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Trump, la incógnita

Se posesiona en medio de polémicas un presidente de EE. UU. frente al cual el planeta se pregunta si además de levantar un muro con México quiere hacerlo con la política y la economía mundiales.

20 de enero de 2017
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Hoy, como pocas veces, las calles y los hoteles de Washington estarán repletos de visitantes en torno a la posesión de Donald John Trump como presidente número 45 de los Estados Unidos. La diferencia es que de los espectadores presentes allí, cerca de doscientos mil tienen el objetivo de protestar contra el nuevo mandatario.

Es el gobernante que llega con la más baja popularidad de los últimos 25 años: en el promedio de tres encuestas de reputados medios norteamericanos, solo el 40 % lo aprueba. Barack Obama asumió con el 84 %, George Bush con el 61 % y Bill Clinton con el 67 %.

Se respira, incluso, algo de tensión en torno a las distintas sedes de gobierno. Es una figura polémica que apeló a la fórmula que mezclaba populismo y majaderías en su campaña, y frente a la cual hay una enorme expectativa sobre la diferencia que marcará entre el estilo usado en su camino a la Casa Blanca y la responsabilidad que hoy asume de gobernar, de lleno, el país más poderoso del planeta.

Poco hay que ahondar en la personalidad veleidosa de un empresario fogueado, pero un inexperto en los asuntos de la política y del patrimonio público, en una nación cuyos resultados se derraman, con pocos diques, sobre la economía mundial y las relaciones internacionales.

El grueso de quienes protestan hoy y mañana en Washington pertenece a movimientos y minorías que creen que Trump estrechará sus libertades y la protección de los derechos civiles: afroamericanos, latinos legales e indocumentados, homosexuales y grupos religiosos a los cuales Barack Obama trató con respeto, aunque con pocas garantías efectivas y prácticas.

Ellos cuestionan no solo a Trump sino al nuevo Congreso que tiene un grupo significativo de ultraconservadores. No olvidan que Trump prometió deportar a los indocumentados y prohibir la entrada de musulmanes. Aquí resuena la primera inquietud: ¿levantará el muro en la frontera con México? Hay altas probabilidades. ¿Reducirá los visados e impondrá un estilo hostil en sus embajadas? Es posible.

Es que en México empiezan las preocupaciones para Latinoamérica con el cierre de la frontera industrial y comercial, a partir de las sentencias para que las multinacionales de EE. UU. no abran plantas y rebajen inversiones afuera. Ese ambiente constriñe en adelante que lo hagan en economías incluso más frágiles de Centro y Sur América.

Estados Unidos queda bajo mando de una administración calificada por los críticos más severos como un “ejemplo redondo de plutocracia”: el de una dirigencia que ostenta el poder económico y que ahora con Trump también controla el Estado.

Algunos críticos sugieren esperar. Creen que instalado este gobierno, las dinámicas del contrapeso interno de las instituciones y la prensa y el externo de potencias como Alemania, China y Gran Bretaña le impondrán a Trump cierto realismo político y moderación obligada, que tal vez aplaquen y aplacen su deseo, por ejemplo, de que la Unión Europea se desintegre. Con Vladimir Putin habrá que ver cómo muta su aparente empatía, al conocer que Rusia estuvo tras el saboteo informático a los demócratas.

En esa misma línea surgen otras preguntas sobre la política exterior y de defensa de Trump que, en regiones como Siria e Irak, puede pasar de los escarceos con Putin a la realidad de las hondas diferencias entre ambas naciones sobre el régimen de Bashar El Asad.

Donald Trump es una incógnita mundial. La ausencia hoy de al menos 52 congresistas demócratas y la resistencia de personalidades de la música, el arte y la academia estadounidense a estar en la ceremonia de posesión, son muestra de las divisiones y polaridades que ya creó dentro de su territorio y que no son menores en el mapa político mundial. Solo el tiempo (la historia) confirmará hasta dónde llegan las tesis y propuestas de un enigmático outsider que, desde la periferia del poder público, llega hoy a la Casa Blanca a protagonizar su programa real de gobierno .

Infográfico
Trump, la incógnita

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