, la acompañó un regaño presidencial público y poco decoroso. Los uniformes militares se deben lavar en casa...
La inevitable solicitud de lo que en el argot militar se llama “la baja”, por parte del general Rubén Alzate Mora, en un acto de dignidad previsible de parte de un oficial de sus calidades, resume una serie de yerros que van desde los cometidos por él mismo hasta los inoportunos apuntes del presidente Juan Manuel Santos exigiéndole explicaciones públicas -que las tiene que ampliar-.
Ya lo dijo el procurador Alejandro Ordóñez, el brigadier les debe una aclaración extensa a las autoridades respecto de su decisión de ir al caserío Las Mercedes, a 30 minutos de Quibdó, sin tomar las medidas de seguridad necesarias, entre ellas haberse rodeado de la escolta acostumbrada para un militar de su rango y responsabilidades.