Pico y Placa Medellín
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Esa operación militar en la Comuna 13 detuvo una expansión miliciana que amenazaba Medellín. Pero se ejecutó a costos humanos muy altos y con graves cuestionamientos para el Estado.
La Operación Orión era necesaria, vista desde la urgencia de contener una fuerza miliciana que se había apoderado, desde 1998, de por lo menos 15 barrios de la Comuna 13 del occidente de Medellín. Pero terminó convertida en un amplio expediente de violaciones de derechos humanos de las comunidades de la zona, que 15 años después no se borra de la memoria de las víctimas.
Otras dos incursiones de la Fuerza Pública que precedieron a Orión, denominadas Mariscal y Antorcha, en mayo y agosto de 2002, habían sido la antesala de lo que podía ocurrir si los organismos de seguridad oficiales usaban la fuerza de manera desproporcionada y perdían de vista que su legitimidad era esencial para recuperar este territorio urbano y devolver la seguridad a sus habitantes.
El titular del especial digital publicado por este diario es elocuente sobre lo que pasó allí: Cuando la guerra llegó a la ciudad. En esa zona, habitada por más de 130 mil personas, las guerrillas desarrollaron un decidido proyecto de control...